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		<title>Magazine - sueno</title>
		<link>http://www.circulaseguro.com</link>
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Publicación sobre seguridad vial y educación vial, con información, consejos y reflexiones para circular más seguros		</description>
		<pubDate>2012-02-10 08:26:06</pubDate>

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      <title><![CDATA[Mirando por la ventana con el teléfono en la mano, esperando]]></title>
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      <pubDate>Sun, 11 Dec 2011 21:59:11 +0000</pubDate>

      <author>jaume</author>
      <description><![CDATA[
      <div class="caption-img">
<img id="image70585" src="http://img.circulaseguro.com/2011/12/mirandoventana.jpg" class="centro" alt="Mirando por la ventana con el teléfono en la mano, esperando" />
<span>Mirando por la ventana con el teléfono en la mano, esperando</span>
</div>

	<p>Sobresaltada, apaga el impertinente despertador que ha abortado su sueño. Pero en vez de suplicar los sempiternos cinco minutos más, hoy salta de la cama con una sonrisa en la boca. Porque lo que le depara el nuevo día no es la rutina diaria de trabajo y estudios. No, hoy es ese día de la semana. <strong>Hoy va a ver su amor</strong>.</p>

	<p>No hay tiempo que perder. El plan es pasar el día juntos en un romántico picnic, así que pasará a buscarla <strong>pronto</strong>. Y hay mucho trabajo de reconstrucción  femenina que abordar delante del espejo. Rauda, se despoja del camisón y se mete en la ducha.</p>

	<p>Con las últimas gotas del champú especial reparador resbalando por sus sienes, cierra los ojos soñando en el día que van a pasar. El merendero escondido en la sierra debe estar precioso en esta época del año. La última vez se cruzaron con unos jinetes&#8230; ¡qué hermoso era aquél caballo blanco! <strong>Si hay suerte</strong>, a lo mejor hoy pueden volver a verlo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Volviendo a la habitación, con una toalla envolviendo su aún húmeda piel, nota una luz intermitente en el móvil que yace en la mesita de noche. Un mensaje corto. «<em>¡Salgo ya! Me he puesto el perfume que te gusta,... te veo en tu puerta <strong>en una hora</strong></em>».</p>

	<p>Tras unos segundos flotando en los cielos de Babia, evocando el hormigueo que siente cada vez que nota la fragancia, la muchacha empieza a estresarse. Vestirse, pintarse las uñas, peinarse, maquillarse,... Manos a la obra, <strong>¡No hay tiempo!</strong></p>

	<p><br />

Tras un intervalo de tiempo indeterminado, efímero para las mujeres pero eterno para los hombres, nuestra protagonista está lista. Se sienta en su cama y mira de nuevo su teléfono. Nada, ninguna señal de la llamada perdida que señala que su amorcito ha aparcado delante de su puerta. Resopla satisfecha por haber conseguido, por una vez, la proeza de terminar a tiempo. </p>

	<p>Esta vez, <strong>será ella quien espere</strong>. Decide aprovechar para dejar su habitación más ordenada. No es que esté hecha un desastre (por lo menos, según la definición del término para la mayoría de seres humanos del género masculino), pero&#8230; es que debe estar perfecta. </p>

	<p><img id="image70586" src="http://img.circulaseguro.com/2011/12/lagrimablured.jpg" class="centro" alt="Lagrima" /></p>

	<p>Llevando el camisón y la toalla aún húmeda al cesto de ropa para lavar, se extraña que su chico no haya llegado. Normalmente no tarda tanto. Cada vez, acostumbrado a las carreteras y conocedor de los atajos, <strong>acorta más la escasa hora de trayecto</strong> que une sus domicilios. </p>

	<p>Mientras estira las sábanas, empieza a preocuparse. <strong>Tranquila</strong>, se dice, tampoco es tan tarde. A lo mejor después de escribir el mensaje tuvo una indisposición y debió pasar por el baño.</p>

