Anuncios en las pantallas de nuestro coche: estamos cada día más cerca

Publicidad¿De qué hablamos cuando hablamos de coche conectado? Las implicaciones de que los vehículos vivan su propio proceso para convertirse en las partes de un todo de movilidad perfeccionada son variadas y muy complejas. Entre ellas, encontramos las derivadas de la introducción de pantallas conectadas en los salpicaderos. Si estas se transforman en una extensión a bordo de algunas funciones de los smartphones, ¿terminarán por mostrarnos anuncios de publicidad?

Muchos expertos entienden que se trata de una realidad que está más cerca de lo que podríamos imaginar. Una tendencia muy ligada a los avances que la nueva década depara y, en concreto, con la consecución de la conducción autónoma y el uso del Big Data.

Y es que estos dos últimos ámbitos se encuentran relacionados de forma estrecha con el perfeccionamiento de la comunicación entre el vehículo y su entorno.

Pantallas e infoentretenimiento a bordo: un caldo de cultivo al que prestar atención

Sistema infoentretenimiento

La integración del teléfono móvil y el coche queda muy patente en los modelos de última generación. Las funciones inherentes al teléfono se vuelcan sin remedio en los sistemas de conectividad y de infoentretenimiento. La consolidación de sistemas como Android Auto son un buen ejemplo.

Este tipo de tecnologías permiten llamar, interactuar con mensajes mediante el control de voz y, en general, acceder a una serie de servicios conectados de Internet. Para el desarrollo de estas soluciones, los fabricantes de automóviles y las compañías tecnológicas ponen la seguridad vial como prioridad fundamental. Por eso, se tiende a facilitar su uso a través de comandos de voz, pantallas que faciliten la lectura y el funcionamiento.

Esta integración deja atrás una década en la que la industria ha pugnado por descubrir el mejor modo de acceder al salpicadero de los vehículos y por decidir sobre cómo gestionar toda la información que esto implica. Las pantallas y las interfaces gráficas dominan ya estos espacios. Si el vehículo se convierte en un dispositivo, ¿qué lo separa entonces de ofrece contenidos comerciales?

El lado positivo de la publicidad

Se trata de algo muy relacionado con la presencia física de las pantallas. En su día, en Circula Seguro nos preguntábamos si requieren de una regulación específica, sobre todo ante la preocupación que han mostrado algunas autoridades como el presidente de AAA (Asociación de Automovilistas de Estados Unidos), Robert Darbelnet, al avisar de que se avecinaba una crisis de seguridad pública.

En lo que ha publicidad se refiere, muchas compañías tienen presente que los anuncios al volante ofrecen una serie de oportunidades. Se habla incluso de contenidos dinámicos relacionados con la propia naturaleza de movilidad. Se trata, por ejemplo, de ofrecer a través de un anuncio recompensas en función de ciertos hábitos.

Esto podría ser muy beneficioso si la seguridad vial es prioridad. Podemos pensar, sin ir más lejos, en una campaña que ofrezca promociones o descuentos para los conductores que conduzcan a velocidades más seguras.

Fomentando la conducción sin distracciones

Este tipo de acciones requieren de un control especial. Lo que parece claro es que la pantalla del salpicadero no debería mostrar contenidos publicitarios de forma idéntica a como lo hace el teléfono móvil. De ser así, podría agravar el factor de riesgo que suponen las distracciones.

No hace falta realizar un ejercicio de imaginación para conocer de antemano las peligrosas consecuencias de ello. El uso del móvil al volante constituye un problema que va a más en nuestras carreteras, pues ataca de forma directa al esencial hábito de la atención permanente.

Por eso, es necesario un esfuerzo especial de concienciación. Así lo acometen desde la Fundación MAPFRE al mostrarnos su decálogo de distracciones que siempre hemos de evitar. Por desgracia, muchas de ellas son acciones muy comunes durante el tránsito actual.

A tenor del cuidado que hemos de guardar para evitar distracciones, resulta complicado no relacionar estas con ciertos contenidos publicitarios que podrían mostrarse en las pantalla de un vehículo.

¿Hay margen para la publicidad sin distracciones?

Dispositivos electrónicos

Quizá cuando alcancemos la conducción autónoma plena, es decir, la automatizada al 100% sin necesidad de intervención humana, los vehículos puedan mutar en cuanto a fines publicitario se refiere, tal y como hemos visto que ha ocurrido en el transporte público. Sin embargo, los niveles anteriores que incluyen a las diferentes variantes de piloto automático, requieren de una atención muy concreta por parte de los conductores.

Pese a que se haya alcanzado la madurez tecnológica en cuanto a sistemas de entretenimiento, parecería del todo desaconsejable en este contexto ofrecer servicios online que conlleven contenidos publicitarios. Organismos como Euro NCAP están ya poniendo el dedo en la llaga sobre los riesgos de los niveles intermedios de conducción autónoma.

Si seguimos la guía de este tipo de los colectivos que más se preocupan por la seguridad vial, la llegada de los anuncios a las pantallas de los vehículos debería tener en cuenta, por tanto, el grado de automatización de los mismos. Puede que sea un aspecto no poco relevante que tener en cuenta para configurar el marco legal del coche conectado.

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