Toyota investiga la seguridad de los más vulnerables

Dummies de Toyota

El Centro de Investigación Conjunta en Seguridad de Toyota ha anunciado cuatro nuevos proyectos que tienen que ver con el estudio de las lesiones abdominales, el modelado de colisiones y el análisis de los momentos previos e iniciales de la conducción, centrados en aumentar la seguridad de las personas más vulnerables, especialmente las personas mayores.

Estas actuaciones se llevarán a cabo en colaboración con el Instituto Politécnico de Virginia, la Universidad George Washington, la Universidad de Iowa y la Universidad de Virginia, y siguen una tradición en el terreno de la investigación que no está exenta de algún que otro detalle curioso.

En primer lugar, tenemos el estudio sobre lesiones abdominales, con el que se pretende analizar la relación entre la edad y las lesiones abdominales provocadas por la siniestralidad vial en Estados Unidos, para determinar si una población concreta, como la de los conductores de edad avanzada, es más vulnerable a las lesiones abdominales en esos casos.

Este proyecto, basado en una investigación realizada en Japón que ha observado un elevado número de lesiones abdominales en conductores mayores que se vieron implicados en siniestros de tráfico, ayudará a mejorar las sujeciones de seguridad, lo que cada vez resultará más importante, teniendo en cuenta la previsión de envejecimiento de la población a un nivel mundial. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, la población de más de 65 años prácticamente se duplicará en el año 2040.

El modelado de colisiones, imprescindible

Ocupantes en el Toyota Prius

Otros proyectos se centran en la investigación del modelado de colisiones: un modelo informático detallado con dummies THOR-NT de la NHTSA, que es la Agencia estadounidense de seguridad del tráfico en carretera, y un proyecto con el que se pretende confirmar la biofidelidad y la capacidad de predecir lesiones en otras situaciones de colisión a través de los modelos humanos virtuales, de forma similar al modelo de dummy virtual infantil desarrollado por Ford.

Estas tecnologías de modelado de colisiones son importantísimas en la seguridad del automóvil, ya que ayudan a los investigadores a analizar millones de puntos de datos para entender mejor los mecanismos que provocan lesiones en los siniestros de tráfico, lo que será de utilidad en el desarrollo de nuevas tecnologías de seguridad para airbags, sistemas de cinturones de seguridad y estructuras de la carrocería de vehículos.

El comportamiento previo a la conducción, a estudio

Botón de arranque del Toyota Prius

Otra nueva investigación, que es pionera en su terreno, examinará el comportamiento previo a la conducción, como por ejemplo, dónde se colocan los pies antes de arrancar, para determinar su influencia en las interacciones que se producen entre el conductor y el vehículo.

Mediante un simulador, los analistas examinarán el comportamiento de los pies en las primeras fases de la secuencia de conducción, como la entrada en el vehículo, el arranque del motor y la selección de marchas. Los sujetos de la prueba serán seleccionados entre diversos grupos de edad. Tras esa prueba de campo, se registrará información durante los 30 primeros segundos de movimiento del vehículo.

¿Qué tiene que ver el fútbol con los coches?

Balón de fútbol americano

Toyota tiene a sus espaldas un largo historial de programas de investigación en colaboración con universidades. En uno de ellos, Toyota, el Instituto Tecnológico de Virginia y la Facultad de Medicina de Wake Forest trabajaron conjuntamente los traumatismos craneoencefálicos, y todo se desarrolló en torno a un balón de fútbol americano.

Por medio de unos acelerómetros acoplados a los cascos de los jugadores, los investigadores universitarios recopilaron datos que han dado lugar al primer sistema de calificación de seguridad para cascos de fútbol americano, y esos datos también serán aprovechados por Toyota para mejorar su modelo humano virtual THUMS, y contribuirán a las nuevas tecnologías de seguridad para vehículos que ayudan a reducir la incidencia y la gravedad de los impactos en la cabeza.

En Circula Seguro | Stephen Rouhana, la fe como motor de la seguridad vial

  • Antonio Serrano

    Es muy alentador que se dediquen tantos esfuerzos a mejorar la seguridad en la conducción. Me ha sorprendido el estudio sobre lesiones abdominales. Sin conocer las bases del estudio, vengo observando que muchos conductores no se abrochan adecuadamente el cinturón, y que en aquéllos que son más mayores, ese hábito no está muy arraigado. Por qué digo esto: ¿no es posible que algunos conductores no coloquen adecuadamente su cinturón y esto les provoque más lesiones de las esperables en caso de accidente? ¿Y es posible que se coloquen peor el cinturón quienes no han adquirido el hábito desde que se iniciaron en la conducción? Mi propuesta es que conozcamos bien los elementos de seguridad para obtener la máxima protección.

  • Antonio Serrano

    El examen del comportamiento previo a la conducción también sugiere algunas reflexiones. ¿Os habéis fijado en cómo se corresponde muchas veces la postura-posición de conducción con una actitud hacia esa misma conducción? Por ejemplo, un conductor con el respaldo muy inclinado, el brazo en la ventanilla, la mano en la parte superior del volante, sugiere un exceso de confianza en sus capacidades. ¿Y el conductor con el asiento más bajo de lo que correspondería ´con su estatura y una postura “de piloto”?

    Del mismo modo que tenemos un lenguaje corporal que se percibe en las relaciones humanas, tenemos una forma de acomodarnos al vehículo que dice mucho de nosotros. Por ejemplo, usamos el control de velocidad y nos relajamos retirando los pies de los pedales (aumenta nuestro tiempo de reacción y por tanto nuestra inseguridad). O bien llevamos siempre la mano sobre la palanca de cambios “por si tenemos que reaccionar”. O bien situamos las manos en la parte más baja del volante “porque estamos cansados”. O quien arranca pisando el acelerador de su coche, por supuesto con inyección y arranque electrónico.

    Confío en que esos exámenes sobre cómo nos comportamos más allá de la conducción permitan avanzar en el conocimiento de la fatiga, el cansancio, la monotonía y nuestra actitud hacia la conducción. Y el caso opuesto: cómo podemos modificar nuestra posición para reducir esa fatiga y permaneces más atentos y no “derramarnos” sobre el respaldo según acumulamos horas al volante sin parar para descansar.