Una dirección asistida demasiado blanda puede ser contraproducente

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La tecnología cambia y evoluciona con los años, los gustos de los conductores también, aunque en ocasiones quizás sea más una cuestión de modas que no siempre elegimos. Lo cierto es que las direcciones de los coches han cambiado con los años mucho.

No hay más que conducir varios coches actuales, y luego conducir modelos de hace 10 años o de hace 20, todos ellos con direcciones asistidas, y notar las diferencias. No voy a retroceder tanto en el pasado como para llegar a considerar a los coches que no tenían dirección asistida, con los cuales las diferencias se notan aún más.

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Dirección asistida: “eso” que nos ayuda a girar las ruedas

De manera muy breve conviene recordar que la dirección de un automóvil es un sistema mecánico que consiste en un volante, una columna de dirección, una articulación, unos engranajes, una cremallera y unas bieletas. En esencia todas ellas son piezas de metal que permiten que cuando giramos el volante este giro se transmita y traduzca en giro de las ruedas.

El inconveniente de esto es que hacer girar las ruedas sobre un pavimento rugoso, y en parado, podía costar mucho esfuerzo. Así surgieron las direcciones asistidas: a todos esos elementos mecánicos se añade un complemento que realiza parte del trabajo de hacer mover la cremallera con respecto a la columna de dirección, y así poder girar el volante (y las ruedas) con menos esfuerzo para el conductor.

En estos años hemos pasado de direcciones asistidas hidráulicas, que tenían una bomba que giraba con el giro del motor y un líquido de servodirección (un tipo de aceite), a direcciones asistidas electrohidráulicas, donde la bomba en lugar de ser mecánica era eléctrica, y ya no necesitaba del giro del motor del coche, y finalmente hemos pasado a direcciones asistidas eléctricas, donde no hay líquido ni bomba, sino directamente un accionador eléctrico (un pequeño motor).

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Cuidado si es demasiado blanda

Las direcciones asistidas aportan ventajas muy interesantes al conductor, la principal es poder conducir de manera muy relajada y casi sin esfuerzo, pudiendo girar el volante sin apenas cansarse, de manera muy cómoda.

Sin embargo, yo que pruebo cada mes diferentes modelos de coches nuevos, estoy observando algo que, más allá de gustos personales, me empieza a preocupar. Suelo encontrarme con direcciones asistidas con un tacto demasiado blando.

Es decir, me refiero a direcciones que casi no ofrecen resistencia para girar el volante, o en otras palabras, me he encontrado con direcciones asistidas que casi se giran solas, porque hasta el dedo meñique es capaz de hacer girar el volante.

Esto a priori no tiene porqué ser algo malo, sino más bien una cuestión de gustos. Lo que sí puede ser contraproducente es que unido a una dirección muy blanda tengamos también una dirección no muy desmultiplicada y bastante sensible y rápida.

Y el problema es que casi sin hacer fuerza, y girando solo un poco el volante casi sin darnos cuenta, el coche puede estar ya girando más de lo que la sensación táctil nos transmite, y por esto podemos tener un susto, o incluso un accidente.

Lo he observado varias veces. El problema se lo encuentran sobre todo los conductores que estaban acostumbrados a un coche más viejo, con dirección más bien dura y ruda, y al renovar su coche se encuentran que el nuevo tiene una dirección mucho más blanda.

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El ser humano conduce mucho por subconsciente, pues depués de años de práctica, se tiene cierta sensibilidad, en el tacto de la dirección, en el oído (para cambiar de marcha) y varias tareas más, que hacemos ya sin pararnos a pensar porque nuestro cerebro las ha automatizado instintivamente.

Y claro, a veces readaptarse a algo diferente puede costar trabajo. Aunque pueda parecer una exageración, al ser la dirección muy blanda y tener muy poca resistencia, pero al girar igualmente rápido el coche, pues al girar un poco el volante ya giran las ruedas, es más fácil de lo que parece que el conductor gire más de lo que percibe, y por ejemplo golpee un bordillo en ciudad, que un cambio de carril sea más brusco, o no trace con precisión una curva.

Y aquí es donde tenemos un problema de seguridad. Los fabricantes de automóviles deberían de tener esto en cuenta y no hacer direcciones asistidas demasiado blandas, y en todo caso, al menos equipar de serie un sistema que permita ajustar la dureza de la dirección para adaptarse mejor a cada conductor. Algunos fabricantes ya lo hacen, y no es algo muy caro.

En Circula Seguro | ¿Qué es la dirección asistida?