Inseguridad vial: cuando la necesidad se convierte en robo de quitamiedos

Quitamiedos

Dicen que la carencia agudiza el ingenio. Y en época de crisis y de necesidad aumenta la picaresca. Y todos tenemos claros que en esto de la picaresca, España estamos a la vanguardia. Somos la potencia mundial destacados por encima del resto.

Agudizar el ingenio pasa por buscar nuevas formas de negocio, ver más allá de lo que hay ahora e intentar satisfacer las necesidades de la población pero, lógicamente, no a costa de ella. Tampoco es plan. Estaría bueno que para salir uno de la crisis hubiese de meter a otro en ella.

Lo que ya no se puede denominar ingenio es el hurto, y mucho menos el robo. Y hago la distinción simplemente porque puede o no incluir violencia aunque en el caso concreto que estamos tratando no exista.

¿Cuál es la forma que tienen algunos de sobrellevar el momento? Pues robando quitamiedos de las carreteras. Si ya hace tiempo alertábamos del problema de la falta de guardarraíles con el peligro que conlleva que se traduce en salidas de vía, ahora también en algunos tramos en concreto las posibilidades de que un accidente tenga peores consecuencias puede ocurrir de la noche a la mañana.

Aunque no es algo que se haya generalizado en toda España, sí que se ha detectado un aumento de este tipo de robos en algunas carreteras. En Málaga sin ir más lejos se han llegado a sustraer 90 metros de barrera, como quien corta unas flores para hacerse un ramo.

Los peligros, múltiples. Económicos ya que se obliga a Fomento a restablecer las condicones de seguridad de la carretera antes existentes. Por otro lado y como comentábamos, un vehículo que se salga en ese tramo puede ser fatal. Si hay quitamiedo es para proteger algo o bien para evitar uno de los peores accidentes: el vuelco.

El destino está claro: el achatarramiento. Porque aunque cada tramo de valla está codificado desde la fábrica y sería muy fácil seguirle el rastro, igual de fácil es destruirlo y convertirlo en un amasijo de metal retorcido. Si hay demanda es que hay oferta, o alguien que por un porcentaje lo convierta en la materia prima de una nueva carcasa para un Iphone.

Se estila de igual forma el robo de otros metales, como el cobre. Pero ahora, los traslados están mucho más vigilados al igual que el almacenamiento. Varios ladrones han fallecido al intentar hacerse con tan preciado metal cuando este todavía se encontraba llevando amperios de un lado para otro.

Vía | El Mundo