Verano, cuando mueren más niños por siniestro vial

Niño sin sistema de retención infantil

Verano es la estación del año en que se registran más siniestros con víctimas mortales infantiles. De hecho, el 30 % de los niños que fallecen en carretera lo hacen durante los meses de verano, cuando se concentra la mortalidad de los menores de 14 años. Así lo asegura un estudio que ha publicado la FUNDACIÓN MAPFRE.

Por eso, en los desplazamientos que tienen lugar en estas fechas conviene no descuidar sistemas de retención infantil cuando sean necesarios ni cinturones de seguridad, y es que el 40 % de los niños que murieron en carretera durante el verano de 2010 viajaban sin una protección adecuada.

¿Qué circunstancias rodean la mayoría de los fallecidos? De los siniestros ocurridos el verano pasado se deduce que el trayecto de corta duración por carreteras convencionales, en días festivos y a plena luz del día constituye el escenario típico del siniestro mortal infantil.

Por eso, una vez más hay que recordar no sólo la obligación, sino la absoluta necesidad de que los niños de estatura inferior a 1,35 m viajen empleando un sistema de retención infantil adecuado a su talla y peso. Si la altura del menor está entre 1,35 m y 1,50 m queda a criterio de los padres emplear la silla infantil o el cinturón de seguridad de los adultos, siempre que este les pase por el centro del hombro y no por el cuello, lo que sería extremadamente peligroso en caso de siniestro.

SRI colocado en sentido contrario a la marchaAdemás, de forma ideal el niño debería ir colocado en la posición central trasera, que es la que queda mejor protegida en caso de impacto lateral, lo más alejado posible de los airbags frontales y laterales y, hasta que sea posible, debe ir situado de espaldas al sentido de la marcha.

Simplemente utilizando correctamente los sistemas de retención infantil y colocando a los niños en sentido contrario a la marcha siempre que sea posible, se pueden prevenir hasta el 95 % de las lesiones graves que sufre un menor en caso de colisión, especialmente en la cabeza, el cuello y la espalda.

Como hemos comentado otras veces, la desproporción de peso que hay entre la cabeza y el resto de su cuerpo de un niño hace que el cuello y la espalda del menor sufran de forma grave la brusca desaceleración que tiene lugar cuando el vehículo da un frenazo o cuando choca. Ahí, los movimientos que experimenta cualquier ocupante pueden ser mortales en el caso de un niño, pero si viaja de espaldas al sentido de la marcha, el respaldo de su sillita le protegerá mejor.

Y, por supuesto, resulta obligatorio desconectar el airbag frontal si colocamos el sistema de retención infantil en el asiento del acompañante o de cualquier otro que disponga de este dispositivo de seguridad. Si no es posible desactivar el airbag, en ese lugar no puede viajar un niño, ya que un posible despliegue del cojín puede ser muy peligroso para él, incluso mortal. No es exagerado, tengamos en cuenta que la siniestralidad vial constituye la primera causa de muerte violenta en la infancia.

Y los responsables de la seguridad de los niños son exclusivamente los adultos, así que precisamente por el carácter muchas veces imprevisible de un siniestro vial, conviene que estas medidas sean tomadas en consideración siempre. De hecho, el director general del Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE, Julio Laria, cuenta que casi el 40 % de los siniestros viales en los que murieron niños “ocurrieron cerca del domicilio del menor, en concreto a menos de 50 kilómetros del mismo”.

¿No es sintomático?

Foto | Mike Green, Miki Yoshihito
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