Viajes con bebés en verano, ¿qué llevar?

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Los viajes con bebés siempre son un reto. Lo digo porque lo pienso, y si vosotros también tenéis bebés y os disponéis a salir con el coche este verano, estoy seguro de que también sentís ese escalofrío casi inadvertido que recorre el cogote. Los preparativos son múltiples, la paciencia de los bebés ante un viaje largo, muy escasa. No solo se van a aburrir, sino que se van a sentir atrapados en esa sillita que, por muy segura que sea, es algo que no quieren.

Van a tener calor, pueden tener frío si nos pasamos con el aire acondicionado, necesitan salir del coche y hacer sus cosas, explorar, sentirse libres, curiosear, comer,… Los niños pequeños, y los bebés especialmente, verán como un auténtico suplicio eso de pasarse unas horas metidos en un coche, sin ninguna diversión, los miembros agarrotados y pocas ganas de reír las gracias a quienes conducen.

El aire acondicionado, que no sea excesivo

En verano nos preocuparemos por resguardarnos del calor, pero no por ello vamos a mantener una temperatura gélida en el habitáculo porque puede ser contraproducente: los cambios de temperatura bruscos no son buenos ni para los mayores, ni para los bebés. El ventilador no debería estar a tope, precisamente porque es una de las causas frecuentes de dolor en la garganta porque la reseca. Una temperatura ideal es aquélla que nos permite viajar tranquilamente, no debe ser ni demasiado alta, ni demasiado baja. Unos 24 grados es una temperatura más que suficiente, a menos que nos vaya dando el sol. Digamos 22-24 grados como una temperatura ideal.

Ya puestos, si queremos evitar pasar calor en exceso en el habitáculo, procuremos salir a la carretera lo antes posible, cuanto más temprano, mejor. Las siete de la mañana, las ocho,… parece muy temprano, pero nos evitará las peores horas del día en carretera, o al menos adelantaremos un buen trayecto antes de que llegue la canícula del mediodía. En ese momento podremos parar, descansar, comer, refrescarnos,… nosotros y el bebé, por supuesto.

Hablando de parar, conviene no dejar pasar más de dos horas entre paradas, aunque si notamos que el bebé está muy incómodo, o ha manchado el pañal, o de repente tiene mucha hambre (eso ya depende de su edad y de otros factores), pararemos en un área de servicio o en un área de descanso adecuada. Yo siempre digo que el bebé es el primero que sale (obviamente es un decir, alguien tiene que salir antes), y el último que entra. Y para descansar, primero él.

Hay que llevar mucha agua, o al menos agua suficiente como para que el bebé beba cuando lo necesite. El agua es mejor ofrecérsela, sobre todo si es suficientemente pequeño, y es algo muy importante porque pueden deshidratarse. En el coche, ya sabemos que no debemos llevar objetos sueltos porque en caso de colisión se convierten en un proyectil peligroso. Procuremos llevar las botellas o los biberones con agua en los compartimentos adecuados, normalmente en las puertas, o bien en bandejas especiales, pero nunca en la bandeja trasera, sueltos.

Antes de terminar, ¿sabríais decir cuánto tiempo tarda un niño en considerar que el viaje es demasiado largo? La mía tarda una media hora, algo que ya nos contaba Josep hace tiempo en este mismo espacio. Es increíble, pero pasado ese tiempo, o se convierte en un gremlin, o se duerme. Así, en el segundo supuesto, el viaje será más cómodo, pero ya habrá protestado y se habrá sentido incómoda. Una última sugerencia es que, siempre que sea posible, el viaja o la etapa del mismo la comencemos cuando esté dormido o dormida.

Foto | George Hodan