La seguridad vial en Europa de un vistazo: ¿qué hay de España?

En la última década, los países europeos ha ido evolucionando enormemente en materia de seguridad vial gracias, en gran medida, a la constitución de la Unión Europea y la progresiva inclusión de miembros a la Unión a lo largo de los últimos años, que han permitido facilitar la creación de estándares y normativas generales a todos ellos. Algo que recogimos en este especial de Circula Seguro país por país. Aunque aún existen algunas diferencias en esta materia, derivadas en función de las características poblacionales, evolución de las campañas y las legislaciones establecidas en cada país, en Europa podemos presumir de una reducción generalizada de la siniestralidad vial, consecuencia de años de programas y políticas encaminadas a ello.

Principales causas de siniestralidad vial en el territorio europeo

En este apartado no encontramos grandes diferencias entre uno u otro país miembro, ya que son por todos conocidas las causas que generan un accidente de tráfico mortal, pero es conveniente destacarlos aquí una vez más, no sólo como forma de concienciación si no también porque nos ayudarán a entender mejor en qué sentido se han orientado las medidas de seguridad vial en cada uno de los países. En Europa, las principales causas de accidente derivan de los excesos de velocidad, el consumo de alcohol y drogas al volante y el error humano, donde incluimos aquellos causados por distracciones al volante, como el uso del teléfono móvil.

Cabe destacar, que aunque muchos de estos accidentes dependen en mayor o menor medida del estado de la vía, el mantenimiento de la calzada, la tecnología de seguridad activa y pasiva de los vehículos y otras cuestiones contextuales a la conducción, que en función de las políticas de cada país y región pueden afectar en mayor o menor medida, la siniestralidad vial en Europa tiene mucho que ver con factores humanos, incluso aquellos como el estilo de conducción o infracciones leves a la normativa.

Como ejemplo, en el caso de Alemania podemos observar que existen tramos de autopista libres de límite de velocidad, aunque en este caso la responsabilidad de circular dentro de los límites adecuados en circunstancias de clima adverso o mal estado de conservación reside en el automovilista, a diferencia de Francia y Reino Unido, donde el uso de radares y la represión sancionadora se imponían hasta hace bien poco a las medidas de prevención.

Campañas y programas para la seguridad vial

Europa ha evolucionado de manera eficaz en términos de seguridad vial resultado del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020 formulado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sobre todo destacamos la positiva progresión en materia de educación y campañas publicitarias, que han ido imponiéndose a la normativa sancionadora de radares, que en ocasiones podían verse más como una máquina de hacer dinero que como un elemento de seguridad, a pesar de que han supuesto una reducción clara de la mortalidad en carretera.

Aunque, como ya hemos dicho, muchos países han enfocado sus programas hacia diferentes perspectivas, finalmente la tendencia general es hacia la reducción de la siniestralidad hasta el objetivo de Visión Cero establecido por Suecia. Alemania, se caracteriza por responsabilizar al conductor de los siniestros con el pago de los desperfectos de vía y fuertes multas (por encima de los 600€ por un exceso de velocidad mínimo), pero también ofrece mayor libertad, algo que en Inglaterra y España no ha ocurrido, ya que junto a una menor obsesión por la velocidad, el discurso está más orientado a la prevención en talleres y escuelas con campañas de concienciación.

Las principales campañas y spots televisivos se orientan hacia la importancia de las consecuencias por encima del castigo, a través de una publicidad ingeniosa que moralmente defienda la vida, la formación de un estado de opinión y el apoyo para la creación de comunidades de acción. Países como Italia, Irlanda, Finlandia, Dinamarca, Eslovenia, Estonia y España han cambiado el rumbo de sus políticas con campañas acerca del control de velocidad, la importancia de los sistemas de retención, la fatiga, el consumo de alcohol y drogas al volante, y atención en conductores noveles, a través de organismos tanto locales, provinciales, regionales como a nivel nacional por parte de Ministerios y Secretarias dedicadas a la labor de investigación, evaluación y creación de políticas y estándares.

El caso de República Checa resulta muy peculiar ya que, a pesar de ser uno de los países más pacíficos, sufren el escollo de la agresividad al volante y la imposición de una tasa 0,0 de alcohol al volante que resultó muy ineficaz y que acabó por eliminarse. Por su parte, la introducción de tecnología e infraestructura vial es otro de los puntos fuertes de acción del Decenio 2011-2020, que ya han implantado países como Dinamarca y Grecia, a través de una mejor gestión de la velocidad en zonas peligrosas, el mantenimiento y conservación de las vías, el control del estado de los vehículos y la creación de incentivos para ello, facilitar soporte y asistencia en carretera, unidades de intervención y de primeros auxilios, así como programas de sensibilización, medidas de mejora para motoristas y ciclistas, y finalmente un servicio potente de investigación de causas y consecuencias. Todo ello enfocado a la reducción de conductores en riesgo, cambiar las actitudes al volante y ayudar a reducir daños con el uso de la tecnología, sin intenciones recaudadoras.

Cuando miras el móvil, ¿quién mira la carretera?

