Tres películas de miedo

miedo2.jpg

Algunos dicen que conducir es como jugar a un videojuego. Con la enorme diferencia que si cometes un error no vuelves a aparecer en el mismo sitio parpadeando. Pero nosotros sólo podemos controlar nuestro coche. El resto de usuarios de la vida se mueven por si mismos, y no podemos hacer más que observarlos y prever sus reacciones. Es más como ver una película.

La mayoría de las veces, son películas de amor y amistad, con final feliz. Aquél conductor me cede el paso, este otro se cambia de carril para que me pueda incorporar, etc. Pero a veces, debo reconocer que las actitudes que he visto en otros conductores dan mucho más miedo que cualquier guión de Hitchcock. Si os apetece, hoy repasaré las tres películas de terror más taquilleras del año que llevo circulando.

La primera película podría titularse The Ring, ya que sucedió en una rotonda. Yo quería proseguir de frente, por lo que me incorporé a la vía circular por el carril exterior.miedo.jpg Fitipaldi decidió aprovechar mi trayectoria abierta para escurrir al máximo los caballos de su bólido y adelantarme por el carril interior, cortando mi trayectoria en la salida.

Por si sólo, ésto ya es una buena escena de miedo. Pero aún hay más: el genial giro de guión fue la actitud del conductor después de la arriesgada maniobra. Veréis que plano tan magistral: a través de la luna trasera, pude observar como el supervillano de la película levantaba ambos brazos y pegaba brincos de alegría en su asiento mientras giraba la cabeza hacia mi. Sí, estaba celebrando su hazaña.

La opinión de la crítica es unánime: tomarse la circulación como una competición, sin las medidas de seguridad que los coches de carreras disfrutan, es esencialmente temerario y asusta al más pintado. Sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de conductores aspira simplemente a desplazarse hasta su destino lo más ágil y seguramente posible, sin esperar maniobras desesperadas para arañar segundos por parte de algún loco.

Además, celebrarlo como una victoria en el último segundo, mientras se sigue circulando… apartando las manos de los mandos y la vista de la carretera, es ese puntito genial que arranca de nuestras ya desgañitadas gargantas el último grito de auténtico pavor. Y recalco lo de último.

freddy.jpg

La segunda película que me gustaría comentar es Pesadilla en Elm Street, quien se duerme, recibe la visita fatal de Freddy. Comienza con una mirada al retrovisor, donde pude comprobar que me seguía un vehículo mixto adaptable a muy corta distancia, sin duda demasiado cerca. Por desgracia, por usual, esta escena de terror ya casi nos pasa desapercibida.

Pero esta vez había un ingrediente más. En mi retrovisor pude comprobar como el conductor de atrás abría su boca y acercaba a ella la palma de su mano derecha. Eso es… ¿un bostezo? Espera, ¿he visto bien? Vuelvo a mirar y observo como poco a poco se le cae la cabeza hacia adelante. De repente, vuelve a su posición erguida. No quedan dudas, ¡Está dando cabezadas!

En definitiva, se duerme. Y las cuatro afiladas cuchillas de la mano de Freddy acechan a una distancia que se me antoja cada vez más corta. La música de tensión aumenta de intensidad cuando compruebo que nos estamos acercando a una rotonda. Significa una reducción considerable de la velocidad, que no es lo más adecuado cuando el que te sigue se está durmiendo.

En vez de aprovechar el freno motor como de costumbre, piso levemente el freno desde muy lejos, reduciendo la velocidad de forma muy paulatina. Tengo la esperanza que las luces de freno arrebaten a mi perseguidor de los brazos de Morfeo, y la suavidad de la reducción le dé más tiempo de reacción.

Por suerte, funcionó. Llegamos prácticamente parados a la glorieta, pudiendo ceder el paso a los que circulaban por ella. Pero no quise volver a jugármela. Puse el intermitente a izquierdas y di la vuelta al ruedo. No fue una vuelta triunfal, pero casi: la berlingo había seguido recto y quedaba muy por delante de mi. Ya no me sentía acechado.

fear.jpg

El último de los filmes de miedo que quiero compartir con vosotros es Pulse, donde descubrimos qué ocurre cuando las tecnologías inalámbricas nos conectan al otro mundo. El escenario es una curva a izquierdas, en un tramo de carretera bastante estrecho. A punto de comenzar a trazar el viraje, observo como otro coche entra a la misma en el sentido contrario.

