Y ahora… ¡neumáticos nuevos para todos, que invito yo!

Neumático

Últimamente con tanta iniciativa del Gobierno de España no damos abasto, de verdad. Nueva novedad novedosa, esta vez a manos del ministro de Industria, Miguel Sebastián, que está dispuesto a lanzar un plan renove sobre los neumáticos para que los conductores ahorren carburante, 0,3 litros cada 100 kilómetros. Así, tal y como suena.

Ciertamente, con un neumático concebido para el ahorro la eficiencia energética aumenta, eso es así y no lo discute nadie. Lo que ocurre es que sorprenden las formas, y mucho. Y más, teniendo en cuenta que la propuesta de Industria se enmarca en una campaña europea que, como ya explicamos meses atrás, jubilará hasta un 30% de los neumáticos nuevos actuales. ¿A qué vienen esas prisas entonces?

Ah, que es que puede haber problemas con el abastecimiento de petróleo y, claro, hay que ahorrar. Vaya por Alá. Nací el año de la primera crisis gorda del oro negro y crecí viendo montones de telediarios cargaditos de informaciones que venían de Oriente Próximo que hablaban de la OPEP y del problemón energético que se nos venía encima. Hace de eso casi cuatro décadas.

Llevamos todo este tiempo mareando la perdiz en el aspecto energético. Mucho antes que eso, un señor que se dedicó a introducir en nuestro país el gas natural como fuente de energía profetizo algo así como: “En el futuro, el gran negocio de la energía estará no en el consumo, sino en el ahorro”. De eso por lo menos hace 70 años. ¿Y ahora tenemos que tomar todo tipo de medidas apresuradas?

Al parecer el asunto reviste tintes de chiste. Esto es un ministro que se reúne con los representantes de las comunidades autónomas y les dice que hay que buscar el ahorro como sea y que subvencionando el relevo de neumáticos a los 60.000 coches que parece que lo necesitan el Estado se ahorrará un buen pico en petróleo. Entonces va uno de los representantes y pregunta: “¿Y esto cuánto cuesta y quién lo paga?“ Y entonces el ministro sale por peteneras. Se cierra el telón y el chiste no tiene gracia alguna.

No tiene gracia porque tanto esta medida como la de los 110 km/h consiguen mucho más ruido (mediático) que nueces (económicas), y se supone que la prioridad debe ser el ahorro real, tangible, y no el dar titulares facilones a los medios de comunicación.

El ahorro que da un neumático eficiente puede representar un buen pico para el bolsillo de un particular, claro que sí, pero no se acaba de ver claro que sea el erario público el que deba pagar todo esto. Por muy bien que quede el ministro que vaya regalando neumáticos en nombre del ahorro, ¿por qué tenemos que correr entre todos con los gastos de renovación de un neumático nisupu™ que un conductor cualquiera se compró de decimoquinta mano en un desguace?

Eso no es buscar el ahorro energético, sino buscar la cutresolución a cortísimo plazo.

Una política energética adecuada sería aquella que tratara el problema energético a largo plazo puesto que el consumo energético es una tarea que se planifica para realizarse durante varias décadas. Precisamente por eso una política energética adecuada sería aquella que ahondara en el problema sin importar el color del gobierno de turno. Y una política energética adecuada sería aquella que buscara la máxima eficiencia no en los neumáticos de los coches o en la velocidad para circular por autopista sino en las fuentes de energía disponibles para satisfacer las demandas existentes sin tener que bailar al son que nos marque quien ejerce prácticas monopolistas sobre un recurso de primera necesidad.

Y ya llegamos tarde. Mientras tanto, los hay que van propinando bastonazos de invidente a diestro y siniestro. A ver con qué nos sorprenden nuestros representantes el próximo día…

Vía | El País
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