V2V: vehículo a vehículo

GPS activado

Hace mucho que los fabricantes decidieron incorporar sistemas tecnológicos que ayudaran al manejo de los vehículos y aumentaran su seguridad, reduciendo en algunos casos la probabilidad de sufrir un accidente y en otros la gravedad de las lesiones.

Estos sistemas a veces son desconocidos y alcanzables sólo para los propietarios de coches de lujo. A la mayoría de la gente solo le suenan las siglas: ESP, ASR, ABS y otras del estilo, siempre con tres letras para no desentonar. Otra que se une a ese listado de siglas es V2V, o dicho de una forma más formal e inglesa: Vehicle to vehicle.

Esta apuesta que ya se ha puesto en marcha y que está relacionada con el platooning, tiene por objeto crear un sistema comunicación autónoma entre los vehículos que circulen por la carretera y hacerles llegar esa información a los conductores, a fin de que puedan, por ejemplo, estar avisados con antelación de incidentes que aún no ven y que tendrán lugar unos metros más allá.

El GPS es esencial para esta tecnología. Será el encargado de entender nuestra posición y la del resto de vehículos, trazándonos así en pantalla una idea gráfica de lo que sucede a nuestro alrededor. Los sensores, dispuestos en los espejos, paragolpes y laterales serán los encargados de visualizar el entorno y observar posibles peligros. Finalmente, un microprocesador será el responsable de hacer cálculos matemáticos y decidir que acciones se deben tomar, bien por parte del conductor, bien por parte del propio coche.

Supongamos, por ejemplo, que el vehículo que nos precede realiza una brusca frenada de emergencia causada por un obstáculo que nos es imposible visualizar. Pero además, en ese momento, hemos perdido la necesaria atención que debemos prestar y no nos estamos dando cuenta de que si no frenamos, la colisión será inminente.

Los sensores del vehículo precedente enviarán información a través de su antena wifi con un claro mensaje: estoy frenando bruscamente, ¡cuidado!

Nuestra antena recogerá dicha información y la trasladará al GPS, que mediante señales gráficas y mensajes auditivos nos alertará para que pisemos el freno. Si aún así no lo hacemos, el microprocesador ordenará al coche que se detenga regulando la frenada electrónicamente, ya que gracias a los sensores que lleva nuestro paragolpes delantero ha podido calcular la velocidad y la distancia, así como el espacio y tiempo requerido para detener el vehículo y al mismo tiempo evitar la colisión.

Siguiendo con este ejemplo de comunicación directa, también los vehículos de emergencias prioritarios pueden decirnos que están por detrás nuestro, aunque no les veamos: Alerta, alerta, ambulancia a 100m. por detrás. Arrímese a la derecha.

Sin duda, una tecnología para el futuro cuyo coste es realmente bajo, ya que emplea componentes habituales hoy en día. Una instalación normal podría rondar entre los 300 y los 600 euros.

El principal problema con el que se topa este sistema radica en la estandarización de protocolos y lenguajes de comunicación, que hace un tanto inviable su instalación a corto plazo. Por el momento, tan sólo algunos coches de General Motors, BMW, Volvo y Honda están desarrollando de forma activa este componente que se englobará dentro de la seguridad activa en pocos años. Y si no, tiempo al tiempo.