Usamos muy pocos sistemas de seguridad electrónica

SRS Airbag

El informe Basma 2007, elaborado por la Fundación FITSA, pone sobre la mesa un dato preocupante: la mitad de nuestros coches cuenta con sólo tres sistemas básicos de seguridad electrónica. El airbag de conductor, el airbag de acompañante y el ABS conviven con nosotros. Y si contamos con el aire acondicionado como elemento de seguridad activa, entonces la cifra se eleva hasta… cuatro.

¿Y el resto de los sistemas? Bueno, podría decirse que están muy bien para que aquí expliquemos cómo funcionan y cuáles son sus ventajas, tanto en el caso de esos sistemas que evitan colisiones como en los que minimizan los daños derivados de la colisión, pero a la práctica no disponemos de ellos en nuestros coches.

Sistemas como el airbag de techo o el control electrónico de estabilidad no se montan de serie ni en un 20% de los turismos que se encontraban en el parque automovilístico del año pasado. El airbag de cortina delantero se encuentra en un triste 0,7% de los coches, el sistema adaptativo de velocidad está en un 5,7% de los turismos analizados y las luces activas de frenada aparecen en un 9,5% de los casos estudiados.

En su momento ya comentamos que los conductores reclamaban más información sobre los sistemas electrónicos del automóvil. Hay en nuestro país un desconocimiento generalizado sobre las tecnologías que salvan vidas en los vehículos y la cosa no parece ir a mejor con el paso del tiempo. Sin un reciclaje adecuado, los conocimientos del conductor pueden ir quedando desfasados a medida que los avances tecnológicos se imponen en el vehículo.


No todo es cosa del conductor

En todo este asunto también resulta crucial el papel de los fabricantes. Si los sistemas de seguridad no se montan de serie, si se dejan como una opción más o menos prescindible, en muchas ocasiones el desconocimiento o el afán por ahorrar dinero aun a costa de la seguridad se impondrá y el comprador adquirirá una versión pobremente equipada, a pesar de que las posibilidades de la tecnología pueden ayudarnos a controlar la siniestralidad.

Finalmente, en todo este asunto la Administración tiene también mucho que decir. A pesar de los avances tecnológicos en materia de seguridad activa y pasiva, tenemos hoy el mismo Reglamento General de Vehículos que hace 10 años, cuando se redactó, y que a su vez es una herencia modificada del vetusto Código de la Circulación de 1934. Es cierto que no sale a cuenta revisar el Reglamento cada vez que aparece una novedad en el sector. También es verdad que los requisitos que deben cumplir nuestros vehículos se revisan con cada Directiva europea que así lo ordena. Por algo dice el Reglamento que “los dispositivos facultativos podrán pasar a ser considerados obligatorios en función del desarrollo del progreso técnico y de que la reglamentación así lo exija”.

Sin embargo, a estas alturas de la historia, con todo lo que sabemos sobre los diferentes sistemas de seguridad, ofende un poco que elementos como el airbag, el ABS y los reposacabezas sigan sin ocupar un merecido lugar junto al cinturón en el capítulo de mínimos exigibles para cualquier vehículo actual. Acabar con ese anacronismo, elevar un poco el listón, sería un buen primer paso para conseguir que el resto de sistemas entrasen poco a poco en el parque automovilístico español.

Fuente | Fundación Fitsa

Foto | Flickr (Titanas)

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