Trucos de conducción que te hubiera gustado aprender en la autoescuela (I)

Todos guardamos un recuerdo especial de la época en la que asistíamos a la autoescuela. Nos lanzamos a esta nueva experiencia con una mezcla de osadía e inocencia, con el objetivo casi fantástico de poder conducir libremente estas magníficas máquinas. La experiencia pudo ser más o menos grata, pero siempre intensa por la novedad, la ilusión, los nervios, el miedo…

Al cabo de los años y de los kilómetros conduciendo vamos aprendiendo cosas nuevas por necesidad y por interés, complementando la buena base de conocimientos que ya adquirimos en la autoescuela. Nos vamos dando cuenta que la seguridad en la conducción en parte va de la mano de la experiencia y del conocimiento de las capacidades de nuestros coches.

Las autoescuelas españolas están plagadas de muy buenos profesionales que nos enseñan los conocimientos obligatorios más los que buenamente el tiempo, siempre escaso, les permite transmitirnos para que sepamos desenvolvernos con solvencia hasta que la experiencia en carretera termine de moldearnos.

A continuación se explican una serie de trucos de conducción que no forman parte de la enseñanza básica, pero que pueden ayudarnos a conducir con más confianza al tener más conocimiento de las capacidades de nuestros coches.

Estacionar de frente en batería

No queremos decir que en las autoescuelas no se enseñe esta maniobra, pero sí que suele enseñarse un procedimiento que no es válido para coches grandes y/o calles estrechas. De hecho, muchos conductores no son capaces de dejar su coche recto y sin ocupar parte de la plaza vecina al aparcar de frente en batería, por muchas maniobras que realicen.

Truco: como si se fuese a aparcar en el siguiente

Generalmente aparcar en batería perpendicular es más fácil marcha atrás al poder hacerse de una sola maniobra, pero si decidimos hacerlo de frente existe una forma fácil y rápida, y mediante la que podemos dejar el coche bien centrado y recto en sólo dos maniobras. Inicia la maniobra como si fueras a aparcar en la plaza siguiente.

No dirigir el coche directamente a la plaza donde queremos aparcar, sino realizar el giro más adelante dirigiendo el morro de nuestro coche hacia el centro de la plaza siguiente o incluso un poco más allá si nuestro coche es muy largo, gira poco o la estrechez de la calle no nos permite abrirnos.

De esta manera habremos dejado las ruedas traseras de nuestro coche a la altura de la plaza en la que vamos a introducirnos. Girar la dirección al contrario y conducir marcha atrás hasta que todo el coche esté alineado con el centro de la plaza. Ahora habremos dejado el coche bien alineado y centrado con la plaza antes de entrar en ella. La siguiente maniobra es la más fácil, entrar de frente en línea recta con pequeñas correcciones de volante.

Saber aprovechar toda la potencia del motor

Imaginemos la situación en la que conducimos detrás de un camión al que queremos adelantar desde hace rato. Llevamos a cuatro pasajeros. En un momento dado, la caravana de vehículos llega a una fuerte pendiente ascendente y la calzada se ensancha surgiendo un carril de adelantamiento central libre y a nuestra disposición. Por fin podemos adelantar. Pisamos a fondo el acelerador pero nuestro coche apenas brinda una tibia aceleración. Insistimos durante un tiempo pero a mitad de camión vemos que el carril de adelantamiento se termina y decidimos ceder el paso al camión para que se coloque de nuevo delante de nosotros.

Pensamos que a pesar de que nuestro coche es un modelo moderno y teóricamente potente, no lo es lo suficiente para adelantar cuesta arriba a un camión que circula a 70 km/h. Pero la razón más probable de no haber podido adelantar es no haber sabido sacar partido al motor.

La mayoría de los conductores no son capaces de obtener más del 70% de la potencia del motor cuando la necesitan puntualmente, debido a una elección errónea de la relación de cambio. Los motores de gasolina atmosféricos son especialmente sensibles al desacierto de sus conductores con el cambio de marchas. El caso descrito es el típico de un conductor que intenta adelantar en quinta velocidad cuando sólo circula a 70 km/h; de esa manera apenas se aprovecha un tercio de la capacidad del motor. Sin embargo el conductor habría tenido éxito seguro en la maniobra de haberla iniciado en tercera velocidad.

