
Este tema me fue sugerido desde el Twitter de Mich Vera, una bloguera venezolana que realiza una labor divulgativa parecida a la nuestra. Aprovechando mis conocimientos en aeronáutica (un vicio poco confesado), os voy a contar por qué en un avión se puede ir a toda velocidad… con un riesgo simbólico.
En 1903 voló el primer aeroplano, controlable y a motor, el Wright Flyer I de los hermanos Wright. Hoy día los aviones que surcan los cielos tienen muy poco que ver con entonces, y sobre todo, el modo de pilotarlos. La aviación comenzó con el vuelo deportivo y el militar, luego vino el tráfico de pasajeros.
En los primeros años de la aviación solo había vuelo VFR, es decir, totalmente visual. Con el tiempo empezaron a llegar las radioayudas para orientar a los pilotos incluso a ciegas, aunque eran ayudas a la navegación y no sustituían al vuelo visual en las fases de aterrizaje o aproximación.











