El Ayuntamiento de Barcelona ha admitido que las denominadas “zonas 30” que empezaron a implantarse en la ciudad de Barcelona en junio de 2006 han sido un fracaso absoluto. La idea era pacificar el tráfico y mejorar la seguridad vial limitando la velocidad a 30 km/h en estas zonas (generalmente calles de un sólo sentido de circulación), pero parece que esta idea no se va a seguir extendiendo a más barrios de la ciudad condal: “Su prolongación no ha continuado, ya que las zonas 30 puestas en marcha no han dado el resultado que queríamos”, declaraba un portavoz del Ayuntamiento.
Y es que, sin querer entrar a polemizar, yo siempre he sido de la idea que para que la gente respete una norma determinada, tienen que entenderla como justa y necesaria. Vaya, sólo es pedirle sentido común a la normativa. Bajar el límite de velocidad a 30 km/h no me parece una buena medida de Seguridad Vial. Es evidente que a esa velocidad el conductor tiene mayor tiempo de reacción, los accidentes son de menor importancia y todo lo que quieran explicarnos, pero estos beneficios todavía son mayores a 20 km/h, y más aún a 10 km/h. Así pues, y llevando al extremo absoluto esta filosofía, ¿es la solución idónea no permitir que se circule y punto?



