Transporte de animales

 

Perro mal transportado

 

Hoy día una minoría sigue sin comprender la importancia del cinturón de seguridad. Las ventajas del airbag todos las conocen. Pero fuera de eso, ¿qué más hay que tener en cuenta para viajar seguros? Me refiero a las maletas, a la colocación de bultos, de compras… y en el artículo que hoy nos ocupa: al transporte de mascotas.

Hay dos motivos principales para preocuparse por sujetar a nuestros peludos amigos:

  1. Nuestra seguridad: evitar que en caso de accidente el animal salga disparado contra nosotros y nos provoque lesiones de mayor gravedad.
  2. La seguridad de nuestro compañero: lograr que se sienta más seguro y cómodo. Que no se caiga del asiento en caso de frenazos bruscos, que no vaya de lado a lado del maletero en cada curva. Y, en caso de accidente, minimicemos en la medida de lo posible el daño que pueda sufrir.

El mercado ofrece una cantidad ingente de productos que pueden mejorar los viajes en coche si somos dueños de alguna mascota. Habrá que analizarlas, ver sus ventajas y sus desventajas. Y más importante todavía, ¿son todas ellas legales? La legislación al respecto es escasa y mala.

 

 

Tráfico dice… nada

Buscas y rebuscas en el reglamento general de circulación y no encuentras nada o para ser exactos, prácticamente nada útil al respecto. Quizá la información oficial que más aclara el embrollo la daba la DGT en su revista, en el número 160 allá por 2003.

Queda claro entonces y la propia dirección general lo confirma, que no hay normtiva al respecto. Tan sólo podemos tomar como referencia ese pedacito del reglamento que dicta: el conductor de un vehículo queda obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, debiendo cuidar especialmente la colocación de bultos, objetos o animales 1.

Ciñéndonos al texto: evitar que el animal pueda interrumpir nuestros movimientos, nuestro campo visual o nuestra comodidad al maniobrar. Eso da a entender que, salvo casos puntuales, el animal no podrá viajar en la parte delantera del vehículo. Y si no se ponen los medios necesarios, no podría ni tan siquiera viajar en la parte trasera. ¿Cuáles son esos medios? Transportines, redes, barras, arneses de seguridad, correas de sujección…

1. La transcripción no es ni mucho menos literal.

 

 

¿Dónde coloco a mi animal y qué necesito para cumplir con la normativa?

Suponiendo que tenemos un turismo o a lo sumo un vehículo mixto adaptable, contamos con tres posibilidades para transportar nuestra mascota: en los asientos traseros, en el maletero y en el exterior (en un remolque o mochila). De todas ellas la menos habitual si no somos cazadores y sólo tenemos un animal es la última, pero aún así luego hablaremos de ella. Lo habitual será colocar a nuestro perro (vamos a suponer que es un perro de aquí en adelante) en el interior y luego, dependiendo del carácter y la educación de éste y del vehículo, ya veremos si usamos el maletero o los asientos.

En un principio, utilizar el maletero no es una buena opción. Salvo excepciones es un lugar poco ventilado, oscuro y solitario. Además es el lugar adecuado para transportar bultos si vamos a las compras o salimos de viaje. El principal inconveniente del maletero podría ser una mala combustión: si los gases mal convertidos llegasen a entrar en el habitáculo mal ventilado el perro podría sufrir serios daños e incluso morir. Otro handicap, un poco más macabro, está en la posibilidad de que alguien no respete la distancia de seguridad y acabe empotrándonos por atrás. Los maleteros actuales se diseñan para que se compacten y absorvan el impacto, rebajando así el golpe en el interior. Pero el perro si se compacta, revienta.

Si finalmente decidiéramos que nuestro animal va mejor en la parte destinada a la carga (por ejemplo en una Fiat Dobló o una Ford Tourneo), deberemos adoptar las medidas necesarias: colocar unas barras que separen los habitáculos y así impedir que nuestro amigo pueda llegar hasta nosotros saltando o disparado por un frenazo, accidente y similar. Ojo con esto, porque existen en las grandes superficies unas redes que separan visualmente el habitáculo y evitan que el animal llegue al puesto de conducción, pero que son totalmente inútiles cuando de retener el cuerpo lanzado se trata. Unas barras separadoras tienen un coste aproximado de entre 55 y 100€, dependiendo de la calidad y el modelo. Las semibarreras, aquellas que se colocan sobre los asientos de las pequeñas furgonetas adaptables que citaba antes, son algo más baratas: en torno a los 40€.

Arnés de seguridad para coche para perrosDicho lo anterior, queda bastante claro que la mejor opción para un perro hogareño son los asientos traseros. Algo tan sencillo como un arnés de seguridad, realizado en un material más resistente y acolchado, con un sistema para atarlo al asiento como si de un cinturón de seguridad se tratara es más que suficiente para viajar con nuestro cuadrúpedo. Existen también correas específicas que unen el collar habitual de nuestro can con las clavijas del cinturón, pero son mucho menos efectivas y más inseguras, no protegiendo en absoluto al animal y no garantizando su sujección en caso de colisión brusca. Tal vez, la opción más válida, consista en transportar a nuestro perro con su collar habitual y una de estas correas ancladas al cinturón. Y al mismo tiempo colocarle un arnés de seguridad apto para su tamaño y peso, que con más puntos de sujección, le mantenga también atado al asiento. El sistema consiste en atarlo a dos puntos distantes: clavija derecha y clavija izquierda, disipando el tirón en un accidente y aumentando las garantías de funcionamiento. Este sistema es más económico que las barras: a partir de los 5€ podemos adquirir una correa de unión y rondando los 20€ y precios superiores accederemos a los arneses.

