Estos son los cinco sistemas de asistencia a la conducción con los que tienes un coche casi autónomo

Ibanez

31 de octubre de 2014

Conducir es una tarea que entraña irremediablemente cierto riesgo. El conductor no solo tiene que dominar la máquina, sino que también tiene que estar atento a todo lo que sucede alrededor, y entre otras cosas a lo que hacen otros conductores en sus respectivos vehículos. Y claro, los seres humanos se equivocan.

Hay que recordar que la principal causa de los accidentes de tráfico es el factor humano, que está presente en 3 de cada 4 accidentes. Es decir un error, fallo, distracción o mal comportamiento del conductor es origen de la mayor parte de los accidentes. Es por esto que los fabricantes de automóviles intentan desarrollar sistemas que puedan reducir los accidentes debidos a este factor.

Sensores

La electrónica viene al rescate

¿Se puede evitar que un conductor cometa un fallo? Sí, sin duda, al menos reducir la posibilidad mucho: con educación vial, con una buena formación sobre la conducción de un coche, con concienciación, siendo responsables y precavidos… pero los humanos no somos perfectos, y siempre cabe la posibilidad de ese error, aunque sea involuntario.
Así que en el caso de que suceda ese error lo que se puede intentar hacer es que el coche salve el error cometido por el conductor. El nivel de desarrollo tecnológico, y en particular la electrónica moderna, permiten hacer cosas que hace años parecerían de película, y además se están abaratando bastante rápido, por lo que se podrán generalizar y populizar.
Es decir, disponemos de sistemas normalmente opcionales, que montados en el coche pueden mantener la distancia de seguridad correcta, aunque el conductor no sepa estimarla bien, pueden mantener el coche dentro del carril, aunque el conductor se hubiera distraído, o pueden frenar por sí solos, aunque el conductor no reaccione a tiempo.
Estos sistemas ya los tenemos hoy en día en coches reales que circulan por la calle, no tienen un precio prohibitivo y anticipan lo que en un futuro no muy lejano serán los coches autónomos, es decir, coches que se conducen por sí solos, sin que el conductor haga nada. Ya hay prototipos experimentales probándose con éxito por las carreteras, no pensemos que es ciencia-ficción.
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Sistemas de asistencia a la conducción

Veamos varios sistemas que hacen que un coche de hoy, no se conduzca él solo, pero casi:
Control de velocidad de crucero adaptativo: este sistema utiliza un radar o una cámara de vídeo para reconocer el vehículo que nos precede y medir la distancia que hay hasta él. El sistema mantiene constante la velocidad de crucero que el conductor ha programado y a la vez mantiene la distancia de seguridad adecuada, acelerando o frenado lo que sea necesario en cada momento.
Sistema de frenada de emergencia automática: de nuevo se recurre a un radar o una cámara, y según el caso a un lídar (una especie de radar de rayos láser no visibles) para ver lo que hay por delante. En las versiones más avanzadas y modernas, si el vehículo que va delante nuestro se para, aparece un peatón en mitad de la calzada, o se cruza otro vehículo en dirección transversal, y existe riesgo de alcance, atropello o colisión, el sistema frena automáticamente si el conductor no reacciona a tiempo.
Asistente de mantenimiento en el carril: este sistema emplea una cámara de vídeo para reconocer las líneas del carril por el que circulamos y en caso de que involuntariamente el coche empiece a salirse, actúa sobre la dirección y hace girar por sí mismo el volante para reconducir el coche y mantenerlo dentro del carril.
Asistente para atascos de tráfico: este sistema es una combinación de los tres sistemas anteriores, de modo que en caso de atasco de tráfico, el coche puede seguir la cola de la retención por sí mismo, manteniendo la velocidad según sea posible, conservando la distancia de seguridad, frenando, parando el coche, volviendo a acelerar y manteniendo el coche en el carril, sin la intervención del conductor.
Sistema de aparcamiento automático: los primeros sistemas no eran tan completos como los más recientes que son capaces de realizar por sí mismos la maniobra de aparcamiento completa. El sistema hace que el coche gire el volante, inserte la marcha atrás, acelere, controle la distancia con los otros vehículos o límites de la plaza, frene, rectifique hacia adelante, vuelva a acelerar, vuelva a frenar, y así, hasta terminar de aparcar el coche.
Todos estos sistemas se entienden como asistentes o ayudas a la conducción. El conductor sigue conduciendo el coche, sigue siendo el responsable de lo que suceda y están más para evitar un despiste, para ayudar o para hacer la conducción más cómoda, que para que el coche funcione sin conductor. Algunos todavía tienen que mejorar, y no podemos decir todavía que sean infalibles, pero poco falta para que tengamos coches que poder, podrán conducir ellos solos.
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En Circula Seguro | Asistente de mantenimiento en carril: ¿comodidad o seguridad?