Conducir como Dios manda

Aitor Álvarez

14 septiembre, 2007

La santa sede considera que hay mucho católico por el mundo que no aplica las enseñanzas sagradas al ejercicio de la conducción y para evitar males mayores ha decidido publicar los diez mandamientos de la buena circulación. Quiero imaginar que todos esos coches que se ven en las carreteras con un pez pegado en el portón trasero se apliquen el cuento y hagan lo que sigue, por orden o no:

  1. No matarás
  2. Conducir quiere decir controlarse
  3. La carretera sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal
  4. Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente
  5. El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado
  6. Convence con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son a que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo
  7. Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes
  8. Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón
  9. En la carretera tutela al más débil
  10. Siéntete tu mismo responsable de los demás

Por muy divino (en el sentido estricto del término) que parezca el asunto, más vale hacer un curso de reciclaje que mil lecturas a la Biblia: la seguridad vial no viene dada milagrosamente.

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