	<p>Al ordenar los apuntes esparcidos por el escritorio por asignaturas, su intranquilidad aumenta. <strong>A lo mejor el coche le ha fallado</strong>. Desde un tiempo atrás, el motor emite sonidos inusuales. El <em>ruidito</em>, como él lo llama.</p>

	<p>Cuando devuelve a la estantería un libro de texto, piensa que <strong>quizá ha pinchado</strong>. Se imagina a su media naranja sudando con el gato, intentando levantar el coche para cambiar el neumático. No se le dan nada bien estas cosas. Intenta esbozar una sonrisa al imaginar la situación. Sus labios no responden, formando una mueca torcida.</p>

	<p>No mucho más tarde, se encuentra enfrascada en la tarea de ordenar los libros de la estantería de forma alfabética. <strong>Debe haber pillado caravana</strong>. Bueno, en fin de semana no es que se formen muchos atascos. Quizá ha habido algún tipo de accidente que dificulta la circulación.</p>

	<p>Descontenta con el resultado, decide reordenar los libros por tamaño, primero de menor a mayor y después al revés. <strong>¿Y si el accidente lo ha tenido él?</strong> Quizá ahora está rellenando el parte. O quizá no puede hacerlo&#8230;</p>

	<p>Visto que el mantenerse ocupada <strong>no sirve para dejar de pensar</strong>, vuelve a sentarse en la cama. Con la mirada fija en el infinito que hay al otro lado de la ventana de su habitación, agarrando con fuerza el móvil que debe darle la ansiada señal.</p>

	<p>Ahora, esto es una historia de ficción. Podemos imaginar un final feliz, con el teléfono sonando justo cuando la primera lagrima recorre su mejilla. O podemos ponernos melodramáticos e imaginar que quien marca el número de nuestra protagonista es un policía encargado de dar la mala noticia. </p>

	<p>Da igual, ponedle el final que queráis. <strong>No importa, es ficción</strong>. Lo que verdaderamente importa es como acaben todas las historias reales, todos los trayectos que recorren nuestra red de carreteras. </p>

	<p>Porque, lo sepamos o no, ya sea en sentido figurado o al pie de la letra, cada vez que nos ponemos al volante <strong>hay alguien</strong> que nos espera mirando por la ventana con el teléfono en la mano. </p>

	<p>Fotos | <a href="http://www.flickr.com/photos/92349434@N00/376943278/">The Raggedy Man</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/megyarsh/2436625071/">Megyarsh</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje de sueño]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/educacion-vial/un-viaje-de-sueno</link>
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      <pubDate>Tue, 25 Jan 2011 21:59:32 +0000</pubDate>

      <author>jaume</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image68956" src="http://img.circulaseguro.com/2011/01/parejasonando.jpg" class="centro" alt="Una pareja visitando el reino de los sueños" /></p>

	<p>Ya sabéis que lo normal en Circula Seguro sería comentar un anécdota real, algo que hemos visto, o cualquier noticia que ande por la red. Lo que viene a ser un <strong>blog de seguridad vial</strong>, vamos. Pero, en esta ocasión, si me lo permitís (y no tenéis forma de evitarlo, <em>juajuajua</em>),  voy a explicar un <strong>sueño</strong> que tuve la noche pasada.</p>

	<p>Eso sí, si en la sala hay algún psiquiatra, o experto en la interpretación de sueños, le pido que deje aquí la lectura del artículo. O, por lo menos, que se abstenga de comentar, porque aún me va a sacar los colores y no es plan. </p>

