Ten en cuenta a las motos: mira dos veces

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No suelo escribir sobre motos, porque nuestro gran especialista es Morrillu, pero hoy lo haré a raíz de la campaña que me encontré esta mañana sobre el cuidado que hemos de tener como conductores (de coches y vehículos con cuatro o más ruedas, se entiende) cuando efectuamos cualquier maniobra, porque si no nos fijamos bien, podemos encontrarnos con un motorista “salido de la nada” que viene a colisionar con nosotros.

Ese concepto de “salido de la nada” no me gusta en absoluto porque implica un descargo de culpa que, involuntario o no, es falso. En la conducción, la probabilidad de que algo “salga de la nada” es pequeña, mucho más pequeña de lo que creemos y de lo que queremos hacer creer a los demás. Simplemente, a ese motorista, no lo viste porque no te fijaste bien, o malinterpretaste su velocidad.

Seamos sinceros: pasa lo mismo con los coches. Hay personas que no se aseguran bien de lo que están viendo, no hacen mucho por mirar con atención en una o las dos direcciones, dependiendo de la intersección, y lo vemos en cualquier calle y en cualquier rotonda. Es básico fijarse más, y si hablamos de motos, más aun.

Otro argumento que puede salir en este debate es que los de las motos van como locos. De nuevo es generalizar sin razón, porque a ciencia cierta no todos los motoristas corren con sus motos, ni hacen cosas estúpidas (desde el punto de vista más objetivo) como esas a las que nos tienen acostumbrados los vídeos de YouTube (sobre todo de rusos, y de chinos, también algún norteamericano haciendo ‘stunts‘, y por supuesto los archiconocidos “Ghost Rider” y clónicos). No, igual que no todos los motoristas van en motos de “gran cilindrada” (por parafrasear a los medios, que no dejan de utilizar esa coletilla con connotaciones negativas), muchos utilizan sus vehículos para tareas cotidianas, para desplazarse, y con mucha precaución.

Ir al trabajo desde las afueras de Madrid debería ser pan comido para alguien en moto, además de ser algo agradable. El tráfico en horas punta puede hacer que esa idea cambie, y se vuelva a veces algo peligroso. Ir en moto no es peligroso per se, pero sí lo es, a veces, el entorno, y también a veces, es peligrosa la actitud de algún motorista. Pero estadísticamente es más fácil que sea peligrosa la reacción de algún conductor, o su falta.

Sería positivo dejar de lado el debate falseado de que la culpa es de las motos, o de que estas corren mucho, o de que “salió de la nada”. La responsabilidad ahí fuera es de todos, y cuando un conductor de un vehículo se despreocupa porque “allá ellos, que son unos locos”, solo está contribuyendo a que tendamos a no estar seguros al 100% de que no viene tu vecino, el del quinto, con su scooter después de ir al gimnasio.

  • Lector Crítico

    No solo con las motos, también con otros vehículos de dos ruedas. Concretamente con las bicis.

    Yendo en bici por ciudad o travesía urbana, hay que andar con mucho ojo al “dooring”, es decir, a los coches que abren puertas sorpresivamente como en el vídeo, y que hace que sea más seguro circular con 1 m sobre el margen derecho, o incluso por el centro del carril.

    También. como bien has dicho Esteban, a las miradas de reojo de los conductores al entrar a las glorietas. Supongo que o bien esperan ver “un bulto grande” o bien subestiman la velocidad de la bici o moto y entran, provocando que frenes de golpe y le puedas comer el coche, volando sobre un capó. Eso sí, con preferencia y con razón, pero bien machacado en el suelo.

    Así que por favor, conductores: miren ustedes dos veces siempre.

    • estebano

      Efectivamente, las bicis también merecen estas consideraciones (o más, por ser más silenciosas y en ocasiones, menos aparatosas). Gracias por el comentario.