¡Rayos y centellas! Cuidado al conducir cuando hay tormenta

Redacción Circula Seguro

22 octubre, 2021

Los rayos transportan corrientes de 30.000 amperios de intensidad, 800.000 voltios de tensión y generan una energía en forma de calor de unos 8.000 grados centígrados. Pero ¡no te preocupes! Si te pilla una tormenta al volante deberás saber que el coche es uno de los lugares más seguros por el efecto “Jaula de Faraday”.

Tu coche: el lugar más seguro

En 1831, el químico británico Michael Faraday postuló que el campo eléctrico dentro de una superficie conductora cerrada y continua es nulo. Él mismo lo experimentó en una esfera metálica de grandes dimensiones. Por ésta, hizo pasar una corriente eléctrica elevada y permaneció dentro sentado en una silla de madera. En resumen, Faraday demostró con distintos aparatos de medición y conservando su vida, que el campo eléctrico era nulo en su interior.

Si un rayo cayera sobre nuestro coche, la carga eléctrica se distribuiría por toda la superficie metálica, pero no conseguiría penetrar en el interior. Eso sí, que los ocupantes no sufran daños no quiere decir que el vehículo tampoco los sufra: los componentes electrónicos e, incluso, la pintura en el punto del impacto pueden quedar seriamente afectadas.

Pautas a seguir

Ahora bien, dejando a un lado la preocupación por los rayos, hay que tener en cuenta que las tormentas suelen ir acompañadas de viento, lluvia, granizo, así como de una reducción considerable de la visibilidad. Por ello, te ofrecemos unas pautas básicas de seguridad para conducir en una tormenta:

  • Cierra las ventanas y apaga la radio del coche para eliminar cualquier foco de atracción eléctrica.
  • Reduce la velocidad y conduce de la manera más suave posible. Ten en cuenta que las condiciones del asfalto mojado, la visibilidad reducida y el viento incrementan considerablemente el peligro.
  • Amplía la distancia con el coche que tienes delante. Si la carretera está mojada, la distancia de frenado también se incrementará. Recuerda frenar de forma progresiva en lugar de pisar el pedal a fondo, especialmente en las curvas.
  • Para el coche. En algunas ocasiones, las tormentas se convierten en auténticas trombas de agua capaces de reducir al mínimo la visibilidad a través de nuestro parabrisas. Si apenas ves, no continúes conduciendo. Estaciona a un lado de la carretera y señaliza bien con las luces de emergencia tu posición. No te preocupes por los rayos, como te hemos comentado, estás en el lugar más seguro. Lo que no es seguro, en absoluto, en seguir conduciendo sin apenas tener visibilidad.
  • A veces, e independientemente de la época del año, las tormentas de agua se convierten en granizo. Todos los consejos anteriores aplican a esta situación, pero, además, el sonido provocado por el granizo puede llegar a ser muy intenso y ligado a la preocupación por los posibles daños en el vehículo, el conductor puede distraerse de la conducción. Lo mejor en esta situación es estacionar a un lado de la carretera, hacerte visible con las luces de emergencia y espera a que la tormenta pase.
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