La vuelta al cole y los deberes por hacer

Vuelta al cole

Llega septiembre y, con él, la vuelta al cole. En las inmediaciones de los centros escolares es posible ver grandes, enormes vehículos que suponen un desplazamiento absurdo si lo medimos en kilogramos de vehículo dividido entre kilogramos de niño transportado. En las cercanías de los colegios, los niños corretean junto a las calzadas. En las zonas escolares, son aún muchos los conductores que no moderan la velocidad de sus vehículos.

En la vuelta al cole volvemos a ver niños metidos en el coche no ya sin asiento infantil, que también, sino sin cinturón ni retención algunos, incluso sin sentar sobre los asientos. Si nos fijamos bien, veremos incluso a algún que otro chaval que realiza el viaje de pie, encajado entre los asientos de la fila delantera. Y si prestamos un poquito más de atención, descubriremos que sus padres le ríen la monería.

Llega la vuelta al cole, y poco a poco se suceden los reencuentros. Con los compañeros de clase, con los profesores, con los libros. Las manos revolotean entre las primeras páginas. Flota en el ambiente una agradable mezcla de emociones, caldeada por el rigor del verano que aún queda ahí fuera, encerrado tras los ventanales.

En la vuelta al cole todos los niños hablan de sus vacaciones, de lo que han hecho durante el largo y aburrido verano, del que ha sido su día a día. Incluso los hay que empiezan a explicar cuáles son las aficiones que más les han llamado la atención durante estos últimos meses. Y quizá detrás de alguna de ellas exista el germen de una profesión futura. ¿Quién sabe?

Llega la vuelta al cole, pero…

Llega la vuelta al cole, pero los deberes siguen estando por hacer. Sigue sin existir una materia que de verdad aborde la Educación Vial como es debido, siguiendo el principio de Pedagogía que dice que estas cosas las aprendemos por adquisición de hábitos. Sigue sin existir una voluntad de que los niños aprendan la única asignatura que de verdad les puede resultar vital.

En la vuelta al cole los niños no lo saben, pero están tratando con arquitectos, médicos, periodistas, fontaneros, abogados, instaladores y algún que otro trapecista que al final se dedicará a otros menesteres. Todos ellos están por formar todavía. De momento, y tras la emocionante vuelta al cole, toca aprender lo que se enseña en las aulas.

Llega la vuelta al cole, y esos arquitectos, médicos, periodistas, fontaneros, abogados, instaladores y algún que otro trapecista que al final se dedicará a otros menesteres son estudiantes con un nexo que los mantendrá unidos de por vida: todos ellos son peatones en la vía pública, todos ellos viajan a bordo de algún vehículo, muchos de ellos serán conductores.

En la vuelta al cole no se da demasiada importancia a ese detalle, que es sin embargo crucial para el futuro de todos esos niños. Y de sus padres, tíos, primos, abuelos. Y de los hijos que tendrán. ¿Para qué, tanto empeño en formarse como arquitectos, médicos, periodistas, fontaneros, abogados, instaladores y algún que otro trapecista que al final se dedicará a otros menesteres, si no cuentan con la única formación que de verdad les puede suponer acabar con todos esos sueños de un plumazo?

Llega la vuelta al cole, y no está demasiado claro qué aprenderán los niños durante este curso. Y, mucho menos, qué aprenderán los mayores.

Foto | Phil Roeder