Homiclofobia al volante: el pánico a conducir con niebla

homiclofobia

Nuestro cerebro reacciona de forma natural frente a los peligros reales a los que nos enfrentamos y el miedo es un estado de alerta que mantiene todos nuestros sentidos pendientes del entorno. La supervivencia depende en gran medida de ello, pues nos prepara para lo que pueda suceder.

En el lado opuesto se encuentran las fobias, es decir, los miedos irracionales y exagerados que no se desencadenan por situaciones de peligro real. Son trastornos y, como tales, pueden mermar nuestra calidad de vida, provocándonos síntomas que van desde el mareo a las náuseas o taquicardias, y que, sin duda, afectan directamente a la capacidad de conducir.

Existen fobias de muy diversos tipos y se estima que afectan a hasta un 20% de la población a lo largo de su vida. Su origen puede ser muy diverso, desde causas experienciales hasta cuestiones hereditarias o genéticas. Si un niño observa en sus padres una reacción desmesurada con respecto a un insecto, puede asociarse esos pensamientos para sí mismo. En caso de sufrir un accidente de tráfico, el trauma puede originar una sensación de pánico relacionada con la conducción.

¿Qué es la homiclofobia o nebulafobia?

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En este sentido, podemos contextualizar una fobia habitual como la homiclofobia, que se describe como el miedo excesivo y anormal a la niebla o a la nubosidad. Las sensaciones físicas que experimentan las personas que sufren esta fobia pueden aparecer incluso con el simple visionado de una fotografía, por lo que regular el grado de exposición es importante antes de dar el primer paso para superarla.

La niebla o la nubosidad son eventos climatológicos muy comunes en determinadas épocas del año y zonas del territorio nacional. Recientemente, durante las pasadas Navidades, observamos una anomalía climatológica que afectó a ambas mesetas e interior del noreste peninsular con densos bancos de niebla que, junto a las heladas, pusieron en jaque los desplazamientos por carretera el día de Nochebuena.

Aunque la niebla no puede causar daño a las personas, el miedo es provocado por la incertidumbre de no poder ver más allá de ella, algo que al volante puede provocar inseguridad y aumentar los tiempos de reacción. El miedo a la niebla puede aparecer, pero, si este ha sido provocado por un accidente o mala experiencia, su intensidad puede derivar en síntomas más fuertes, como ataques de ansiedad, dificultad respiratoria y bloqueo muscular.

Para superarlo, es conveniente someterse a un tratamiento psicológico con terapias controladas de exposición y, en función de su magnitud, plantear la necesidad de utilizar medicación para el control de la ansiedad.

El peligro de las fobias meteorológicas durante la conducción

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La nebulafobia es una más de una larga lista de afecciones psicológicas relacionadas con la climatología que pueden tener efectos negativos en carretera. Otras fobias populares, como la brontofobia o fobia a las tormentas, pueden igualmente incapacitar a los conductores a la hora de desplazarse con seguridad. En este caso, incluso puede llegar a desarrollarse a edades tan tempranas como los 5 años, percibiendo el ruido de los truenos como una amenaza real.

Haber sido testigo de un temporal huracanado, sufriendo consecuencias traumáticas en relación a tornados y rachas vivas de viento, se recoge bajo el nombre de anemofobia (fobia a las corrientes de aire) o lilapsofobia (fobia a los rayos). Y en ese aspecto, también encontramos la pluviofobia, como el miedo excesivo a la lluvia; a antlofobia o miedo a las inundaciones; la criofobia, miedo al frío extremo; la eosofobia o miedo al amanecer; heliofobia o miedo al sol; la higrofobia o miedo a la humedad; la nefofobia o miedo a las nubes; y la aurorafobia, miedo a las auroras polares.

Como vemos, existen diferentes tipologías asociadas a diversos fenómenos que, aunque por sí mismos no pueden causarnos ningún mal, pueden llevar a nuestro cerebro a reaccionar de forma descontrolada y perder el control en el coche puede ser letal. Tener una visibilidad mala en carretera es verdaderamente peligroso, pero si circulamos con todas las medidas de seguridad y la confianza necesaria a los mandos, no deberíamos tener ningún problema.

Consejos para una conducción segura con niebla

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Desde Fundación MAPFRE nos ofrecen las claves para poder exponernos con seguridad a condiciones climatológicas adversas mientras conducimos. Las personas que sufran síntomas de homiclofobia deben de acudir a un profesional sanitario para obtener un tratamiento personalizado, pero sin olvidar algunos consejos de conducción segura con niebla.

  1. En el momento de observar nubes bajas que se posan sobre la vía, la primera reacción debe ser activar los faros antiniebla. Los antinieblas delanteros son opcionales –aunque recomendables–, pero los traseros sí son obligatorios con niebla densa.
  2. A continuación, usaremos el sistema de ventilación (función antivaho) para desempañar la humedad de los cristales que se genera por las diferencias de temperatura exterior e interior.
  3. Activaremos los limpiaparabrisas incluso si no llueve para retirar el exceso de humedad y mejorar la visibilidad a través del cristal frontal.
  4. La calzada puede estar mojada, por lo que es importante aplicar los consejos de conducción con lluvia. Aumentemos la distancia de seguridad con los vehículos que nos preceden y realicemos una conducción “a la defensiva” con cambios suaves de ritmo y una velocidad controlada. El ruido de rodamiento y del motor del resto de vehículos nos permiten localizarlos en cruces o intersecciones, por lo que debemos afinar el oído.
  5. En caso de inconvenientes o complicaciones en la vía, resulta importante avisar a los vehículos que nos siguen para evitar que colisionen con nosotros. Activemos las luces de emergencia o usemos las luces de freno de forma intermitente para alertar de nuestra posición con suficiente antelación.

Independientemente del tipo de fobia que podamos padecer, es importante conocer que tienen solución. Son enfermedades o trastornos aprendidos que pueden ‘desaprenderse’ con paciencia y esfuerzo. Al volante, debemos siempre de disponer de todos nuestros sentidos concentrados en la conducción y la confianza suficiente para poder resolver las situaciones que se nos presenten con la respuesta más segura.

En Circula Seguro | Conducción con niebla, comprender este fenómeno

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