También encontramos casos como el de Hungría que muestran la eficacia del endurecimiento de las sanciones y del permiso por puntos, donde se consiguió corregir las cotas dramáticas alcanzadas durante los años 80, alcanzando una reducción de la mortalidad del 49% desde el año 2001 que sigue esta tendencia, gracias en parte a la informatización de los procesos sancionadores.

Hungría también nos sirve de ejemplo para hablar de un último elemento importante en lo que a seguridad vial se refiere, que es la educación. En este país el material pedagógico para niños se ha impartido progresivamente a través de una web, Tanuloknak, que permite la interconexión entre más de 800.000 usuarios en una plataforma con contenido relativo a normas de tráfico fundamentales y respeto de ciclistas y peatones. Pero otros países como Grecia, Finlandia, Francia o Italia han incluido programas de educación vial en escuelas de educación primaria y secundaria, e incluso hasta los 17 años de edad, con material gráfico y didáctico en abundancia, algo que permite que, por ejemplo en Dinamarca, los niños tengan total independencia en sus desplazamientos de casa al colegio con una información y responsabilidad adecuadas.

Captura de la web Tanuloknak para la pedagogía vial en Hungría

Los resultados y las tendencias futuras son positivas

En definitiva, de entre los 27 estados miembros podemos resolver que existe un descenso favorable de la mortalidad en carretera con honrosos casos como el de Grecia, Francia, Eslovenia y, sobre todo, Estonia, que se sitúan por debajo incluso de la media europea, aunque sí se muestra un ascenso de las heridas graves (3%). Se debe tener en cuenta que existe una gran variabilidad en el cálculo de la mortalidad si lo realizamos en función de la tasa de mortalidad cada 100.000 habitantes, o según el número de fallecidos en un tiempo concreto, ya que en los países con población más reducida, un siniestro vial grave acarrea un enorme impacto sobre los resultados. En el caso de Alemania, tiene una tasa de mortalidad menor que la de Francia, a pesar de que el número de fallecidos alemanes es mayor.

Esto abre un conflicto que debe solucionarse sobre todo de cara a crear estándares comunes a todos los países miembros. Junto con el cambio de rumbo de muchas políticas que han permitido un giro positivo de las cifras de siniestralidad, podemos asegurar que la curva de mortalidad cumple con el reto y compromiso del Decenio de Acción  y una tendencia a la reducción que viene cumpliéndose de manera generalizada desde comienzos del nuevo milenio.

Evolución de la mortalidad vial en Estonia

Italia ha conseguido una reducción del 50% en diez años, situando al país entre los diez mejores según este dato; Grecia se mantiene por debajo de la media, así como Francia que viene descendiendo las cifras de la media europea; los países que ingresaron en la Unión Europea en el año 2004 también han conseguido resultados positivos en este tiempo como es Estonia, que lidera la reducción de siniestralidad vial, pero también Eslovenia y Eslovaquia comienzan planteamientos alrededor del estándar del resto de países. Croacia por su parte es de los países que no han mejorado tanto recientemente pero siguen aplicando políticas en base a la ordenanza europea, lo que permite mantener una gran positividad general en la mejora de la Seguridad Vial y unas perspectivas excelentes para el cumplimiento del Acuerdo para el Decenio 2011-2020.

Últimos datos: España en el 4º puesto

Una gran noticia para nuestro país en materia de seguridad vial es el crecimiento y evolución que han supuesto las campañas de concienciación y las políticas de educación vial para que España se sitúe a sólo un paso del podio de países con menor tasa de mortalidad en carretera. El pasado 28 de marzo, el director general de tráfico Gregorio Serrano, difundió a través de Twitter los datos públicos obtenidos tras la reunión del Grupo de Alto Nivel de Seguridad Vial de la UE, en la que España conseguía alzarse al cuarto puesto a pesar del aumento de fallecidos experimentado en 2016, pero gracias al retroceso de Dinamarca y Malta.

Como decimos, España ha aumentado su tasa de 36 a 37 muertes por cada millón de habitantes, lo que supone un 2% más que en el año anterior. Por su parte, Malta ha subido de 26 a 51 y Dinamarca de 31 a 37, dejando los primeros puestos que mantienen el Reino Unido con 27, Suecia con 28 y Holanda con 33, manteniéndose los dos primeros estables. Aunque la Comisión Europea se fijó el objetivo de reducir a la mitad el número de personas fallecidas durante el Decenio hasta 2020, estos últimos seis años hemos visto disminuir la mortalidad vial en Europa tan solo en un 19%, una cifra que por el momento no cumple totalmente con lo previsto.

Por otro lado, y en relación con la responsabilidad al volante, los suecos son considerados por los europeos como los mejores conductores de Europa en un 38%, algo que se ve reflejado en sus cifras de siniestralidad con 27 muertes por cada millón de habitantes, seguidos de los alemanes y neerlandeses. En el lado contrario, los italianos son los considerados como los menos responsables seguidos de los griegos y los polacos, mientras que franceses y españoles ocupamos en empate la cuarta posición.

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