El BAS, como ejemplo de la necesidad de conocer mínimamente el funcionamiento de un automóvil

Josep Camós

23 marzo, 2008

Una de las clásicas paradojas de la automoción consiste en que, mientras la industria evoluciona a pasos agigantados en materia de seguridad, el conductor desconoce el funcionamiento de los sistemas que pueden evitarle un buen susto o incluso salvarle la vida en caso de colisión.

Ese fue el detonante para la invención del BAS. Sucedió que, tras incorporar el ABS a los automóviles, las investigaciones sobre la siniestralidad revelaron que, aunque todos los elementos del vehículo actuaran correctamente, en casos de emergencia el conductor era incapaz de aprovechar la capacidad de frenado del vehículo. El miedo, la confusión o simplemente la falta de capacidad de reacción empujaban al conductor a soltar el freno en el momento menos indicado.

Es cierto que quien utiliza el ABS por primera vez en un caso de emergencia, si no ha sido alertado previamente, puede llevarse un pequeño susto cuando nota el temblor en el pedal de freno que caracteriza a este sistema de seguridad. También es verdad que una impresión así, vivida durante unas condiciones de emergencia, puede dar lugar a una reacción irracional cuando más necesario es conservar la serenidad.

Otra posible explicación para este fenómeno está en el error de cálculo motivado por el hecho de frenar de forma progresiva, de menor a mayor intensidad, con lo que en una situación de emergencia el conductor malgastaba el espacio disponible para detenerse. Sea como fuere, lo que está claro es que la mayoría de los conductores no aprovechaban la capacidad de frenada de sus vehículos al máximo.

Mercedes-Bens Clase S (W 140) Brake Emergency Assist

Así fue como Mercedes-Benz desarrolló el BAS, un sistema que con la ayuda de un sensor mide la velocidad de accionamiento del pedal de freno y la presión que sobre él se ejerce. Cuando esta velocidad y esta presión pasan de ciertos valores programados en la centralita del invento, el sistema activa una bomba auxiliar que mantiene el freno presionado a fondo aunque el conductor afloje ligeramente la presión sobre el pedal. Con la ayuda del ABS, el BAS no llega a bloquear las ruedas. Si el conductor suelta exageradamente el pedal de freno el sistema interpreta que ha desaparecido la necesidad de frenar a fondo y se desconecta.

Durante los últimos años el avance en materia de seguridad, tanto activa como pasiva, ha sido espectacular. Y la tendencia es ascendente. Tanto, que podría darse el caso de que los conductores no estuvieran suficientemente preparados como para manejar adecuadamente los nuevos vehículos que salgan a la calle. Sin la obligación de un reciclaje formativo y sin la voluntad de consultar el manual de instrucciones más que para ver dónde anda la rueda de recambio, parece necesario ir incorporando nuevos sistemas electrónicos que, situados entre el conductor y la máquina, tomen el control cuando quien se sitúa a los mandos del vehículo se asusta, se satura y deja ir las manos y los pies.

Imagen | SCT, Mercedes-Benz

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