	<p>Como una muñeca rusa, <strong>el sueño comenzaba despertándome</strong>. No de verdad, sino en el propio sueño. Siguiendo con la cotidianidad, daba unas cuantas vueltas más a la cama (si hasta en sueños soy un vago). En este estadio, aún no tenía sensación de apremio, aunque al ir al baño ya me rondaba un pensamiento de «<strong>no te alargues, que tienes que ir al tajo</strong>» (ya podría haber soñado con vacaciones, <em>jopeta</em>).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Sin embargo, como ya os podéis ir imaginando, sin comerlo ni beberlo, al salir del reservado me encontré que sí me había alargado. Sólo faltaban 56 minutos para mi hora de entrada, <strong>imposible llegar con el tren</strong>. Así que, mi yo onírico, expeditivo él (digo, yo), decidió <strong>tomar el coche</strong> en vez de utilizar el trayecto ferroviario para idear excusas.</p>

	<p>Como cualquiera que coge el coche <strong>en hora punta</strong>, sin estar acostumbrado, mi mayor miedo era encontrarme con un atasco de esos interminables. Y, por supuesto, el dios Morfeo tuvo a bien <em>amenizar</em> mi descanso haciendo realidad el temor en el que justamente estaba pensando.</p>

	<p>Con esas, me encontré <strong>totalmente encallado</strong> en la ronda de Dalt de Barcelona. Lo cual, ahora que lo pienso, es bastante curioso. Mi lugar de trabajo está a la entrada de la ciudad, y además en la zona marítima. Con lo cual, no necesitaría para nada entrar en una ronda, y menos en la que transcurre por la zona alta. Pero en sueños, qué me vais a pedir, ¿no?</p>

	<p>Con la <strong>ansiedad del reloj imparable</strong>, decidí desviarme para esquivar la caravana de vehículos. Tomé una salida cualquiera, y emprendí el ascenso de una de esas calles empinadas que hay en la ciudad condal. De las que parecen terminar en el cielo. Recuerdo, incluso, que soñé tener que meter la primera para poder subir. Porque, como no, el coche de mis sueños era aún más carraca que el que tengo en realidad (ya podía haber tenido un De Lorean, entonces sí que habría llegado a tiempo).</p>

	<p><img id="image68957" src="http://img.circulaseguro.com/2011/01/gatosonando.jpg" class="centro" alt="El gato de Morfeo... o simplemente un gato durmiendo" /></p>

	<p>Finalmente giré a la izquierda, y me introduje en una calle más plana. Pero estaba completamente desierta. Tanto, que incluso daba <strong>un poco de <em>yuyu</em></strong>. </p>

	<p>Y, como pasa en los sueños, en cuanto tienes un sentimiento, inmediatamente ocurren cosas para intensificarlo. Así que el escenario se transformó en <strong>lo más inquietante</strong> que recuerdo haber vivido&#8230; digo, soñado. Seguramente, mis palabras se quedarán cortas para explicarlo.</p>

	<p>Había un anciano que me seguía con la mirada al pasar, riéndose. Un par de gemelas hacían girar una cuerda en medio de la carretera, pero no había una tercera niña que saltara a la comba que ellas agitaban. Tuve que hacer una ligera maniobra para pasar a su lado. Al rebasarlas, una de ellas me miró. Tenía los ojos completamente negros. Vacíos y profundos.</p>

	<p>Y, así, el escenario se fue convirtiendo en lo más tétrico que uno pudo imaginar. No sé de dónde tomaría ideas mi cerebro para crear esa escena de pesadilla; sólo sé que mi subconsciente es un cabrón. Habiendo palmeras y mulatas&#8230;</p>

	<p>Cuando mis oníricos pelos estaban tenían agujetas de tanto ponerse en punta, por cuarta vez en el sueño decidí cambiar de rumbo. Ya era hora de salir de allí. Además, se me echaba el tiempo encima, el desvío para esquivar el atasco me había alejado de mi destino. Doblé una esquina, <strong>descendiendo otra de esas calles empinadas</strong>, típicas de los lugares en que una ciudad besa los pies de las montañas.</p>

