Claves para comprar un coche a través de Internet

Redacción Circula Seguro

21 de marzo de 2022

Cuando llega el momento de comprar un coche nuevo, lo habitual -como sucede en un 90% de los casos en España- es iniciar el proceso a través de Internet (buscar información, realizar comparativas, etc…)-, y posteriormente, formalizar la compra acudiendo al concesionario. No obstante, en esa primera ventana online es fácil comenzar a recibir ofertas tentadoras y todo tipo de mensajes que invitan a efectuar la compra sin moverse del sillón de casa. ¿Es posible realizar una compra tan importante de esta manera? Por supuesto. Eso sí, es importante tener en cuenta una serie de consejos para que este proceso no se convierta en un mal trago.

  • Visita muchas webs. No te quedes nunca con la primera web que visites. Ten paciencia y organiza bien tu búsqueda entre las numerosas que existen en el mercado. Así es cómo se encuentran las mejores oportunidades.
  • Huye de los chollos. Nadie regala nada y si encuentras un automóvil muy por debajo de su precio habitual, probablemente esconderá un fraude. Desconfía de los anuncios en los que no aparezca una descripción clara, de las personas que piden un adelanto de dinero para comenzar las gestiones y mucho más de aquéllas que pretenden meterte prisa para efectuar la compra. Examina muy bien el anuncio: el texto, las características del vehículo, las fotos (su veracidad). Siempre es una buena garantía saber que puedes contactar con el propietario o con el concesionario para ver el coche en persona. Muchas veces los anuncios pueden incluir sólo una ficha técnica, sin ningún otro tipo de texto o descripción: en estos casos, al ponernos en contacto con el vendedor, quizá nos cuente que el coche es de importación y que le adelantemos dinero. Si eso es así, se debe descartar inmediatamente.
  • Antes de realizar la compra es importante que hayas visto el modelo de ese coche in situ. ¿Tienes un concesionario para poder ver en persona el mismo modelo de coche que te interesa? ¿Puedes hacer una prueba de conducción? Cuánta más información recopiles sobre el modelo que te interesa, mayores probabilidades tendrás de acertar. Es cierto que, si se trata de un coche de segunda mano, no sabrás si todo está perfecto hasta el momento de la entrega, pero al menos con esta prueba te habrás podido hacer una idea del tipo de conducción, dimensión y manejabilidad del vehículo.
  • Revisiones al día. Si el coche que se vende en Internet dispone del libro de revisiones y de mantenimiento al día es un rasgo muy positivo, aunque no una señal definitiva. Es esencial conocer el estado de las revisiones, garantías de éstas, todo lo relacionado con la documentación (ITV, impuesto de circulación) e incluso acudir con el coche a un taller para que le echen un vistazo. Incluso, puedes pedir un informe al Registro de Vehículos de la DGT para conocer toda la información vital del vehículo.
  • Documento escrito con el desglose del precio. Debes solicitar siempre un documento escrito que desglose el precio, comprobar que el precio compensa el desplazamiento y no moverte o pagar un transporte de entrega sin tener un justificante del precio indicado.
  • Prueba el coche. Nunca hay que comprar un vehículo sin conducirlo previamente. Ningún vendedor puede negarse a ello, la única condición es que el propietario esté presente durante la prueba.
  • Garantía en la compra. Por ley, un coche nuevo goza de dos años de garantía. Durante este periodo, el vendedor debe responder de los defectos de fábrica que pueda presentar ese vehículo. Aunque la ley establece esos dos años, es durante los primeros seis meses cuando se presume que esos fallos existían de origen. En los 18 meses restantes, es el consumidor quien debe probar que esos fallos realmente son de fábrica. Además, el comprador puede contratar una garantía adicional. En el caso de ser de segunda mano, si es en un establecimiento, existe una garantía legal de, como mínimo, un año. Pero, si la venta se realiza entre particulares, la garantía se limita a 6 meses. Si surge algún problema es el comprador quien deberá demostrar que ya existía el fallo.

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