Y ahora, la pregunta del millón de pesetas: ¿Y si mi coche no tiene cinturones traseros?
Lo lógico sería realizar una instalación que se base en las barras protectoras como si nuestro perro viajara en el maletero. Algunas se venden como universales y están específicamente diseñadas para ser usadas entre asientos y no entre zona de carga y asientos traseros, rodando los 120€ de costo: de los más elevados. La siguiente opción consiste en jaulas y transportines. Para perros pequeños no hay más problema que colocar el cajetín de forma que no pueda provocarnos daño alguno si chocamos. La jaula se usa para cánidos de mayor tamaño y también existen transportines de gran tamaño que actualmente tienen un inconveniente: su altura. La normativa de protección de animales exige que los transportines de nueva fabricación tengan una altura suficiente para que el perro pueda ponerse en pie, lo que provoca la incompatibilidad con coches de pequeño y mediano tamaño. Jaulas y transportines se convierten pues, si son de gran tamaño, en una solución propia de furgonetas y derivados, que además tienen un precio alto que fibrila entre los 95 y los 200€.

 

Remolques y mochilas

Esta opción sólo suele ser utilizada por propietarios de varios animales (perros, caballos) y generalmente cazadores. Es la más cómoda en cuanto a higiene y la más ventilada, pero es la que más expone al animal a los riesgos de la circulación, además de limitar nuestra velocidad máxima. Una variante de los remolques son las mochilas que se cuelgan del enganche. Estas se están poniendo de moda porque no limitan la velocidad y son comodísimas para maniobrar marcha atrás, trazar curvas y pasar por zonas escarpadas. Pero las mochilas tienen la mayor probabilidad, entre todas las formas de llevar nuestra mascota (incluyendo el remolque) de convertirse en tumbas. Son de fibra y cualquier golpe por detrás significará su destrozo, con las negativas consecuencias hacia el animal. El remolque aún, de lo malo malo, tenderá a desplazarse lateralmente y de esa forma minimizar los daños.

Si somos previsores, nuestro remolque deberá llevar un sistema de bebederos por caída y succión, de manera que nuestros animales puedan beber sin peligro de mojar su habitáculo. Los comederos de viaje a los que haré referencia nuevamente unas líneas más abajo, también son una magnífica opción, así como mantas y abrigo para las zonas frías.

Algo que casi nadie sabe y que acarrea graves problemas de sanciones e inmovilizaciones es la necesidad de portar un permiso para el transporte de animales vivos. Se puede solicitar en la jefatura provincial de montes o en la delegación que corresponda (diputaciones forales, ministerio de medio ambiente, fomento…). Además, dependiendo del país al que salgamos o del tipo de animal transportado habrá que vigilar otra serie de cuestiones, como descansos certificados, alimentación en ruta, ventilación, paseo exterior y un largo etcétera. Lo mejor para estos casos, que no son muy comunes entre los poseedores de una sola mascota, es consultar con profesionales en ganadería.

 

 

Accesorios para mejorar el transporte

En primer lugar hemos de pensar en la seguridad. Y luego, en la comodidad de nuestra mascota.

Si no disponemos de cinturones para anclar a nuestro animal o asegurar su transportín, una opción interesante consistiría en encinchar la caja o instalar unos anclajes donde sujetar las correas de seguridad, que si bien no servirán para viajeros, serán suficientes y ayudarán a proteger la vida del perro.

No es obligatorio, pero existe. Y aunque se pensó para paseos nocturnos, puede resultarnos especialmente útil un chaleco reflectante para perros (2,50€) que le hará más visible si hemos de abandonar el vehículo tanto de día como de noche. Para la noche, podremos además colgarle del cuello un haz luminoso (6€) a dos colores que señalice su posición.

Si tenemos un cinco puertas y nos gusta que nuestro perro respire, pero nos preocupa que saque la cabeza por la ventanilla tenemos a nuestra disposición unas rejillas de protección (4,90€) que se colocan en la ventanilla. De esa forma, el can puede acercar la trufa y sentir el aire sin pasarse la línea de peligro. Otros sistemas más avanzados resultan mucho más caros, sobre los 100€. La diferencia de precio es considerable, no así su resultado.

En cuanto a confort, podremos colocar una funda en los asientos. Personalmente estoy encantado con esos modelos que utilizan las barras de los reposacabezas para sujetarse: se mantienen en su sitio y son más duros. Algunos modelos (29€) crean un efecto «puente» colgando también por la parte posterior de los respaldos delanteros, incluyendo una cantidad de bolsillos más que útiles y algún bebedero plegable. Si el viaje es largo disponemos de comederos (18,95€) especiales que no permiten que caiga el pienso o la carne sobre el coche.

Toda molestia es poca si de verdad queremos a nuestros animales, y ahora ya no hay excusa para buscarnos multas o peligros innecesarios: ni a ellos, ni a nosotros mismos.

Un último apunte antes de abandonar el tema: jamás, bajo ningún concepto, hagais uso de sistemas telescópicos de cierre para maleteros. Son típicos en Italia y Francia, pero están prohibidos en España a pesar de que los comercios los están poniendo de moda. Estos cierres sujetan el maletero y lo dejan abierto levemente, para que el perro respire y no existan riesgos por mala combustión. Son peligrosos al máximo exponente en otros aspectos: el perro podría caerse o quedar atrapado, el sistema fallar, tener un choque por detrás… Recházalos siempre.