Adiós pinchazos: la innovación de Michelin para las bicis de carga

Redacción Circula Seguro

22 de febrero de 2022

El compromiso de Michelin con la innovación y la seguridad pasa por el diseño de soluciones enfocadas a la sostenibilidad y que, además, aporten ese extra de seguridad que han de ofrecer los elementos con los que nuestros vehículos entran en contacto con el asfalto o la tierra. Una de las muchas respuestas en la que la compañía ha estado trabajando en los últimos años se llama Tweel: una rueda, en principio, diseñada para los triciclos eléctricos de carga, a prueba de pinchazos, que en su nombre combina “tire” (neumático) y wheel (llanta).

Características sorprendentes

Se trata de un neumático con unas características sorprendentes: carece de aire, está hueco y no tiene flancos. En este caso, la llanta y lo que hace las veces de neumático están integrados en una sola pieza. La diferencia reside en que el papel del aire -mantener la rigidez de la rueda y amortiguar parte de las irregularidades de la carretera – es asumido por una serie de flejes, unos radios de pequeño tamaño de poliresina, que dotan al conjunto de una gran flexibilidad y proporcionan una conducción y un grip sobresalientes.

Como la rueda sin aire de Michelin está compuesta de una sola unidad, es decir, reemplaza al tradicional conjunto de llantas y neumáticos, no hay necesidad de montar nada, no se necesita talonar y una vez que el neumático está puesto en la bicicleta, no hay necesidad de mantener o graduar ningún tipo de presión.

Principales ventajas

Las principales ventajas de estos neumáticos son: acabar con las paradas para tener que reparar pinchazos, lo que en el caso de las bicicletas de carga se traducía en retrasos en las entregas a los clientes; también ofrece más estabilidad y seguridad en las curvas; permite transportar cargas mayores sin que el neumático se deforme, ofreciendo, además, una mayor seguridad y estabilidad, sobre todo en las curvas.

Este tipo de ruedas también ofrece una menor resistencia a la rodadura, lo que las confiere una mayor velocidad. En cuanto al mantenimiento, las ventajas son claras: simplemente, no existe, no hay que controlar ningún tipo de presión porque, realmente, no la hay. La comodidad también llega al final de la vida de la rueda; su sustitución es más fácil porque al no llevar llanta “no hay que luchar contra ella”, y, por otra parte, permite un fácil reciclaje y una completa reutilización del producto.

Innovación desde los inicios

La innovación ha sido siempre una constante en la historia de Michelin y, precisamente, sus inicios también estuvieron relacionados con las ruedas para las bicicletas. Hace más de 130 años los hermanos André y Édouard Michelin, que en 1889 habían heredado el pequeño taller de su padre en Clermont-Ferrand, Francia, diseñaron un neumático de bicicleta que pusiera fin a las enormes dificultades que suponía reparar y cambiar una llanta. A esta primera revolución, un neumático desmontable y reparable presentado en 1891, siguieron muchas otras hasta nuestros días.