Un atasco evitable, visto por un iluso ignorante

Atasco en la Ronda Litoral de Barcelona

Sábado. Tres de la tarde. Las entrada Norte de Barcelona bulle de forma insólita para ser sábado a las tres de la tarde. Son muchos, quizá demasiados, los vehículos que me encuentro transitando por las vías que llevan a circunvalar la Ciudad Condal. De repente, avisto un atasco. ¿Atasco? Insólito. No es un lunes a las ocho de la mañana. Es fin de semana y, aunque hay algo de tráfico, la cosa no me cuadra. Algo falla.

Ahora un panel de mensaje variable me saca de la incertidumbre. Vehículo averiado a 500 metros. Señal que me indica que de tres carriles pasaremos a dos. El derecho, inutilizado. Ya conozco la razón del atasco. Donde comen dos no siempre comen tres. Agradezco el detalle informativo, pero ya me podría haber advertido la red de paneles de esta circunstancia unos kilómetros más atrás, en vez de machacarme con el uso diurno de las luces de cruce. Encuentro a la vez el aviso y el atasco. Ya no hay escapatoria.

Lentamente, muy lentamente, a paso de tortuga diría yo, me voy acercando al punto G del atasco. El clímax, el culmen, el follón principal, está ya a la vista. De hecho, muy a la vista queda. Hay un coche de Policía con toda una feria de colorines naranjas en movimiento, encendida en lo alto de su sosa y blanquiazul carrocería. Las luces naranjas no dejan lugar a dudas. El carril está cortado y cerrado al tráfico.

Delante suyo hay un coche. Un simple coche detenido, imagino, por la avería pregonada de forma tardía en el panel de mensaje variable. El carril está cortado por un simple coche y en la parte menos inútil de la calzada se han acumulado un montón de vehículos que se dedican a poner en práctica (como pueden) el efecto cremallera. El desaguisado tiene lugar en la salida de la Ronda Litoral que da acceso casi directo a un enorme centro comercial de la ciudad. Ahora comprendo que haya tantos vehículos ahí.

No diré que la situación es caótica porque mentiría como un bellaco, pero sí que hay un rato de retenciones que me parece del todo evitable. Y me asiste una duda. Una tonta duda, planteada por un iluso que ignora cómo funcionan las cosas. Me pregunto cómo puede ser que haya habido tiempo de que un coche de Policía tome la zona, se ponga en modo luces de feria y se haya dedicado a reconducir el tráfico sin dejar que los vehículos salgan de la Ronda, cómo puede ser que haya habido tiempo de mandar un mensajito al panel de mensaje variable tardío… y no haya habido tiempo de que una simple grúa municipal se presente en el lugar de los hechos y retire el vehículo averiado hasta un lugar cercano donde no cause tantos dolores de cabeza.

No sé, son cosas que me pregunto.

Ya en casa, le echo un vistazo al Artículo 5 del Reglamento General de la Circulación, ahí donde dice que “la actuación de los equipos de los servicios de urgencia, así como la de los de asistencia mecánica y de conservación de carreteras, deberá procurar en todo momento la menor afectación posible sobre el resto de la circulación, ocupando el mínimo posible de la calzada (…) La detención, parada o estacionamiento de los vehículos destinados a los servicios citados deberá efectuarse de forma que no cree un nuevo peligro, y donde cause menor obstáculo a la circulación”.

Cierro el Reglamento y me froto los ojos.

En ocasiones tengo un sueño. Se trata de un sueño en el que las empresas municipales sirven al bien común de los ciudadanos y no a un fin recaudatorio, por ejemplo. Un sueño en el que las autoridades verdaderamente se coordinan para conseguir que una simple incidencia no tenga una nefasta repercusión en la vida del resto de las personas. Un sueño en el que la cosa pública simplemente funciona bien. Definitivamente, soy un iluso ignorante que confía en que se cumplan las leyes escritas. Y es que el papel lo aguanta todo con una facilidad pasmosa. Todo, incluso los sueños.

Foto | jlastras

  • Yo se por que no había una grua municipal, por que por la retirada del vehiculo le cobraría al conductor/a afectado por la avería, mientras que la patrulla no le va a pasar la dolorosa.

    Un saludo y si, mejor jo–r a todos que pagar una grua

  • La grua municipal podría venir, hacer el servicio, y pasarle la factura a la compañía de seguros contratada por el conductor, cuyo coche se ha averidado.

    🙂

  • El tema de fondo es precisamente ese: ¿Debe pagarse ese servicio o está ya pagado por la marea de impuestos y tasas con que contribuimos al sustento de la cosa pública y por tanto debería prestarse de inmediato y sin cargas adicionales en favor del bien colectivo?

    Preguntado de otra manera: ¿Acaso pagamos el servicio concreto de que una patrulla de Policía se presente en el lugar y corte el carril afectado?