	<p>En efecto, el escenario cambió. Se ve que mi subconsciente se tomó muy a pecho lo de «pie de la montaña», y mi calle asfaltada se convirtió en el más <strong>abrupto camino forestal</strong>. Mi vehículo iba saltando en todas direcciones al pasar por encima de piedras, y los árboles (creo que eran hayas) no me dejaban ver la ciudad.</p>

	<p>Junté el poco raciocinio del que uno dispone cuando duerme, y saqué la conclusión que&#8230; no tenía <strong>ni idea de cómo me había metido allí</strong>. Pero, a estas alturas, ya era imposible que llegara a tiempo. Por lo menos, esta vez tendría alguna que otra rama enganchada al limpiaparabrisas a modo de excusa para mi retraso.</p>

	<p>Miré el reloj. En efecto, <strong>pasaban cuatro minutos de mi hora de entrada</strong>. Ya era tarde, no había más que hacer. De repente, pensar eso me produjo un alivio. Toda la inquietud onírica por la que había pasado se desvaneció. Y desperté, esta vez de verdad.</p>

	<p>En la más absoluta oscuridad, tardé un rato en darme cuenta donde estaba. No, no hacía tarde. Es más, me quedaban dos horas para volver a dormir. Mientras me acurrucaba del lado contrario, pensaba que, incluso en sueños, tomar <strong>decisiones precipitadas mientras se conduce sólo puede traer consecuencias negativas</strong>. La ansiedad y el nerviosismo son malos copilotos.</p>

	<p>Fotos | <a href="http://www.flickr.com/photos/epsos/4907209228/">epSos de</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/juanedc/4363070312/">juan edc</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Hay esperanza para los conductores con SAHS]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/hay-esperanza-para-los-conductores-con-sahs</link>
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      <pubDate>Sun, 29 Aug 2010 15:51:22 +0000</pubDate>

      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image68296" src="http://img.circulaseguro.com/2010/08/motorista_dormitando.jpg" class="centro" alt="Motorista dormitando" /></p>

	<p>Tiempo atrás abordamos en <strong>Circula Seguro</strong> el <a href="http://www.circulaseguro.com/tag/sahs">síndrome de apnea e hipopnea del sueño</a>, el <strong>SAHS</strong>, explicamos en qué consistía, cómo reconocer los síntomas y además lo vinculábamos al gravísimo problema de <strong>caer dormidos cuando conducimos</strong>. No es un trastorno despreciable por cuanto se calcula que entre un 4% y un 5% de la población lo padece&#8230; aunque no se le haya diagnosticado jamás en la consulta del médico. </p>

	<p>Tradicionalmente, el problema de la detección del <span class="caps">SAHS</span> radica en una cuestión de operatividad de la prueba necesaria: la <strong>polisomnografía</strong>, para la que son necesarias <strong>ocho horas</strong>, tanto como dura el sueño de la persona a la que se realiza, y que causa larguísimas <strong>listas de espera</strong>. Mientras tanto, gran parte de los conductores que padecen <span class="caps">SAHS</span> no diagnosticado siguen conduciendo, ajenos quizá a que el síndrome<strong> multiplica por siete su probabilidad de sufrir un siniestro vial</strong>, mientras que un tratamiento adecuado reduce esos niveles hasta equipararlos prácticamente con los de cualquier conductor sano.</p>

	<p>Pero, después de todo, <strong>hay una esperanza</strong> para todas esas personas, y para quienes las rodean.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image68298" src="http://img.circulaseguro.com/2010/08/conductor_durmiendo.jpg" class="centro" alt="Conductor durmiendo" /></p>

	<p>Desde hace ya años hay una serie de acciones emprendidas en toda Europa para hacer frente al problema del <span class="caps">SAHS</span> y a sus consecuencias para la seguridad vial. Un ejemplo de esto es la <a href="http://www.cost.esf.org/domains_actions/bmbs/Actions/Obstructive_Sleep_Apnea">Acción B26</a> del marco de trabajo  europeo para la Cooperación en la investigación Científica y Técnica, el <span class="caps">COST</span>, que ha denunciado la <strong>falta de consenso</strong> entre los estados de la UE a la hora de abordar el problema del <span class="caps">SAHS</span> y ha instado al Consejo Europeo <strong>que agilicen los procesos</strong> para evitar que quienes no han sido diagnosticados circulen por las vías públicas sin restricción alguna.</p>

