Digitalizar el transporte público es la clave para tener una ciudad más sostenible

Jose Ramon Martinez Fondon

26 octubre, 2020

El transporte público supone una de las herramientas fundamentales para lograr una movilidad más sostenible y combatir la congestión y contaminación en nuestras ciudades. Sin embargo, las autoridades encuentran aún importantes retos, como fomentar un mayor uso por parte de los ciudadanos, garantizar la accesibilidad de todo tipo de usuarios, y mejorar la racionalidad y eficiencia de los distintos modos de transporte.

La solución para estos retos pasa por la digitalización del transporte público. Según un informe de The Economist, el 83% de los responsables de transporte tienen la integración de tecnología entre sus principales prioridades. Las estrategias a largo plazo se centran en tres aspectos clave: la gestión del flujo de usuarios, la emisión y pago de billetes y el suministro de información de utilidad a los ciudadanos.

Plataformas de movilidad multimodal

transporte publico sostenible

Hace poco veíamos en Circula Seguro el concepto de Movilidad Multimodal o Intermodal. Se trata de utilizar varias formas de transportes en un mismo recorrido, algo que realmente llevamos haciendo toda la vida (por ejemplo, tomar el cercanías y luego el metro para ir al trabajo). Ello ha permitido en la práctica reducir el uso del coche particular, como ha ocurrido en las ciudades más grandes que cuentan con más alternativas de transporte público.

Pero para fomentar la movilidad multimodal, es necesaria una mayor integración y conexión de las distintas formas de transporte. Los usuarios de hoy somos más exigentes y buscamos sistemas que nos permitan cambiar con rapidez y facilidad de un modo de transporte a otro, con las menores esperas posibles, y teniendo en todo momento el control del tiempo de trayecto. Todo ello se consigue conectando digitalmente los distintos sistemas de transporte, no solo para ofrecer más información al usuario, sino para poder adaptar las frecuencias y horarios de las líneas.

Un ejemplo lo tenemos en la región alemana del Ruhr, donde se ha implantado un sistema de control de transporte intermodal (ITCS) basado en la nube. Con ello han conseguido un servicio de transporte público con menos demoras, conexiones más confiables y en general una mayor satisfacción por parte de los usuarios. En la misma línea trabajan también en Filipinas, donde las entidades de transporte utilizan aplicaciones de código abierto para que la autoridad de movilidad pueda acceder a los datos recopilados y planificar con más eficacia los trayectos de movilidad multimodal.

Ticket electrónico único

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Uno de los elementos fundamentales para conseguir una movilidad multimodal plena es el ticket único electrónico. No se trata solo de una forma de pago unificada para el transporte público, sino también para peajes de autopistas, aparcamientos o plataformas de bikesharing. Los sistemas digitales permiten además disfrutar de formas de validación sin contacto (tan importante en estos tiempos de Covid) y explorar formas de pago alternativas, como el Pay As You Go.

En España son cada vez más frecuentes los sistemas de transporte que nos permiten pagar a través de una app. En Reino Unido, la operadora de bus Arriva permite ya enviar tickets electrónicos sin usar a un familiar o un amigo. En Barcelona estamos a la espera de la T-Mobilitat, la tarjeta única que nos permitirá pagar en función de nuestras rutinas de transporte, kilómetros recorridos y frecuencia de uso.

Precios dinámicos asociados a costes reales del transporte

Una de las ventajas de sistemas como el Pay As You Go (también conocido como Pay As You Use o “Paga lo que uses”) es la posibilidad de establecer precios dinámicos. De esta forma, el coste de nuestro trayecto puede variar en función de factores como el día, la hora o la ruta. Pero también podemos asociar el precio del billete a factores que influyen en el coste real del viaje que hemos realizado, como la congestión del tráfico e incluso el nivel de ocupación del bus o tren que hemos cogido.

Los precios dinámicos no solo nos ofrecen a los usuarios más alternativas que se ajusten a nuestras necesidades (trayectos más directos o precios más económicos). También nos permiten tomar una mayor conciencia sobre el coste real que le supone a las arcas públicas las distintas formas de transporte y movilidad. Según Cisco, el problema de sostenibilidad de muchos sistemas de transporte público (en general, deficitarios para la administración) viene de la sensación de gratuidad que tenemos de muchos servicios. Un sistema que relacione el precio del ticket a costes directos nos empujaría a un uso más racional y eficiente.

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Plataformas de movilidad bajo demanda

No es casual el boom que han experimentado en los últimos años los servicios “on demand” o bajo demanda, como las plataformas de streaming. Los consumidores exigimos servicios cada vez más personalizados y ajustados a nuestras necesidades. Además, estas necesidades son cada vez más cambiantes, debido a nuestro frenético ritmo de vida.

Con el transporte ha ocurrido algo similar. Modalidades como el carsharing o el ride-hailing han proliferado en gran parte por la flexibilidad que ofrecen para desplazarnos. Dicho en otras palabras, usar un servicio cuando y como lo necesitamos, lo cual resulta también tremendamente eficiente pues permiten que otros usuarios utilicen los vehículos cuando no lo hacemos nosotros.

Estas modalidades de movilidad bajo demanda está empezando a extenderse al transporte colectivo, como vimos en el caso de la plataforma Shotl. Supondría un alivio para el sobrecargado sistema de transporte público, que también podría virar hacia modelos similares. Ello supondría ajustar la frecuencia de una línea de metro o el recorrido de una de autobús a la demanda real de los usuarios en un momento dado.

Aplicaciones que ayudan a mejorar la accesibilidad

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Sin duda hemos avanzado mucho en accesibilidad en los últimos años. Pero los números dicen que las personas con movilidad reducida todavía encuentran muchas barreras a la hora de utilizar las infraestructuras y el transporte público. Algo que también se traslada a los sistemas de información, que tampoco tienen en cuenta las necesidades específicas de estos colectivos.

La solución temporal (pues la ideal sería la total adaptación de las infraestructuras) viene como casi siempre con aplicaciones móviles. Algunas como AccessMap (EE. UU.) o AccessAble (Reino Unido) ofrecen mapas y rutas con información sobre pendientes de las calles o cortes en la acera. En España tenemos a la empresa Mass Factory, que desarrolla apps para guiar e informar a personas con discapacidades sensoriales y cognitivas sobre horarios, líneas, estaciones…

Realidad aumentada para seguir el itinerario del trayecto

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Ya vimos en este artículo el potencial que tienen tecnologías como la realidad virtual, aumentada y mixta en la conducción del futuro más inminente. Por supuesto los operadores de transporte público también pueden beneficiarse de estas tecnologías, pudiendo transformar los parabrisas de buses, taxis, tranvías y demás en pantallas que brinden información y alertas sobre áreas de congestión, rutas alternativas, etc.

Pero también podemos beneficiarnos los usuarios a la hora de utilizar el transporte público y, en general, de desplazarnos por sus infraestructuras. Por ejemplo, la conocida aplicación de movilidad para smartphones Moovit ha lanzado recientemente una herramienta de realidad aumentada que permite visualizar la información sobre la imagen real captada por la cámara de nuestro smartphone. En un futuro próximo podríamos disfrutar de una experiencia más envolvente a través de gafas de realidad aumentada, que podrían recibir todo tiempo de datos de utilidad de los distintos operadores.

Imágenes | iStock: tevanovicigor, tommaso79, Ekkasit919, VidorHsu, JackF, monkeybusinessimages.

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