¿Un coche que gasta poco anda poco también?

Alfa Romeo 159

De toda la vida, los modelos que menos combustible consumían se solían asociar con un tamaño reducido o a poca o muy poca potencia. La presión reguladora sobre las emisiones y la necesidad imperante de reducir la sed de petróleo del primer Mundo ha obligado a los fabricantes a espabilar en términos de tecnología.

*Cada vez más modelos consiguen reducir los consumos más y más sin tener que renunciar a unas prestaciones razonables*. Por ejemplo, tenemos un gran número de turismos de unos 100-110 CV que gastan el mismo combustible que un utilitario de los años 80 con brutales deficiencias en seguridad y equipamiento.

En cuanto a berlinas, ya tenemos modelos que doblan la potencia de utilitarios básicos y consiguen consumos prácticamente iguales. Incluso más de una marca consigue 200 CV con motores turbodiesel bajando de la barrera de los 6 l/100 km, y en gasolina se puede bajar de los 7,5 l/100 km y tener una dosis muy razonable de potencia.

Citroen C2

Pero, ¿qué potencia necesitamos? Normalmente el consumidor mira por más motor del que realmente necesita, y eso a veces penaliza el bolsillo indirectamente con revisiones más caras, gasto de combustible/aceite, alguna multa por exceso de velocidad, impuestos, etc. Los caballos no lo son todo, también importa y mucho el *par motor* o *par máximo*.

Tengo ejemplos a decenas. Por ejemplo, cuando probé un familiar con 110 CV muchos me dijeron que era potencia insuficiente y que eso no se movía. *Para ir a 120-130 km/h por cualquier autovía no necesité más potencia*, tenía una capacidad razonable de adelantamiento (siempre que hay que adecuar la maniobra a las posibilidades hombre/máquina) y cumplía con las expectativas.

Más de una vez un motor con potencia más _justa_ puede sorprendernos para bien, y eso puede extrapolarse a las potencias medias. Si tenemos disponibles motores que dan 140-160 CV que consumen como motores menos potentes, ¿por qué no esos y _pasamos_ del escalón de potencia siguiente?

Opel Insignia

A veces la diferencia de potencia se nota principalmente en la capacidad del coche de _apartar el aire_ cuando la aguja de la velocidad ya ha superado los 140 km/h, y de ahí para bajo no hay tanta diferencia (de medio segundo a un segundo) en adelantamientos, aceleración 0-100 km/h o incluso consumo, ¿pero qué hay del precio de adquisición?

Por la misma regla de tres, *tampoco hay que comprar un modelo que vaya muy justo para nuestras pretensiones*. Por ejemplo, en utilitarios o compactos más vale comprar un motor un poco más potente si el consumo homologado es parecido. En condiciones exigentes, como carretera de montaña (sin necesidad de ir rápido), o autovía cargado o a una velocidad un poco alta, lo más probable es que el consumo sea menor incluso en el más potente.

En definitiva, el menos potente es el que menos consume en algunos casos, pero en otros no tiene por qué cumplirse eso. Entran en juego diversos factores como la forma de conducir, por dónde se mueve el coche, si va cargado con frecuencia o no, etc. No todo es mirar los caballos, l/100 km y precio, *hay que ver las cosas con un enfoque más global*.

BMW Serie 3

Lamentablemente para un consumidor normal no es posible hacer pruebas exhaustivas antes de comprar el vehículo, así que el alquiler puede ser una opción. Buscando un poco no tiene que ser muy difícil encontrar los modelos en los que estamos interesados y comprobar realmente si se ajusta a nuestras necesidades o no.

Muchas veces librarse de prejuicios o mala información ayuda a ahorrar. No siempre es todo blanco o todo negro, hay que fijarse mucho en la escala de grises.

En Circula seguro | “Adelantar no es un problema de potencia sino de prudencia”:http://www.circulaseguro.com/2009/01/28-adelantar-no-es-un-problema-de-potencia-sino-de-prudencia