En bici o patinete, elige el casco con cabeza

Redacción Circula Seguro

14 de febrero de 2022

La seguridad es el elemento fundamental a tener en cuenta a la hora de subirse a cualquier tipo de vehículo. No obstante, en el caso de la bicicleta o del patinete, la importancia de contar con sistemas de seguridad eficaces se incrementa considerablemente: las estadísticas indican que las lesiones cerebrales son las más frecuentes entre los ciclistas que pierden la vida en las carreteras.

Daños irreversibles

De hecho, los investigadores explican que el cerebro es el órgano más crítico a la hora de sufrir traumatismos, ya que los daños que se producen en este órgano -ya sean físicos o psicológicos- son, la mayoría de las veces, irreversibles. Pero las investigaciones van incluso más allá: desde hace años se sabe que existen otros tipos de daños producidos por rotaciones violentas de la cabeza y que se originan, por ejemplo, cuando se produce una fuerte deceleración. En estos casos, estos cambios bruscos de velocidad pueden causar roturas internas dentro del cerebro.

Una vez conocidos los riesgos, es hora de afrontarlos “con cabeza”: las consecuencias de las caídas o de los impactos pueden reducirse considerablemente utilizando el casco. La nueva Ley de Tráfico obligará a llevar casco a los usuarios de los vehículos de dos ruedas y hay muchos ayuntamientos que en sus ordenanzas municipales ya incluyen la obligatoriedad de que los repartidores de mercancías y de comida utilicen este elemento de seguridad.

La elección más adecuada

Pero ¿en qué hay que fijarse a la hora de elegir un casco? A continuación, te ofrecemos unos puntos fundamentales que deberás tener en cuenta para que tu elección sea la más adecuada:

  • En primer lugar, la talla. Es fundamental elegir la que mejor se adapte a tu cabeza. Para ello, deberás medir el contorno de tu cabeza con una cinta métrica. Normalmente, los fabricantes especifican los centímetros del perímetro craneal que equivalen a cada talla.
  • Cuando te pongas el casco, debe estar ajustado a la cabeza. Ni debe oprimirte, ni debe “bailar” en ella. Cuando te lo pruebes, tienes que ajustar bien las correas alrededor de las orejas y también bajo la mandíbula, de forma que encuentres cierta resistencia a la hora de abrir la boca.
  • En el caso de que uses gafas, es importante que te pongas antes el casco que las gafas, de manera que las patillas queden por encima de las correas. La razón es sencilla: si sufres una caída, las gafas saldrán disparadas y evitarás que los cristales de las lentes te dañen la cara y los ojos.
  • Ten en cuenta que, aunque todos los cascos homologados cumplen con unos requisitos comunes de seguridad, existen dos grandes “familias” dentro de ellos:
    • Por una parte, están los cascos con carcasa de plástico duro ABS: en este tipo de casco la parte interior está fabricado con poliestireno expandido (EPS) grueso. Es un casco cerrado, redondo y sin aberturas, y cuenta con poca ventilación;
    • Por otra parte, en el mercado también se pueden encontrar los cascos de policarbonato: en este caso, la carcasa de policarbonato está unida al EPS interior por presión y temperatura. Se trata de un casco más ligero y cuenta con una mejor ventilación. La ventaja respecto a los casos de plástico duro es que éstos absorben mejor los impactos.
    • Bien se trate de cascos de plástico o de policarbonato, la apuesta de los fabricantes para jugar a favor de la seguridad también pasa por el uso de la tecnología: con un precio todavía elevado, los cascos inteligentes incorporan prestaciones tecnológicas que aumentan la seguridad de los pilotos y, además, incluyen mejoras relacionadas con la conectividad y el uso de internet para recibir información relativa a la conducción. Realidad aumentada, cámaras, sensores, sistema SOS de detección de caídas y accidentes, visión 360º, intermitentes y luz de freno, antirrobo, asistente por comandos de voz y manos libres para atender llamadas sin tener que soltar el manillar son algunas de las funcionalidades que ya puedes encontrar en el mercado. Además, son resistentes a la lluvia, el frío y el sol extremo.

A la hora de usar tu bici o patinete, infórmate, ten mucha precaución y respeta al resto de usuarios de las vías públicas. Sigue nuestras recomendaciones y verás cómo la convivencia con los peatones y el resto de vehículos será saludable y segura.