España podría tener 50.000 nuevos puntos de recarga en los próximos 3 años

Jose Ramon Martinez Fondon

17 julio, 2020

España pierde el tren de la movilidad eléctrica. Los PEV y PHEV aún no tienen un peso importante en la cuota de mercado en nuestro país, algo que no escapa a los fabricantes. Pero no se trata solo de las preferencias del consumidor español. El conductor de coche eléctrico se encuentra con una infraestructura de recarga insuficiente para todas sus necesidades. Y el retraso existe en todos los ámbitos. Todo ello influye en que España (potencia mundial en la industria automovilística) esté a la cola en la fabricación de modelos eléctricos. Para enmendar la situación, el gobierno plantea un plan de impulso a la automoción para relanzar la industria en todos los frentes.

Un plan que impulse todos los ámbitos de la movilidad eléctrica

aparcamiento

Lo más llamativo como consumidores es que el Gobierno busca fomentar con este plan la compra de vehículos menos contaminantes. Las ayudas a particulares serían de entre 1.900 y 5.500 euros para la compra de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Pero claro está, el precio no es la única barrera con la que cuenta la movilidad eléctrica, sino que hay otros. Destaca, por ejemplo, la falta de una red extensa de puntos de recarga, que lastran el consumo de automóviles limpios.

Lo cierto es que el denominado “Plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción” pretende ser precisamente esto, un conjunto de medidas de carácter transversal para toda la industria. Así, además de las ayudas arriba mencionadas, encontramos otras destinadas a fomentar el achatarramiento de las unidades más obsoletas, con el objetivo de renovar un parque nacional de vehículos demasiado obsoleto (con una media de edad de 12 años). Pero también se incluirían otras medidas de fomento de la inversión privada, con dotaciones para impulsar la competitividad de la industria española, el I+D+i y la formación y cualificación de profesionales para el nuevo modelo de automoción eléctrica. El Gobierno quiere defender así el 2º puesto de España como fabricante europeo y líder en el segmento de vehículos comerciales.

Despliegue de una mayor red de puntos de recarga

puntos de recarga

La última pata de la mesa de este plan de impulso la conformaría la ampliaciónde la red nacional de puntos de recarga. España es actualmente uno de los países más retrasados de Europa en cuanto a infraestructura de recarga, con un número de puntos que nos sitúan en el vagón de cola: algo más de 7.600 según el Barómetro de la Electromovilidad de ANFAC y unos 6.500 registrados según la web Electromaps. Una red que se antoja demasiado pobre si la comparamos con otros países europeos de nuestro tamaño. Más aún si tenemos en cuenta que gran parte de los puntos se concentran en las comunidades de Cataluña y Madrid.

Uno de los principales motivos de estos números era la poca demanda que había de vehículos eléctricos en nuestro país. Pero ante las restricciones medioambientales impuestas en algunas ciudades españolas, y los objetivos europeos a los que nos hemos comprometido, el gobierno se ha visto en la necesidad de acelerar la adopción de la movilidad eléctrica por parte de los conductores españoles. Por ello, el plan de impulso contempla el despliegue de una mayor infraestructura de recarga, que se desarrollaría principalmente entre 2020 y 2021, y que tendría como objetivo final llegar a 2023 con 50.000 puntos de recarga en todo el país.

La clave: puntos de recarga en carreteras interurbanas

puntos de recarga

Una de las claves para la adopción de la movilidad eléctrica es corregir la tendencia de tipología a la que está avanzando. En España, el 80% de las recargas de vehículos eléctricos se llevan a cabo en el hogar, mientras que los puntos públicos en parkings o centros comerciales actúan como colchón cuando esta carga doméstica no es posible. Esto podría ser suficiente teniendo en cuenta el uso que se le da a los vehículos eléctricos en nuestro país. El VE es de terreno eminentemente urbano, con trayectos que no superan los 50 kilómetros diarios. Además, está prácticamente descartado para trayectos de media o larga distancia. Esto se debe, en parte, como causa y a la vez consecuencia de la escasez de puntos de recarga en vías interurbanas.

Así con todo, se considera que para lograr una verdadera transformación de la movilidad en nuestro país, se debe apostar por el desarrollo de una red de puntos de recarga interurbana. Juegan un papel fundamental los tipos de recarga, en especial los de mayor potencia. Estos permiten unos tiempos de recarga bastante asumible en un viaje de larga distancia. España cuenta en la actualidad con tan solo 8 puntos de 250 kW o más. Para más inri se reparten entre País Vasco y Cataluña (en esta última comunidad, en carreteras urbanas). Por suerte para todos, el gobierno ha decidido recientemente conceder la declaración de utilidad pública a la instalación de puntos de recarga de más de 250 kW. En palabras de Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, se pretende precisamente dar un “impulso a la red de recarga ultrarrápida en las carreteras, autovías y autopistas”.

La importancia de incentivar la iniciativa privada

estación

Esta declaración de utilidad pública sin duda intensificará más aún la carrera que las grandes compañías energéticas de nuestro país están librando por dominar el mercado de la recarga eléctrica. Por ejemplo, Endesa ya creó el año pasado su filial Endesa X, dedicada al despliegue de infraestructura de recarga. La suministradora de electricidad y gas natural anunció en 2018 que invertiría 65 millones de euros. Ese presupuesto iría para la instalación de hasta 36.000 puntos de carga de vehículos. 8.500 de esos puntos serían de acceso público, y estarían situados a no más de 100 kilómetros de distancia entre ellas, en las principales vías del país y en torno a las ciudades de más de 35.000 habitantes. Con ello, Endesa pretende cubrir 15.000 kilómetros de carretera y dar servicio al 75% de la población.

El otro gigante en la competición es Iberdrola, que planea tener en marcha 25.000 puntos de recarga a lo largo de 2021. La mayoría serán privados, pero la empresa ya contempla la instalación de puntos de recarga más avanzados. Entre ellos, los de carga rápida (50 kW), superrápida (150 kW) y ultrarrápida (350 kW) en vías interrurbanas. En concreto se cubrirá las carreteras radiales de nuestra red de carreteras así como ejes transversales como el Mediterráneo, el Cantábrico o la Ruta de la Plata. Los puntos de recarga de Iberdrola contarán además con el aliciente de que, como no podía ser de otra manera con este gigante de la eólica, la electricidad suministrada será de origen cien por cien renovable.

puntos de recarga

Con paso más lento pero firme se sitúa en tercera posición Repsol, con la adquisición el año pasado de Ibil, con 230 electrolineras, y otros 1.000 terminales pertenecientes a empresas y particulares. Sin embargo, la petrolera tiene más fácil el despliegue de su infraestructura, al contar con su propia red de gasolineras en todo el territorio. En este sentido, las estaciones de servicios que ya conocemos están destinadas a jugar un papel fundamental la transformación de la movilidad, y a reconvertirse en áreas multifuncionales que acojan varios tipos de suministros: combustible y electricidad, pero también gas natural (GNC y GLP) e hidrógeno.

En Circula Seguro | Viajar en coche eléctrico: todo lo que tienes que saber sobre la recarga

Imágenes | iStock: arsa35, AlbertPego, Sven Loeffler, Joaquin Corbalan, hrui, FooTToo.

--

Una iniciativa de: