¿Un coche de segunda mano, o nuevo? (y 2)

Mercado donde comprar un coche de segunda mano

Hace un par de días empezamos a valorar las opciones disponibles una vez hemos decidido renovar nuestro vehículo, que básicamente consisten en buscar un coche de segunda mano que cumpla nuestras expectativas de estado y precio; o bien acudir a un concesionario y ser los primeros en desvirgar un automóvil.

Si hiciera este artículo en otra época, habría poco más que decir a parte de lo que ya vimos en la primera parte: valorar objetivamente el estado real de la posible compra, y comprobar honestamente si se ajusta a nuestras necesidades. Pero esta época no es como cualquier otra, estamos en un momento en que los mercados están decididos a exprimir a una mayoría cada vez más grande para que una minoría cada vez más pequeña multiplique sus beneficios.

Crisis, la llaman, aunque los ricos no se defenestran (como en el crash del 29), sino que son cada vez más ricos. Pero ese es otro tema. Veamos cómo esta coyuntura afecta a las posibilidades de conseguir un buen coche de segunda mano.

Analizamos las interioridades del mercado de segunda mano

Analizamos el interior del mercado de segunda mano

El mercado de segunda mano

Aunque tengamos muy claros cuales son las características exactas del coche de segunda manos de nuestros sueños, de qué defectos podemos perdonar y qué es imprescindible; de qué precio estamos dispuestos a pagar… Pero todo eso no sirve de nada si ese vehículo no está en venta.

Sobre todo, en el contexto social actual. Porque para que un coche entre en el mercado de segunda mano deben pasar dos cosas: que el dueño decida que ha llegado el momento de renovar en vez de reparar, y que elija poner su coche viejo en el mercado en vez de desguazarlo.

Y, debido a la crisis, tenemos la sensación de que cada vez más gente elige reparar mientras sea posible. A parte de las consecuencias negativas del envejecimiento del parque móvil eso también significa que, cuando llega la decisión de renovar, el coche ya no está en las mejores condiciones.

Antes, era relativamente sencillo encontrar automovilistas de clase más o menos alta que podrían permitirse renovar aún cuando su vehículo actual sólo tenía unos pocos años. Coches en un estado más que decente, pero a un precio asequible. Ya no es el caso. Las clases muy altas, probablemente, siguen comprando vehículos de lujo, pero el sector social que compraba vehículos de gamma normal para renovarlos cada pocos años ha sido básicamente aniquilado.

En consecuencia, el mercado de segunda mano hoy en día no contiene muchas gangas. Quizá alguna queda, pero muy diluida en un mar de carracas. A ver quién la encuentra.

Si necesita ayuda, vea a un vendedor

La decisión de compra

Antes decíamos que lo primero que debe pasar para que un coche entre al mercado de ocasión es que su propietario valore que sale ganando dejando de tener ese vehículo para adquirir otro. En esa línea de razonamiento, lo primero que debe pasar para que un comprador decida hacerse con ese coche de segunda mano es que valore que sale ganando comprando ese mismo coche que el vendedor ha descartado.

Es decir, vendedor y comprador deben tomar decisiones opuestas sobre el mismo vehículo. Si suponemos que ambas personas son perfectamente racionales (que es mucho suponer, lo sé, pero por un segundo daremos un voto de confianza al homo sápiens), sólo podemos explicar esta diferencia de acción de dos formas: o bien, ambas partes de la transacción disponen de información diferente, o bien tienen circunstancias diferentes que condicionan las decisiones.

Respecto al primer punto, obviamente el comprador siempre tiene menos información sobre el coche de segunda mano que está a punto de comprarse. Para mitigarlo, tenemos las estrategias para conocer el estado real del vehículo, que ya repasamos brevemente en el anterior artículo.

En épocas de bonanza económica, como ya hemos dicho, era sencillo encontrar vendedores cuya buena situación les permitiera darse el capricho de cambiar de coche cada pocos años. Si esa persona se junta con un comprador que desea un vehículo, sin la exigencia de que sea nuevo de trinca, entonces tenemos la transacción ideal. Ambas partes salen ganando, porque tienen circunstancias diferentes.

Pero hoy en día, con la que está cayendo (o la que nos están echando encima), las penurias económicas han igualado a la baja la circunstancias de muchos ciudadanos. Uno realmente se plantea que si un propietario ha decido deshacerse de ese vehículo, con las dificultades que hay para conseguir uno nuevo, ¿debería yo aceptar esa misma máquina?

Discurriendo para tomar la decisión final

Garantías, y mi decisión final

Un coche siempre comporta un goteo constante de pequeños gastos, por lo menos combustible, mantenimiento y seguro. Pero esto es, si cabe, más pronunciado con un coche de segunda mano. Creo que nadie se opondrá a mi si afirmo que un coche nuevo suele consumir menos, y (con una buena conservación) tardará algunos años en requerir pequeñas reparaciones.

Ello, sumado a las dudas que siempre nos quedan sobre el estado real del coche de segunda mano, provoca que el ahorro inicial que supone acudir al mercado de ocasión quede ensombrecido por la incertidumbre.

Si acudimos a un negocio establecido de compra venta, nos darán ciertas garantías que intentarán mitigar dicha incertidumbre. Garantías que no tendremos si llegamos a un acuerdo con un particular. No obstante, por una parte estamos pagando esas garantías en el precio, y por la otra esas garantías siempre son mucho menores que las que nos daría un coche nuevo.

Por todo esto, y tras escudriñar durante unos tres meses el mercado de ocasión, y de decir docenas de veces “este está bien, pero…“, la verdad es que quedé muy decepcionado con los coches de segunda mano que están a la venta hoy en día. Muy decepcionado, y si cabe más enfadado con nuestros dirigentes.

En definitiva, mi decisión personal fue optar finalmente estrenar un coche nuevo. Si, es cierto, la situación económica lo hace complicado, y me ha sido necesario pedir una financiación que alarga y encarece el pago del vehículo. Pero al final me pareció la opción menos mala, que ya es mucho.

En Circula seguro |¿Un coche de segunda mano, o nuevo? (1)
Fotos | oneVillage, Trace Meek, Marcin Wichary, Jacob Botter

  • Escargot

    La última frase del primer párrafo de un artículo es la que nos da la idea más aproximada de lo que se va a tratar en el artículo (es la que anuncia que “en este artículo vamos a hablar de X, Y y Z prestando especial atención a A, B, C y D”. La llamábamos “key sentence”, creo. En este caso la key sentence da un mal yuyu que no veas. XD

    Tal y como están las cosas ahora, creo que la clave está precisamente en las circunstancias del comprador y el vendedor. Busquemos a alguien que tenga circunstancias distintas a las nuestras… a lo mejor se quiere sacudir el coche porque necesita otra cosa. Pero me temo que los casos serán mínimos.

    Como he explicado más de una vez, así conseguí el mío. Las circunstancias de mi hermana eran distintas de las mías. Quién sabe si en un plazo de un año a lo sumo, por poner algo, las mías también cambian… aunque lo hemos hablado en casa y la idea es seguir con mi querido Caracol. 🙂

    A pesar de lo que acabo de decir creo que quien busque coches grandes lo tendrá mejor… irónico, pero como gastan más…

  • RM

    Para mi la mejor opción hoy en día es comprar un vehículo usado. No hay mucha gente que se pueda permitir comprar uno nuevo… y ahora hay coches usados en perfecto estado, prácticamente nuevos. además los vehículos de ocasión han bajado de precio considerablemente, os dejo este artículo donde dan cifras de una encuesta reciente http://www.comprocualquiercoche.com/sigue-cayendo-el-precio-de-los-vehiculos-de-ocasion/ por si os ayuda a decidiros. yo no lo dudaba vamos. saludos

  • Otro problema que podemos tener es la inmediatez en adquirir el vehículo. O compras más barato a la corta (más caro a la larga por las reparaciones, etc) o compras más caro a la corta (y eso si tienes el dinero disponible).

    Un abrazo
    (Observador de la Seguridad Vial)

  • Juan Hernandez

    Está claro que como comentas, hay casos en los que la gente repara y repara porque no tiene dinero para cambiar de coche, finalmente se deshace del coche, y el que lo compre se llevará una auténtica chatarra que le dará muchos problemas y le saldrá caro en reparaciones.

    Pero bueno, opino que este sería el caso de comprar un vehículo con muchos años y kilómetros. Vehículos que no valen mas de 1.500 euros en el mercado de segunda mano.

    Pero dándole un punto positivo a la crisis en la posible compra de un coche de segunda mano, encontramos otro caso muy distinto, aquellos que por culpa de la crisis han bajado notablemente sus ingresos y necesitan deshacerse de su coche para comprarse otro mas barato, o familias o parejas que tengan mas de un coche en casa y tengan que deshacerse de uno.. En estos casos se pueden encontrar gangas, ya que además de que el coche no tiene porqué estar viejo, en estos casos, el vendedor necesita deshacerse de el rápido y en consecuencia, podrá rebajar su precio notablemente.

    A mi me gusta sondear el mercado y buscar gangas, cada cierto tiempo hecho un vistazo a las páginas de compraventa de coches usados, uso muchas, como por ejemplo http://www.anunciosocasion.es/coches-de-segunda-mano y bueno, la verdad que se ven cosas muy interesantes de vez en cuando.

  • Me parecen muy interesantes tus conclusiones. Obviamente todo es subjetivo y si para ti resultó mejor comprar uno nuevo, para otros no lo es tanto. Hay casos de carros de segunda mano que están en muy buenas condiciones. Las mejores oportunidades por lo que he visto, están en los carros de modelos no tan viejos que deben ser vendidos porque el dueño debe mudarse y no puede cargar con el carro. Muchos de esos avisos los he visto y alguna vez casi aprovechamos esa coyuntura pero no pudimos conseguir el dinero inmediatamente. Obviamente que una compra de segunda mano tiene su riesgo si el carro no es revisado cuidadosamente.