Y el Espíritu Navideño se fue hasta el próximo año

Navidad en coche

Con dos días escasos (en algunas Comunidades Autónomas tres) para la finalización de las Fiestas de Navidad, el estrés y las prisas de algunos han hecho desaparecer el Espíritu Navideño que en teoría inunda estas fechas.

Los buenos modales se pierden facilísimamente, aunque no tengas razón y con tu comportamiento estés empeorando aun más si cabe el denso y caótico tráfico de las diferentes ciudades. La historia no es que tenga mucha miga pero demuestra como la insolidaridad entre conductores está diariamente presente, y allí encerrado en tu caja de metal, el resto del mundo no te importa. O puede que quizás los motoristas tengamos un punto de vista diferente.

Pongámonos en situación: me encuentro detenido en una bocacalle con ceda el paso esperando para salir a una calle principal de doble sentido. Me dispongo a girar a la izquierda por lo que debo atravesar primero uno de los carriles.

El tráfico es denso y los vehículos, en fila, circulan lentamente. Veo que el semáforo rojo que hay más abajo se cierra, y se empieza a formar una cola de coches, uno tras otros. En previsión de que algún conductor no me vea y se quede parado delante, impidiéndome la salida, avanzo un poco más con el coche para ser perfectamente visible.

La cola llega a mi altura y calculo, en función de la velocidad del coche que llega, que este no se va a detener antes sino justo delante. En previsión, muevo el coche un poco más, obligando el conductor a parar antes.

Avanzo y con mi mano le hago un gesto al conductor, tocándome la sien con un dedo, de que hay que tener un poco más de cabeza y fijarse en el resto de la circulación. Prosigo mi maniobra para completar el giro a la izquierda con precaución, por si algún vehículo subía por el otro carril.

Cuando me he cerciorado que la puedo hacer con seguridad, miro ligeramente al otro vehículo y sorprendentemente su conductora me está haciendo una magnífica peineta a través de la ventanilla. No pude evitar sonreír y decirle amablemente: Feliz Año a ti también.

¿Cómo es posible tener un comportamiento tan insolidario frente al resto de conductores? No solo realizaba una maniobra que está sancionada por el código de circulación, como es detenerse obstaculizando una intersección cuando era previsible que por las circunstancias del tráfico iba a quedarse en medio, sino que todavía tienen la desfachatez de demostrar su falta de educación frente al resto de conductores.

Curiosamente el día antes, me aparte en una bocacalle para recoger a una persona, obstaculizando la salida pero cerciorándome antes de que no estorbara a nadie. Diez segundos después, como suele pasar, llegó un vehículo y en mi intento de arrancar lo más rápido posible, el Start-Stop del coche me jugó una mala pasada y se negó a ponerse en marcha tan rápido como yo lo necesitaba.

Inmediatamente y a través de la ventanilla, pedí perdón al otro conductor pues acababa de hacerlo rematadamente mal y no tenía más remedio que hacerle saber al otro conductor que no había obrado correctamente. También podía haber hecho una peineta, pero merecería entonces que me hubiesen partido la cara.

Foto | Zzellers

  • Uchal

    Mientras sigamos viendo al resto de conductores como “enemigos potenciales” que han cogido su coche con el único objetivo de hacernos la puñeta máxima durante el trayecto a nuestro destino, mal vamos. Los coches deberían venir de serie con un diccionario que constantemente nos recuerden los significados de términos como “cooperación”, “solidaridad”, “educación”, “ciudadanía”, o “civismo”, entre otros, porque parece que se olvidan muy pronto.

    Un saludo.

    • escargot

      Yo les pondría unos sensores que, cada vez que te cabrearas con otro… ¡ñaca! Garrampazo.

  • menos_16

    Si solo la mitad de los conductores tuvieran al menos la mitad de juicio que demuestras… No bloquear cruces e intersecciones innecesariamente, esa gran norma cívica tan olvidada.

    Tu error fue hacerle un gesto con el dedo después de obligarla a frenar. Recuerda que enseñar a un burro a leer es, aparte de perder el tiempo, molestar al burro.