Tras el éxito de la turbo rotonda de Vigo, ahora le toca el turno a Manises

Turbo rotonda

Ya hemos hablado anteriormente de la turbo rotonda o turbo glorieta, ese giro de tuerca a una de las ya de por sí mejores innovaciones de la ingeniería vial de las últimas décadas. Procedente de la siempre calmada y pacífica Holanda, quedaba por ver si esta estructura vial podría aplicarse a un país con más tráfico como el nuestro. Varios años después de la primera turbo rotonda de España, tenemos datos empíricos para llegar a una conclusión.

¿Tiene sentido la turbo rotonda en nuestro país?

La verdad es que muchos piensan que la turbo rotonda es una figura vial demasiado compleja para la forma de conducir tan despreocupada que tenemos en España. Independientemente de que tenemos que desterrar tópicos (España es uno de los países con mejor seguridad vial del mundo) la verdad es que la turbo rotonda nace precisamente como respuesta a aquellos conductores que, por desconocimiento o dejadez, no cumplen las normas de circulación en una rotonda común.

Así pues, la turbo rotonda plantea limitar las maniobras dentro de la misma. Y lo hace con las marcas longitudinales (las rayas que separan los carriles) y con flechas que nos “guían” por el interior de la glorieta según el destino al que vayamos. La clave está en que, según la salida que vayamos a tomar, escojamos antes de llegar a la rotonda el carril más adecuado por el que entrar.

Turbo rotonda

¿Es esta rotonda “guiada” suficiente para que aquellos conductores que infringen las normas deliberadamente? Probablemente no; la turbo rotonda está pensada para los conductores más despistados o despreocupados, pero siempre habrá quien se crea el amo de la calle con derecho a usar la carretera a su antojo. Para estos últimos han sido necesarios en ocasiones la utilización de elementos físicos que dificulten el cambio de carril (como hitos verticales) o soluciones que van un paso más allá como las que vemos a continuación.

Cuando la turbo rotonda no es suficiente

Otro problema del que sí adolece nuestro país es de tener un tráfico más denso, no sólo en las grandes capitales sino también en las pequeñas y medianas ciudades (por los motivos que aquí contamos). Para ello se ha creado una figura vial que va un paso más allá: los turbo carriles.

Estos carriles generalmente están planteados para entrar por el carril exterior y tomar la primera salida; pero la clave está en que se encuentran delimitados físicamente con el uso de elementos verticales (como pivotes, hitos de goma o resaltes). La delimitación física del carril se realiza desde metros antes de llegar a la glorieta, por lo que el conductor debe escoger con antelación el carril adecuado a la salida que tomará dentro de la rotonda.

Con ello se consigue una gran ventaja; como nadie del interior de la rotonda podrá acceder al carril delimitado, los vehículos que vayan a entrar por esa entrada no tendrán que hacer el ceda el paso. Por decirlo llanamente, se crea un carril auxiliar ajeno a la glorieta misma, ganándose en fluidez en las vías que confluyen en el cruce.

Turbo rotonda

En el blog de Emilio Arévalo lo explican a la perfección, poniendo el ejemplo de la glorieta del Puente Real de Badajoz, con gran carga de tráfico diario. La glorieta, por cierto, está dedicada al recientemente fallecido José Miguel Benegas, responsable de seguridad vial de la Policía Local de Badajoz e impulsor de importantes medidas como estos turbo carriles.

Una solución con futuro

Como decíamos más arriba, la turbo rotonda ha sido especialmente útil para pequeñas ciudades que, a pesar de su tamaño, presentan problemas de fluidez en el tráfico. Por eso no es del todo extraño que la primera localidad española que apostara por la turbo rotonda fuera la asturiana Villa de Grado, de 5.500 habitantes, en el año 2009. La mejora en la fluidez fue tal que pronto comenzarían a aplicarse en otras intersecciones de la localidad.

Más recientes han sido las turbo rotondas de ciudades como Oviedo, Santander o Vigo. En este último caso, se han presentado datos que confirman la eficacia de esta figura vial: un 43% menos de accidentes desde que se implantara la primera en 2015. Cifras que se pueden repetir en cualquier ciudad tras el consabido período de adaptación por parte de los conductores (tal y como sucedió con las glorietas de toda la vida).

A la vista del éxito son ya varias las ciudades interesadas en poner su propia turbo rotonda: Avilés, Gijón, Segovia… La última ha sido Manises, que ha solicitado al Ministerio de Fomento la conversión de la glorieta que da acceso desde la localidad a la V-30, en la que será la primera turbo rotonda de titularidad estatal. No es nada descabellado que pronto veamos también turbo rotondas en vías interurbanas.

Turbo rotonda

Imágenes | Francisco Quintana (Carreteras de Extremadura) | Wikipedia/FakirNL | Bestfreephotos.eu | Wikipedia/Juerd

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