¿Y si hemos apurado el carril de aceleración?

Carril de aceleracion

Una de las primeras cosas que deberíamos tener en cuenta al meternos en un *carril de aceleración* es que, si no nos va a ser posible incorporarnos de una forma segura al tráfico, no hay que esperar a apurar el carril y a quedarnos parados en la señal de “Ceda el paso” y luego incorporarnos cuando haya hueco. Mi compañero Josep “lo explicó con anterioridad en otro artículo”:http://www.circulaseguro.com/2008/04/24-si-el-carril-de-aceleracion-sirve-para-acelerar.

Nos tenemos que fijar por el retrovisor, teniendo en cuenta el ángulo muerto, y estar seguros de que podemos entrar, *si no, hay que parar antes* o reducir velocidad para que no se nos acabe el carril. Lo de meternos _por nuestros mismísimos_ es una actitud infantil y peligrosa, pues podemos forzar a otros conductores a colisionar contra otros, o contra nosotros mismos.

Sin embargo, si en alguna ocasión hemos errado el cálculo y nos hemos tenido que parar, hay que valorar cómo está el tráfico y la potencia del coche que tenemos. ¿Tenemos coches tras nosotros en el carril? Si la respuesta es que no, retrocedamos un poco, siempre vigilando el retrovisor, *y con mucha cautela*. Esos metros que ganamos pueden ser muy importantes.

Peugeot 107

*Si aun así el espacio es corto*, tenemos que plantearnos hacer uso de la máxima potencia del coche, que para eso realmente es útil, *PERO cuando tengamos un hueco adecuado, si no, NO*. Si no sabes qué potencia tiene tu coche ¡¡miralo!! Los utilitarios de 70-80 CV, berlinas de 100-110 CV, todoterrenos de 120-140 CV o inferiores tienen una aceleración lenta, digamos 10 segundos o más en el 0-100 Km/h. Modelos más prestacionales rebajan este tiempo hasta los 7-8 segundos, y registros inferiores ya se asocian a motores muy potentes.

¿Cómo se consigue la máxima aceleración del vehículo? Para empezar, hay que apurar la primera hasta las máximas revoluciones posibles. Si es un coche de gasolina, hay que estirar más allá de las 6.000 RPM generalmente, aunque hay modelos que permiten estirar hasta las 9.000 y pico, pero son deportivos. En ese punto, ya toca cambiar a segunda. Tranquilo, no romperás el motor así.

Si nos sorprende un punto en el que el motor no acelera y pega unas sacudidas acompañadas de un sonido intermitente o constante, *que no cunda el pánico*, no hemos roto nada. Se llama *corte de inyección*, hemos alcanzado el máximo régimen de giro que permite el motor de modo que no se dañe. En los modelos antiguos de carburación, no existe dicha protección, si la aguja de revoluciones no llega a la zona roja, *mejor* (puede aguantar así cierta cantidad de tiempo antes de averiarse).

Renault Megane 3p (2002)

Si el motor es diesel y de poca potencia, el cambio a segunda debe hacerse una vez alcanzadas las 3.500 RPM, ya que difícilmente vamos a obtener más empuje útil más allá. Los diesel de 90 CV o menos, por poner un límite, suben muy poco de revoluciones a partir de las 3.500, y si es atmosférico y viejo, peor aún. Si hablamos de un turbodiesel de más potencia, podemos estirar hasta las 4.000 RPM, *más allá no tiene sentido*.

Quiero decir, no vamos a obtener más empuje útil que si cambiamos a segunda y pisamos a fondo. Un diesel a más de 4.000 RPM suele ir ya asfixiado, a menos que sea de los últimos modelos, que pueden empujar decentemente hasta 4.500 RPM. *Recuerda, los diesel empujan más desde las 1.750-2.000 RPM que a más de 3.500-4.000 RPM*.

La segunda velocidad podemos estirarla con la misma regla que la primera, y cuando metamos tercera, ya circularemos a una velocidad propia de autopista, tal vez habremos superado los 100-120 Km/h. Me parece bastante aconsejable saber la aceleración que es capaz de entregar tu coche, *donde no suponga ningún riesgo* para ti ni para nadie, aprovecha para conocerlo.

En este vídeo casero vemos cómo acelera un turismo turbodiesel de 90 CV. Aunque el conductor sobrepasa los 130 Km/h *resulta ilustrativo ver* cómo cuesta cada vez más al motor acelerar, ya que está chocando contra un muro invisible: *el aire*. En 1ª y 2ª la aceleración de cualquier coche puede impresionar, a partir de ahí lo más normal es que no.

Probar esto al final de un carril de aceleración, sin haberlo hecho nunca y con los nervios del “me van a dar, me van a dar”, es juntar papeletas para que nos toque la rifa macabra de una colisión que puede ser muy seria. La potencia mal empleada puede ser mala, pero la falta de la misma también puede ser mala o incluso peor.

Recuerda, *utiliza correctamente el carril de aceleración*, y si no queda más remedio o estás en una situación de riesgo en la que necesitas acelerar como si te fuese la vida en ello, utiliza su potencia si es necesario al máximo.

Eso sí, conoce previamente de lo que es tu coche capaz, *pero bajo tu responsabilidad y en condiciones seguras*. Un último apunte que no debes olvidar: para alcanzar la velocidad de autopista necesitas un espacio que es más largo cuanto menos potente sea el coche, nunca lo olvides. El 0-100 Km/h se mide en segundos, pero también debería medirse en los metros necesarios para que el coche alcance dicha velocidad.

Y, *evidentemente*, no alcances una velocidad superior a la legal en tu afán de acelerar, no pierdas de vista el velocímetro.