
El verano sigue su camino, y en estos días tan calurosos muchos aprovechamos para cambiar un poco el ritmo de vida, relajarnos en alguna playa tranquila, tomar alguna que otra cosa en una terraza a la sombra… Al fin y al cabo, para eso se supone que están las vacaciones, ¿no? Ya volverá el lejano septiembre con sus preocupaciones de cada año.
Miro a mi alrededor desde la terraza en la que me estoy tomando una cerveza. Al otro lado del chaflán en el que me encuentro sentado, más allá de unas jardineras decoradas con plantas artificiales, una pareja bromea y hacen fotos el uno del otro. Guiris con aspecto de gamba etilicoide los dos.
De repente, me entra en acción el chip de la seguridad vial cuando veo que a mi alrededor está todo lleno de coches apelotonados en doble fila, invadiendo parte del chaflán en el que se asientan mi silla y mi mesa. No tengo tiempo ni de emitir un chasquido de reprobación cuando me llega, mejor que en sensurround, el inconfundible ruido de un choque.