De nuevo, cierta música inquietante se hace presente: mi nuevo compañero de curva se está empezando a abrir, incluso llega a invadir mi carril. ¿Pero que le pasa a ése? No tardé en ver que sólo tenía una mano en el volante. La otra estaba junto a su oreja, sujetando un móvil. Lo más probable es que su mente no estuviera en la trazada de la curva, sino con el interlocutor al otro lado de las ondas.

Por suerte, yo iba bastante lento. Esa curva forma parte de una sucesión peligrosa, de calzada muy estrecha y escasa visibilidad, así que siempre voy a una velocidad razonable. Pude arrimarme al borde derecho lo más posible y confiar en que el freno me retuviera sin derrapar. El charlatán corrigió un poco, pero cuando nos cruzamos aún pisaba la continua.

He podido comprobar que de esta última película se filman bastantes remakes. Sin ir más lejos, hace apenas un par de días fui espectador de uno. Esta vez, el móvil estaba en manos de una conductora que se aproximaba a mi por una calle transversal. ¿Es consciente de que me tiene que ceder el paso? Es más, ¿verá que tiene un stop? ¿Me verá a mi? Eso sí que es suspense.

Debo reconocer que nunca he sido un fan del cine de terror. Nunca he llegado a sentir miedo viendo algo en una pantalla. Pero con estas tres películas, os puedo asegurar que sí puedo manchar los pañales.

Fotos | Vecinodelquinto!, Arturo J. Paniagua, eschipul, Jimee, Jackie, Tom & Asha

  • :-DDD

    La verdad es que las situaciones en la carretera a veces dan también para una serie cómica: Quítate tú pa’ ponerme yo sería un buen título para algunos cambios de carril. 😛

  • La verdad es que yo he vivido las mismas situaciones y lo de rodear la rotonda para quitarme el comeculos de atras o llegar a variar mi ruta para quitarme de encima a un conductor poco respondable.

    Y encima el problema de los comeculos es que estas atento al retrovisor y no a lo que tienes delante, con el consecuente peligro.

    O gente que te adelanta a todo trapo saltandose semaforos en rojo que tu estabas parandote para despues encontrartelos parados en la retencion o en el proximo semaforo que no pueden saltarse.

    Hay mucho loco en las carreteras.

  • rrr

  • Sam

    “¡Está dando cabezadas!”

    Me río con esto, pero si que son un problema estas conductas.

  • Yo hace ya un tiempo viví “The Ring 2”. La sinopsis es básicamente es similar a la primera, sólo que en mi caso el fitipaldi fue un camión de los grandes, de los pesados… No exagero si digo que el energúmeno pasó la glorieta (de tres carriles, los cuales cruzó de golpe como si estuviera solo) a más de 60 km/h sin preocuparse porque casi me lleva puesto.

    Y en “Pulse 2” la situación fue esperpéntica. Una calle de único sentido con dos carriles y un Mercedes circulando anormalmente lento por todo el medio, sin dejar sitio para pasar. Cuando ví un resquicio aproveché para adelantarle, no sin que hiciera amagos de echárseme encima. Ya en paralelo y viendo que se viene encima le pito y al mirar al conductor veo que tiene varios folios dispuestos sobre el volante y el teléfono móvil en la mano y la oreja a la vez… Alucinante. En serio que te dan ganas de hacerle parar, darle dos hostias y seguir tu camino tan tranquilo, sin dar explicaciones porque si las necesita es que ya es gilipollas perdido.

  • sapoconcho, veo que, para tu desgracia, eres más asiduo a las sesiones de terror que yo. ¡Tus pelis sí que dan miedo!

  • Y más, Jaume, alguna más habrá por ahí que no me acuerde…

    Lo de la glorieta también me pasó, la misma situación, pero con una tía que llevaba un Clio I… Yo quería girar a la izquierda, pero ella llegó a toda leche y se puso a la izquierda sin dejarme posibilidad de hacer bien el giro en la rotonda, lo mejor fué cuando ella se fué de frente desde el carril interior de la rotonda y me pitó como reprimenda a que yo lo estaba haciendo mal, habiéndome obligado ella a ir por el carril exterior… Al menos eso fué más bien un ¡susto! que una peli entera…

  • Sapoconcho, es que, al parecer, la creencia que el carril exterior de la rotonda es sólo para girar a la derecha está más extendida de lo que debiera.

    De todas formas, un sólo ¡susto! también es una película que da mucho miedo… un sólo ¡susto! que termine mal, puede convertir el resto de una vida en una película gore…