Guía esencial para el motorista urbano: seguridad de la moto en ciudad

Carlos R Vidondo

22 marzo, 2021

La movilidad urbana en las grandes ciudades se ha convertido en un rompecabezas para muchos usuarios. La aparición de nuevas alternativas a los vehículos tradicionales y la adaptación del entramado vial y normativo a todo ello aún genera dudas.

Las motos hace tiempo que circulan con normalidad por las calles, pero los datos de siniestralidad reflejan la falta de medidas específicas para este grupo vulnerable. Ser motorista urbano es una afición de riesgo y conducir con seguridad una moto en ciudad requiere de experiencia y mucha prudencia.

La pintura vial, enemiga de la frenada

Cualquiera que haya conducido una moto podrá asegurar que siempre le ha tenido pánico a las marcas viales del asfalto. Con climatología adversa, muchos aspectos aparentemente inofensivos de la carretera se vuelven en contra del motorista. Los pasos de peatones, las marcas viales, las tapas de alcantarilla, las grietas, las primeras gotas de lluvia, las juntas de dilatación, los socavones, las rejillas de ventilación, los charcos de combustible, la gravilla… Un sinfín de elementos que condicionan la conducción de la moto en ciudad.

Sobre dos ruedas, nuestro contacto con el suelo es mucho menor y menos estable, por lo que el agarre resulta fundamental. Cualquier obstáculo que podamos pisar y provoque cierto deslizamiento nos llevará directamente contra el suelo. Esquivarlos siempre que sea posible y mantener un buen agarre en el manillar mientras circulamos con movimientos suaves es la única manera de mantenernos en pie.

moto en ciudad

Una buena costumbre a los mandos es mantener siempre dos dedos colocados en la palanca de freno del manillar. De tal manera, podemos sentir al tacto cómo va respondiendo la moto a cada toque del freno a medida que circulamos por diferentes superficies. El frenado seguro en la moto siempre requiere que estemos atentos a la reacción del vehículo. En ocasiones, las frenadas de emergencia ante pequeños imprevistos pueden desequilibrarnos totalmente. En cada frenada debemos seguir los siguientes pasos:

  1. En una moto con marchas, accionar primero el freno trasero con el pie derecho.
  2. A continuación, accionar muy suavemente el freno delantero con la maneta derecha y ver si se produce algún tipo de desequilibrio o deslizamiento.
  3. Pisar a fondo el freno trasero y continuar presionando la maneta progresivamente hasta detenernos.
  4. Evitemos acciones fuertes o exigentes durante el proceso que puedan bloquear las ruedas.

En un carril compartido la moto es la menos visible

Algunas de las ventajas de usar una moto en ciudad es que se dispone de carriles exclusivos para circular. Por desgracia, la gran mayoría de ellos son compartidos con autobuses y taxis y suelen presentar algunos inconvenientes: paradas de autobús, coches mal aparcados en segunda fila, cruce de vehículos de carriles adyacentes que quieren girar hacia una calle a nuestra derecha…

En otros casos se trata de descuidos, como puertas de taxis que se abren estrepitosamente, otras motos que se incorporan y bicicletas que adelantan al tráfico denso. Estos son solo algunos de los peligros con los que una moto en ciudad tiene que lidiar. Recordemos que, detrás de una pelota siempre hay un niño, con lo cual también debemos prestar especial atención a las zonas infantiles (colegios y parques).

¿Cómo actuar correctamente en un carril compartido? Siempre debemos esperar a que los usuarios salgan y que los vehículos detenidos reanuden su marcha. Evitemos realizar adelantamientos imprudentes y con mala visibilidad en un carril compartido estrecho.

moto en ciudad

Ángulos muertos, espejos y “ver y ser visto”

Por todo ello, sobre una moto en ciudad es indispensable tener una visión de camaleón. Debemos tener controlado todo nuestro entorno en 360º para comprobar si, efectivamente, no corremos ningún peligro. Los retrovisores serán nuestros mejores aliados en este sentido, pero no son los únicos. Es habitual que recordemos la frase en moto, siempre ver y ser visto”, y es esto último lo que más nos debe preocupar. Hacernos ver de forma llamativa y clara para que los demás se percaten de nuestra presencia e intenciones es esencial.

El circuito urbano es una jungla de vehículos grandes y pesados que coexisten junto a otros más pequeños y vulnerables. Y los motoristas son muy susceptibles de quedar olvidados en los ángulos muertos de muchos conductores. Para alertar de nuestra presencia es importante mantener una buena distancia de seguridad. Cuanto más pegados a los laterales o a la trasera del resto de vehículos nos situemos, más ocultos estaremos.

En este sentido, una cuestión que es importante recordar –y que no siempre tenemos clara– es que las motos en ciudad solo pueden circular entre coches para zigzaguear cuando el tráfico esté parado. Esta maniobra tan habitual se conoce como filtering y se convierte en un riesgo cuando el tráfico denso comienza a ponerse en movimiento de nuevo. Una vez el motorista ha alcanzado la pole position, lo más recomendable es que circule por la mitad del carril. Escorarse hacia algún lateral puede entenderse como una invitación a que le adelanten sin respetar el metro y medio de distancia de seguridad.

moto en ciudad

Un sencillo kit de reparaciones para sentirte un MacGyver sobre ruedas

No podemos despedirnos sin hablar del mantenimiento de la moto. Una puesta a punto correcta y de forma periódica es el mejor método de prevención para evitar riesgos en nuestros trayectos. Como consejo añadido, recomendamos llevar en el baúl de la moto una toalla, un poco de cinta americana, una llave Allen, una pequeña navaja y un chubasquero. Estos son algunos de los ‘indispensables’ que nos ayudarán a solucionar pequeños imprevistos sin necesidad de molestar a la grúa. Sobrevivir en la jungla del asfalto es sencillo si circulas de forma defensiva y con maniobras claramente señalizadas.

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Imágenes | iStock kzenon Javier Gonzalez Dudbrain a2c

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