¿Y esas luces de freno?

Única luz de freno en una vieja camioneta

Ahora que está de moda hablar de bombillas y teniendo en cuenta que cuanto más se usan las luces de cruce, más coches _tuertos_ vemos por la carretera, he caído en la cuenta de que apenas hemos hablado por aquí del *uso de las luces de freno.*

“¿Qué uso? Yo le doy un pisotón al pedal y las luces se encienden.”

Claro. Pero habría que ver en qué condiciones se encienden. O si dejan de hacerlo.

Las luces de freno son uno de los mejores inventos relacionados con la *visibilidad* de un vehículo. No quiero imaginarme yo lo que sería de nosotros si cada vez que un conductor fuera a frenar tuviera que sacar el brazo por la ventana y hacer como que vuela. La cantidad de *golpes por alcance* que tendríamos muchiplicaría los casos que ya tenemos hoy en día, que no son nada despreciables. Alrededor del 13% de los siniestros con víctimas son colisiones por alcance.

Luz de freno en un Falcon

Seguramente la mayoría de estas colisiones tienen mucho que ver con la falta de respeto del respetable por la *distancia de seguridad.* En no pocos casos el conductor se empotra por *no ver a tiempo las luces de freno* del vehículo de delante.

Pero no todo está en la distancia. También hay *faltas de mantenimiento* que a menudo se pueden solucionar. En ese sentido hay un poco de todo. Desde pedales de freno que no ponen en marcha la lucecita roja si no se pisan con ganas hasta luces de freno que no hay manera de verlas en marcha cuando les da un poco la luz del sol.

Y es que hasta las bombillas de freno más nuevas pueden pasar desapercibidas, tanto porque la tulipa esté *sucia* (¡sí, sí, ese plástico rojo se puede limpiar por dentro!) como porque hayamos tenido la increíble ocurrencia de *ennegrecer las ópticas con pintura,* no sé muy bien para qué. Truñing, le llamo yo a eso. El caso es que, con unas ópticas en esas condiciones, a la luz del día no hay forma humana de entender con agilidad que el coche de delante está frenando.

Bombilla de repuesto para luz de cruce

Pero, desengañémonos, lo más habitual es que las bombillas se fundan y no nos enteremos de que *no funcionan.* Claro, como están por detrás… Lo cual, ahora que lo pienso, es tanto como decir que cuando me ducho no me lavo la espalda porque no me la veo. En cualquier caso, si no disponemos de un partenaire que nos informe de cómo están las bombillas de la parte trasera del coche, siempre podemos utilizar una pared hacia la que nos acercaremos yendo marcha atrás, por ejemplo en un parking. El reflejo de las luces nos indicará si falla alguna de las lámparas. Tan complicado no es. Igual que no es difícil cambiar las bombillas de freno, al menos comparado con el atroz sacrificio humano que supone cambiar una luz de cruce como la de la foto, por ejemplo.

Por otro lado, en los últimos tiempos se ha puesto de moda equipar los vehículos con *luces rojas de diodos* que duelen a la vista cuando el conductor pisa el freno. En este apartado, como en el de las luces de xenón o en según qué semáforos de leds, doy la partida por perdida. Dicen las informaciones oficiales que estos dispositivos no deslumbran. Será, pero a mí me siguen doliendo los ojos cuando hay demasiado contraste entre la luz ambiental y la que procede de los leds. ¿A vosotros no os pasa?

Foto | Marcin Wichary, Tim Lewis NM, elsamuko