Frena el desgaste de tus frenos

Redacción Circula Seguro

27 de diciembre de 2021

Los frenos son un elemento de máxima importancia en la conducción. Sus componentes han de estar en perfecto estado, ya que lo contrario puede suponer un grave peligro tanto para la seguridad de los propios ocupantes del vehículo, como para el resto de los usuarios de la vía.

A grandes rasgos, este es el funcionamiento del sistema: cuando pisas el pedal de freno, la palanca conectada al mismo empuja un pistón que se encuentra en el cilindro maestro, lo que hace que el fluido hidráulico pase al sistema de tuberías y después a los cilindros ubicados al lado de los frenos de cada rueda. Esta presión del líquido provoca que los pistones empujen las pastillas de freno contra el disco, provocando así la fricción necesaria para frenar la rueda.

Discos y pastillas

Los elementos clave de este sistema son los discos y las pastillas, ya que como puedes suponer están sometidos a un desgaste muy importante y, por ello, es importante revisarlos periódicamente.

No es posible dar una cifra exacta en kilómetros para saber cuándo hay que cambiar tanto las pastillas como los discos. Ten en cuenta que depende del tipo de modelo de coche, del tipo de conducción y desplazamientos que se hagan… Por ejemplo, en ciudad las pastillas se desgastan mucho antes que si tu conducción se desarrolla principalmente por carretera. Eso sí, es recomendable controlar el desgaste a partir de los primeros 25.000 kilómetros de rodaje. Recuerda que las pastillas delanteras se desgastan mucho más que las pastillas traseras.

¿Cuándo cambiarlos?

Por lo general, los coches actuales ya vienen equipados con un testigo de desgaste en el panel de instrumentos que se activa cuando las pastillas están llegando a su fin. De cualquier manera, tú mismo puedes comprobar el desgaste de las pastillas de freno delanteras fijándote en qué grosor está en contacto con los discos. Es muy importante que no conduzcas con unas pastillas desgastadas, porque los discos sufren por esta situación. Si tenemos un correcto mantenimiento de las pastillas, cambiándolas cuando sea necesario, es posible que no tengamos que llegar a cambiar nunca los discos de freno durante la vida útil del coche. En cualquier caso, es aconsejable que cada vez que cambiemos las pastillas, revisemos también el desgaste de los discos.

¿Cómo saber si tienes que cambiar los discos? Si cuando frenas notas una vibración en el pedal y en el volante, es muy posible que tengas que reemplazarlos. Además, puedes comprobar su estado de forma visual: si notas mucha rebaba entre la superficie de frenado y el borde del disco, es que hace falta cambiarlos. Los discos no sólo se pueden desgastar por el efecto de las pastillas, sino que también se pueden deteriorar al curvarse por un excesivo calentamiento, entre otras causas.

El estilo de conducción es clave

El estilo de conducción puede retrasar bastante la sustitución de los elementos de desgaste del conjunto de frenos (pastillas, discos, forros, tambores, líquido, bomba…). Por ello, lo mejor es realizar una conducción suave, sin fuertes aceleraciones ni frenazos.

A la hora de frenar, es mejor pisar con decisión el pedal al principio y soltarlo progresivamente de menos a más, que mantener mucho tiempo pisado el pedal. De esa manera evitarás el desgaste y el sobrecalentamiento del sistema de frenos.

Puedes preservar los frenos aprovechando el freno motor, es decir, reduciendo la velocidad con marchas inferiores, por ejemplo, al bajar un puerto de montaña.

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