Caminos escolares: recuperar la calle para los niños

Redacción Circula Seguro

2 septiembre, 2021

Cada vez son menos los niños que llegan al colegio andando. En las últimas décadas, la movilidad infantil, especialmente la escolar, ha ido perdiendo terreno: la motorización de las ciudades ha ido creciendo al mismo ritmo que el miedo de los padres a dejar que sus hijos se desplacen caminando al colegio.

Pérdida de autonomía

Se trata de una tendencia generalizada en el mundo occidental que tiene importantes consecuencias: un impacto negativo sobre el medio ambiente urbano, un mayor consumo energético en las ciudades, un aumento en los riesgos asociados a la seguridad vial y una clara influencia en cómo se configuran los espacios públicos en los entornos escolares, espacios en los que el vehículo ha adquirido un excesivo protagonismo. Además, existen muchos estudios que demuestran cómo esta motorización de las rutas escolares no beneficia a los niños tanto a nivel de actividad física como de desarrollo psicosocial.

Por todo ello, el diseño de los llamados “caminos escolares” –itinerarios seguros que recorren los escolares todos los días para ir y volver andando al colegio desde sus casas-, se están convirtiendo en una forma de potenciar su autonomía, mejorando la calidad de vida de los menores y sus habilidades para desenvolverse, y de educarlos en la responsabilidad, en la movilidad sostenible y en el respeto por el medioambiente.

Buenas prácticas

No hay un modelo único de camino escolar, pero sí una serie de recomendaciones y de experiencias de éxito que pueden servir para que familias, profesores y colegios puedan poner en marcha sus propios itinerarios. Esto es precisamente lo que pretende la Dirección General de Tráfico a través de una plataforma web en la que ofrece información sobre cómo poner en marcha un camino escolar. Todos los casos de éxito que recopila este sitio cumplen una serie de condiciones que los convierten en buenas prácticas:

  • Seguros: es la característica principal de los caminos escolares. El diseño de estas rutas está concebido para proteger la integridad de los menores, evitando situaciones de riesgo.
  • Sostenibles: al reducir el número de vehículos a motor en los traslados de los niños al colegio, reducen también la contaminación ambiental y la acústica.
  • Saludables: promueven la movilidad activa a través del fomento de la marcha o del uso de la bicicleta, favoreciendo el desarrollo de una actividad física cotidiana. Dadas las altas cifras de obesidad infantil, los caminos escolares son también una herramienta eficaz para promover hábitos saludables.
  • Favorecen la autonomía: fomentan que los niños recuperen la calle y que puedan ir solos o en compañía de sus amigos al colegio. De este modo se favorece la autoestima, la socialización y el proceso de aprendizaje por medio de la interacción y la cooperación.

¿Por dónde empezar?

Pero ¿por dónde empezar? El primer paso consiste en elaborar un diagnóstico de partida teniendo en cuenta que los niños y niñas son los auténticos protagonistas de estos proyectos. Es muy importante que se sientan parte activa de los mismos y que conciban estas iniciativas como suyas. En algunos casos ha ocurrido que los caminos escolares se asumen como estudios técnicos de movilidad y que el único contacto que se tiene con los niños es la realización de las encuestas sobre su experiencia. Es muy difícil que estos proyectos prosperen ya que conseguir un cambio de hábitos en los niños exige contar con ellos.

Colaboración para el éxito

El éxito del camino escolar también depende en gran medida de la colaboración entre padres, madres o tutores, personal del centro escolar, asociaciones de vecinos y comerciantes y administración local. En una primera fase se puede trabajar con ellos para conocer su opinión acerca del espacio urbano: estado del pavimento, pasos de peatones, aceras, semáforos, señales, etc…También será necesario conocer la forma en la que los menores acceden al colegio, la distancia a la que viven, cómo les gustaría desplazarse, etc. Toda esta información orientará adecuadamente el proyecto para poder diseñar un plan eficaz. El método más usado para acceder a estos datos es el de las encuestas.

No hay que olvidar que, cada vez más, los caminos escolares surgen como propuesta tras la
elaboración de los Planes de Movilidad Sostenible que emprenden los ayuntamientos. Mejorar la movilidad y autonomía de los menores es una cuestión indisoluble del resto de las políticas ciudadanas y su puesta en marcha debería estar imbricada en un contexto más global. Pero siempre recordando que los niños y niñas han de ser los auténticos protagonistas de esta nueva forma de entender su movilidad.

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