Una carrera de obstáculos: así es el ‘día después’ para las víctimas de tráfico

Víctimas de tráfico

Una carrera de obstáculos. Así ven las víctimas de tráfico las consecuencias de la siniestralidad vial. Un siniestro se convierte en una carrera de obstáculos para las víctimas y para sus familias, y  la atención personal que reciben de las principales instituciones es mejorable en la mayoría de los casos. Todo esto queda reflejado en el estudio “El día después de los accidentes de tráfico: perspectiva de las víctimas”, realizado por el Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE en colaboración con la asociación de víctimas de tráfico Stop Accidentes.

El objetivo de esta investigación, en la que han participado cerca de 160 víctimas, es describir la experiencia personal de las víctimas y conocer cómo se relacionan con médicos, policías, jueces, abogados y compañías de seguros. Asimismo, se pretende identificar las barreras que más perjudican a las víctimas y a sus familiares, así como las iniciativas que les ayudarían a superar, o minimizar, las secuelas de un siniestro vial.

Según el informe, las víctimas consideran que, excepto en el momento del siniestro, existe escasa coordinación entre las diferentes instituciones. Esto les obliga a dirigirse de forma individual a cada una de ellas, invirtiendo una gran cantidad de tiempo y esfuerzo.

A esto se suma el gran número de gestiones burocráticas, como solicitud de certificados, permisos o documentos, que deben realizar para recibir la atención que precisan. Además, en la mayoría de las ocasiones esos trámites se han de llevar a cabo en el mismo periodo de tiempo en diferentes administraciones y en circunstancias siempre difíciles emocionalmente para los familiares de los afectados.

Todo esto, teniendo en cuenta que un siniestro de circulación grave puede ocasionar la pérdida de uno de los miembros de la familia o una situación de dependencia, que, en muchos casos, se agrava y provoca gastos económicos extraordinarios, que se añaden a un drama humano imposible de cuantificar.

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Mejoras para la atención a víctimas de tráfico

El estudio propone algunas medidas para mejorar la actuación de las instituciones. Entre ellas,  destacan planes de formación para que las relaciones con las víctimas de tráfico sean más humanas. También recomienda establecer una red de coordinación entre todos los agentes implicados, con el fin de identificar los procedimientos que realiza cada institución y que estas entiendan que su trabajo es complementario. El estudio propone así la figura de un mediador que se encargaría de realizar todas las gestiones burocráticas en nombre de la víctima.

También se plantean medidas para mejorar la atención de los servicios médicos, a los que las víctimas solicitan información clara, permanente y completa, y se destaca la importancia de que se aumente la rehabilitación en la sanidad pública y que esta se inicie rápidamente para que la recuperación sea óptima. En el informe se insta asimismo a estudiar la posibilidad de ayudar a las familias para disminuir el gasto en el que incurren.

Teniendo en cuenta que la rapidez en la actuación es más valorada cuando se acompaña de un trato excelente e información sencilla y comprensible, las víctimas de tráfico reclaman:

  • a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que el trato que les deparan no sea rutinario y que mejoren sus capacidades técnicas y humanas en la elaboración de los atestados;
  • a los abogados, que utilicen un lenguaje comprensible;
  • al sistema judicial, que tenga en cuenta que la indemnización es insuficiente cuando no va acompañada de una sanción al infractor, que sirve de reparación moral y reconocimiento social;
  • y a las aseguradoras, que garanticen a las víctimas una atención personalizada e integral, que no se limite a cuantificar el daño y pagar.

Son todos estos, y más que quedan por explicar, aspectos que habitualmente no se tienen en cuenta cuando hablamos de las consecuencias de la siniestralidad vial. Las víctimas, por el contrario, los sufren a diario. Más allá del daño que causa el siniestro en sí mismo, las consecuencias que acarrea a los afectados son, como los siniestros, evitables en buena medida.

Enlace | “El día después de los accidentes de tráfico: perspectiva de las víctimas” (recomendado: boton derecho > Guardar)
Foto | Audi Attitudes

  • s63aut

    Todo el papeleo debería ser más humano en general, y lo digo como funcionario de atención al público, pues creo que las administraciones y empresas se preocupan mucho de sus objetivos, de sus estadísticas, pero ni siquiera los índices de satisfacción que se elaboran son demasiado reales, pues se pregunta por cosas que no son lo que le interesa o le preocupa al ciudadano.

    Si un accidente de tráfico es algo terrible, el verse luego metido en un mundo de trámites, juicios, reclamaciones a los seguros, etc., es también bastante trágico y debería ponerse énfasis en esa humanización que tantas veces se predica y tan pocas veces se pone en práctica.

    P.D.: siempre me ha parecido poco afortunada la expresión “el día después”, una expresión que surgió a raíz de una película y que no es más que el fruto de una mala traducción del inglés, ¿por qué no “al día siguiente”?, y lo digo sabiendo que no es algo de este blog, sino un tic generalizado ya en nuestro lenguaje.