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El verano es más que un tiempo destinado al descanso. En ocasiones, marca el antes y el después de la vida de mucha gente. Es un punto de inflexión que muchas personas aprovechan para hacer planes de futuro que comenzarán justo cuando llegue el mes de septiembre. Esos planes pueden contemplar la posibilidad de cambiar de aires.
Si durante estos dÃas de verano o incluso más allá de ellos prevemos tener el coche totalmente parado, o si sabemos que dejaremos el vehÃculo completamente fuera de uso por un largo periodo de tiempo, aquà van unos consejos rápidos para evitar que el vehÃculo se vengue de nosotros cuando lo volvamos a necesitar.
Antes de dejar el coche, conviene revisar los niveles (aceite, lÃquido refrigerante, frenos). Si el vehÃculo debe permanecer parado durante mucho tiempo, es mejor dejar cambiado el aceite y el filtro de aceite. Y si el paro supera los tres meses, será recomendable volver a cambiar el aceite a la vuelta, antes de utilizar el vehÃculo.
Otro consejo tÃpico es el de desconectar la baterÃa para evitar que se descargue. Si además escribimos en un papel la frase “conectar la baterÃa” y dejamos la nota en el salpicadero, nos ahorraremos un susto cuando volvamos a coger el coche. Si nuestro vehÃculo lleva códigos de seguridad (para la radio, por ejemplo) debemos asegurarnos de que los conocemos antes de desconectar la baterÃa.
Resulta recomendable llenar el depósito de carburante para evitar problemas de condensación de agua. Si prevemos que el coche estará detenido durante un periodo de tiempo muy largo, quizá sea necesario consultar con el mecánico si es recomendable añadir al depósito algún tipo de aditivo especial.
Es imprescindible revisar la presión de los neumáticos y dejarlos inflados a la máxima presión contemplada en el manual del vehÃculo.
Si durante todo este tiempo el vehÃculo descansa en un parking convenientemente vigilado, lo cual es más que recomendable dadas las circunstancias, puede ser una buena idea bloquear las ruedas con calzos (nunca con piedras o maderas) y liberar el freno de estacionamiento para evitar adherencias entre los elementos de frenado.
Conviene lavar el coche por fuera, especialmente los pasos de rueda y los bajos, y dejarlo encerado. Y es más que recomendable aspirar el vehÃculo por dentro, especialmente si hay pequeños restos de comida (migas, galletas, etcétera) que puedan llamar la atención de hormigas y otros animales.
Si dejamos el coche en un parking convenientemente vigilado, puede ser buena idea dejar abierta una de las ventanas, simplemente unos milÃmetros, para evitar la condensación de agua en el interior. Si dejamos el vehÃculo en la calle, es mejor no tentar nuestra suerte.
Si el coche se va a quedar todo este tiempo en la calle, puede ser una buena idea comprar un toldo para cubrir el vehÃculo, siempre que este permita la evaporación del agua condensada. De esta forma nos ahorraremos no sólo la suciedad que pueda caerle durante nuestra ausencia, sino también algún que otro refregón ocasionado por los conductores de autos de choque que abundan por nuestras ciudades.
A la vuelta, conviene ir a ver nuestro coche sin prisas. Aunque hayamos tomado algunas medidas para contrarrestar el paro, no podemos olvidar que nuestro vehÃculo es una máquina compleja que hemos dejado sin funcionar durante un largo periodo de tiempo. Por eso, siempre será mejor hacer una visita de cortesÃa a nuestro coche y revisar que todo funciona bien antes de cogerlo “porque tenemos que estar en tal sitio a tal hora”.
VÃa | WikiHow
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