Usar el casco en todas las condiciones

Sin casco

Se puede decir que excepto en determinadas zonas del sur y debido al calor y a la poca cabeza de los conductores de motocicletas, el uso del casco está bastante generalizado. Sobre todo en motos de alta cilindrada. Los ciclomotores y scooter son otra especie y mucho más difícil de concienciar.

Es por lo tanto fácil ver a todo el mundo con casco, pero en ciertos momentos, ya sea por dejadez o por olvido, dejamos nuestras ideas al descubierto. Debemos acordarnos de que el casco siempre puesto cuando estemos sobre la moto.

Cuando los motoristas se unen en actos multitudinarias, como concentraciones, tanto las autoridades como los propios usuarios se toman a la ligera el llevar el casco correctamente colocado y abrochado. El mismo peligro existe circulando despacio en el gran premio de Jerez como si vamos a comprar el pan un día cualquiera de la semana. Por lo tanto, aunque nos despeinemos y no se nos vea la cara, llevemos el casco. Y si nuestro físico lucha duramente con el de Brad Pitt, usemos un casco tipo jet o abierto, y podremos mostrar todos nuestros atributos, pero siempre protegidos.

Existe a su vez la mala costumbre de quitarse el casco para aparcar la moto, y colocarlo encima del depósito o en el codo. Si hacemos esto y por ejemplo, descendemos la rampa del garaje y sufrimos un bloqueo en la rueda delantera (aceite, suelo mojado, etc), daremos con nuestros huesos en el suelo. Y lo peor de todo es que estas caídas, a poca velocidad, son bastante fuertes, porque nos preocupamos más en evitar que la moto se vaya al suelo que en nosotros mismos. La rotura de clavícula y tobillo suele ser muy común, y la posibilidad de sufrir un cabezazo contra el suelo también. Además, con el casco en el codo, tenemos muchas posibilidades de romper el brazo. Y con el situado en el depósito, en caso de que se nos resbale, intentaremos evitar que se caiga, poniéndonos en peligro.

Por eso, recordemos que para subirnos a la moto, nos pongamos primero el casco, y no nos lo quitemos hasta que vayamos a colocarle el antirrobo.

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