Víctima, perjudicado y cliente

quirófano por MEDAVAN

El 17 de agosto de 1.896, en el Cristal Palace londinense, Bridget Driscoll fue arrollada y muerta por un vehículo conducido por Arthur Edsall. Dicho conductor alegó ir circulando a 7 Km/h y haber gritado varias veces: ¡Atrás! mientras tocaba la campana repetidamente antes del atropello. En el juicio, el magistrado expresó el deseo de que tal cosa no volviera a suceder. A esto añado que, con toda seguridad, los familiares de la víctima tuvieron que aceptar incomprensiblemente cómo semejante suceso quedaba en un caso desafortunado, donde la máquina hace de las suyas a pesar de ser manejada por el hombre.

Ante semejante relato, pienso que se desaprovechó una ocasión histórica para que a través de una sentencia más firme, hubiera infundido un sentido más responsable en todos aquellos enfervorecidos seguidores de la nueva industria automovilística. Estamos hablando de una época en la que la ergonomía, por ejemplo, no existía. Por otra parte, el poder judicial contribuyó también a permitir que los siniestros ocurridos bajo la conducción de vehículos con o sin motor, fuesen un campo abonado para los que defienden inmoralmente primero a infractores y después a delincuentes viales.

No tiene por qué privatizarse los siniestros de tráfico ocurridos en la red pública viaria, puesto que las garantías ya están resueltas con las compañías de seguros. Como saben, éstas tienen que responder al usuario y aceptar el siniestro como elemento cubierto y no deseado por el asegurado. Pienso que no es de recibo que una persona que haya sufrido directamente un accidente de tráfico o indirectamente por la pérdida de algún familiar se convierta además, en cliente de una persona que dice ser experta en peritaciones y en reconstrucción de accidentes. Pero lo cierto y verdad es que, con o sin responsabilidad ante un siniestro sufrido en nuestras propias carnes, nos vemos en la tesitura de querer saber cuanto antes quien tuvo la culpa.

N340 por VozAltaEs

Ayuda, toda la necesaria. Es más, me pongo en el lugar de la víctima y estoy seguro que me dejaría llevar por cualquier entendido en la materia. Tan fácil, como eso. Luego, con el tiempo, posiblemente contrastaría la información pero cuando necesitamos asesoramiento ignorando el proceso judicial y de una manera insistente, con el problema aún caliente, no cerramos ninguna ventana. Ocurre también que hay mucho maestro liendre, que como dice el dicho, ‘de todo sabe y nada entiende’ y como hablar no cuesta, pues comenta como el que ve los toros de detrás de la barrera, y tan pancho. Yo diría que para cualquier conversación de café que se preste, mejor hablar de los problemas de otros que de los propios.

Pero cuando el problema se hace particular, como es el caso de sufrir directa o indirectamente un accidente de tráfico, no nos queda más remedio que acudir a la compañía de seguros que cubre a nuestro vehículo. Si no está enterada, ya sea por la petición de la asistencia en carretera o por la declaración amistosa del accidente, tenemos que acudir a una de las oficinas de la aseguradora o comunicarle lo sucedido a través del número de teléfono de que disponen para tramitar los siniestros.

Seguro que algún lector tendrá alguna experiencia cercana sobre algún siniestro ocurrido en ciudad o carretera. Una cuestión que posiblemente vuelva a recordar malos momentos; pero sin intención de hacer desagradable la lectura de este artículo, el hecho de comentar la experiencia o la vivencia de cualquier hecho real, al hilo de lo que estamos comentando, puede suponer una terapia para el que sufre, al hacer extensivo un recuerdo negativo y que guardado en su interior puede ser compartido y consolado por otros.

Tenemos que tener confianza en los profesionales que se dedican de manera oficial a la investigación de los accidentes de tráfico. Y cuando digo de manera oficial me refiero a los miembros y fuerzas de seguridad que tienen la función de velar por la seguridad vial de nuestra red viaria. Son los Guardias Civiles y Policías que bien de oficio o cuando son llamados, tienen la obligación de atender a las personas implicadas en los siniestros viales y esclarecer los hechos para informar a las compañías de seguros cuando los daños no son personales, o bien al Juzgado cuando se hayan producido lesiones en las personas o existan indicios de delito en alguna de las partes.