Truco: mirar el cuentarrevoluciones

Es un aliado casi imprescindible el indicador de velocidad del motor, o cuentarrevoluciones. En motores de gasolina sin turbo, iniciar el adelantamiento en una marcha que haga girar el motor al menos a 2500 – 3000 rpm, y en motores diésel a 2000-2500 rpm. Pisar a fondo el acelerador y no cambiar de marcha hasta el régimen de potencia máxima del motor, unas 6000 – 6500 rpm en gasolina y unas 3500-4000 en los diésel. Sin miedo. Es recomendable practicar esto en carretera despejada antes de aplicarlo en un momento real de necesidad. Muchos se sorprenderán de la capacidad real de aceleración de su coche.

Es habitual que los conductores no apuren las marchas cuando necesitan alta potencia por miedo a romper el motor, cambiando prematuramente a una velocidad superior al escuchar que el sonido del motor va en aumento. Deben saber que el motor de un coche moderno es un sistema con un margen de seguridad mecánica muy alto, y que realmente el motor sufre mayor esfuerzo y desgaste si se le exige el máximo a muy bajas revoluciones que a medias y altas. Además, las roturas de motor de un coche moderno nunca ocurren por causa de velocidad de giro excesiva, entre otras cosas porque tiene un limitador electrónico que no permite que se supere un régimen de seguridad programado.

Prueba de que esta es la manera correcta de aprovechar el motor, es que los vehículos con cambio automático siguen exactamente este criterio para cambiar a una marcha superior cuando se acelera a fondo. Cada motor tiene su velocidad de potencia máxima y debemos consultarlo en el manual de usuario. Observaremos que las marcas rojas del cuentarrevoluciones aún quedan bastante lejos de la velocidad de potencia máxima, por lo que estaríamos haciendo girar el motor dentro del rango normal de funcionamiento previsto por el fabricante del motor incluso a régimen de potencia máxima.

Otro ejemplo de situación que requiere saber sacar partido al motor es en incorporaciones a vías rápidas con carriles de aceleración cortos.

Saber sacar partido a la potencia del motor cuando la necesitamos significa tener mayor control  sobre la entrega de potencia del motor, lo que da mayor confianza y relajación al conductor.

El adelantamiento lanzado

Adelantar al vehículo precedente en vía de doble sentido nos obliga a circular por el carril contrario durante unos segundos y varios cientos de metros. Como es obvio, el margen de seguridad que dejemos con algún vehículo que circula en sentido contrario debe ser amplio y, aunque no haya vehículo a la vista, debemos permanecer el menor tiempo posible en el carril contrario, siempre sin superar los límites de velocidad.

Si necesitamos adelantar a un vehículo largo y lento que, además, no suele ir “tan lento”, como un camión o autobús, y conducimos un coche poco potente o bien de potencia media pero queremos adelantar más rápido por aumentar la seguridad, podemos utilizar la técnica del adelantamiento lanzado siempre que se den las condiciones para hacerlo con seguridad.

El adelantamiento lanzado consiste en empezar a ganar velocidad con bastante antelación todavía dentro de nuestro carril y durante los segundos previos que quede libre el carril contrario, de manera que en el momento que iniciemos el adelantamiento nuestro coche ya tenga una velocidad notablemente superior a la del vehículo a adelantar. Esto nos permitirá adelantar de forma mucho más rápida que si pisáramos el acelerador en el momento del cambio de carril.

Truco: situarnos alejados del vehículo precedente y acelerar con antelación.

Situaremos nuestro coche a distancia del vehículo a adelantar, siendo suficiente la distancia de seguridad o algo más, así tendremos además, mejor visibilidad de lo que ocurre en el carril contrario que si conducimos cerca.

Empezar a acelerar con la antelación necesaria, calculando que cuando quede libre el carril de adelantamiento ya habremos ganado bastante velocidad. Inmediatamente que haya pasado el último vehículo de frente, cambiar de carril.

Insistir que si empezamos a adelantar muy pegados al camión precedente y nuestro coche es poco potente el adelantamiento va a ser lento con bastante seguridad. Sin embargo, partir distanciado del vehículo precedente favorece el adelantamiento lanzado de forma natural.

En próximos artículos de la serie trataremos otros interesantes trucos para ayudarnos a conducir con más confianza en nuestra máquina.

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