Una reconstrucción pericial del accidente emitida por una entidad privada, donde la víctima se convierte además en cliente, puede no servir como prueba si se demuestra que el informe ha sido redactado en distinta fecha a la de la ocurrencia del hecho o no se ajusta a la veracidad del caso en concreto. Por otro lado, si el departamento jurídico de la aseguradora presenta un buen informe paralelo al del proceso judicial que se sigue, puede representar un beneficio para la compañía de seguros a la hora de afrontar el pago sobre la indemnización económica que le corresponda a la parte perjudicada, sin olvidar el arreglo o reposición de los daños así como la responsabilidad civil. Pero, como no todo vale. La clave está, en que si los mismos que redactan el informe de reconstrucción lo hacen como perito de una de las partes, están defendiendo los intereses de la compañía de seguros a la que representan.

En resumidas cuentas, las investigaciones privadas con respecto a la confección de informes paralelos a los planteados de manera oficial por los juzgados, sólo tienen en común la investigación del caso. La diferencia está en la imparcialidad con la que trabaja la Guardia Civil o la Policía, la prontitud en la intervención tras el suceso y la forma de constatar con detalles en un acta todo lo acontecido, mediante mediciones, fotografías, toma de pruebas y demás vestigios, para luego recomponer el suceso y determinar las causas que lo originaron.

Nota aclaratoria: Con este artículo no se pretende, en modo alguno, descalificar la acción de los peritos, ni su profesionalidad, capacidad, aptitud o actitud. Son piezas fundamentales en las reparaciones de los daños, y por así decirlo, la autoridad técnica indiscutible para decir que reparar o no reparar. Sabemos de buenos peritos, justos y razonables, y como todo el mundo sabe, en todas las profesiones hay gente buena y mala.

Foto | MEDAVAN, VozAltaES
En Circula Seguro | El coste de los accidentes de tráfico

  • menos_16

    Tu no los descalificaras pero yo si.

    El penúltimo accidente que tuve (sin terceros, fue un bache en la carretera) me declararon mi coche “siniestro total” por una avería con los siguientes factura de reparación:

    + Un tornillo de unos 20cm de largo y 6mm de sección.
    + 5 horas de mano de obra por parte de un haragán como yo.
    + Ganas de mancharse.

    En el último siniestro que tuve, y esto lo tengo por escrito, me aseguran que una motocicleta puede rebasar por la derecha al vehículo que, sin detenerse, se incorpora a una glorieta fuera de poblado.

    Las aseguradoras son lo que son: un mal necesario, donde la profesionalidad no es ni mucho menos una característica que defina al gremio, se me ocurren bastantes adjetivos que describen mejor a estas compañías.

    Curiosamente las compañía que mejor me han tratado y con las que más confianza he llegado a sentir es una de las más baratas que hay.

    • Hola.

      Al hilo de lo que comentas, decir que contrariamente a lo que se cree, que el seguro declare siniestro total un vehiculo, no significa que vaya al desguace. Si no que no merece la pena arreglarlo (a ellos no). Por eso en vez de arreglarlo, te ofrecen darte un cheque a cambio de romper el contrato que tienes firmado con ellos al que previamente, le han descontado los restos, es decir, ‘la chatarra’.

      Pero, evidentemente,tu puedes arreglarlo e incluso pedir presupuesto en la misma aseguradora que antes te dio el siniestro total. Por cierto, no dices de que cantidad te dieron el talon.

      Saludos.

    • capreolus

      No se trata de descalificar a nadie, por eso digo que en todas las profesiones hay gente buena y mala. Pienso que no se puede generalizar, muchas veces por falta de entendimiento no hay acuerdo y todo se vuelve en contra…En fin, no pretendo convencerte eres libre de dar tu opinión.