	<p>Mientras tanto, ¿quién le pone el cascabel al gato? Depende. Como no hay consenso, depende. Si miramos hacia <strong>Finlandia</strong>, donde tienen tolerancia cero hacia el conductor durmiente, allí los médicos están obligados por Ley a declarar a las autoridades cuantos casos sospechosos de <span class="caps">SAHS</span> descubran. En <strong>Suiza</strong>, se les sugiere, pero no se les obliga, que hagan lo mismo. Y conforme vamos bajando llegamos a <strong>España</strong>, donde se deja el asunto a la voluntad del conductor, ya sea porque renuncia a conducir o porque declara su estado a la hora de renovar el permiso.</p>

	<p>¿Puede denunciar un médico sus sospechas? Aunque así ocurriera, seguramente una acción como esta causaría el <strong>mutismo en la consulta</strong> por temor a que el médico se chivara a las autoridades competentes, y sería peor el remedio que la enfermedad. ¿Quién iba a confiar en un médico que rompe la confianza con el paciente y consigue que le quiten el carnet? Quizá por eso, la solución a corto plazo pasa por el diálogo entre el médico y su paciente y por la autorregulación consciente del conductor, haciendo uso siempre de una sana educación vial&#8230; autodidacta.</p>

	<p><img id="image68297" src="http://img.circulaseguro.com/2010/08/hombre_durmiendo.jpg" class="centro" alt="Hombre durmiendo" /></p>

	<p>Afortunadamente, <strong>soplan buenos vientos</strong> para los conductores aquejados de <span class="caps">SAHS</span> que no reciben tratamiento por no haber sido diagnosticados. Por una parte, comienza a emplearse un sistema alternativo a la polisomnografía, que con ciertas limitaciones permite descartar casos de <span class="caps">SAHS</span> incluso <strong>en el domicilio</strong> de la persona interesada. Se trata de la <strong>poligrafía respiratoria</strong> con detección automatizada de la presión de aire que necesita la persona que se somete a la prueba. Se trata de una prueba mucho más simple y barata que la polisomnografía, aunque resulta insuficiente para los casos más dudosos. En cualquier caso, emplear esa prueba reducirá el número de personas que tengan que pasar sí o sí por un examen más complejo.</p>

	<p>Por otra parte, hay en desarrollo un <strong>software</strong> que puede arrojar mucha luz en la confirmación de casos de <span class="caps">SAHS</span> mediante el <strong>reconocimiento de una huella de voz</strong> específica y común a todos los afectados del síndrome, una huella de voz que, por lo que se cree, está relacionada con la inflamación crónica de las cuerdas vocales debida a las apneas sufridas durante el sueño. Se espera que esta aplicación esté ya acabada y probada hacia el año 2011.</p>

	<p>Hasta entonces, el sentido común de quienes notan los efectos del <span class="caps">SAHS</span> en sus carnes o en la de su pareja es la mejor <strong>estrategia a favor de la seguridad vial</strong>, la suya y la de los demás. Porque por cada minuto que pasen al volante sin haber recibido tratamiento, estarán poniéndose en riesgo a sí mismos y a todos los que se crucen en su camino.</p>

	<p>Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/istolethetv/834033056/">istolethetv</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/watt_dabney/4119874251/">Watt Dabney</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/benzado/208763590/">benzado</a><br />
En Circula Seguro | <a href="http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/el-sahs-sindrome-de-apnea-e-hipopnea-durante-el-sueno-o-como-caer-dormidos-al-volante">El <span class="caps">SAHS</span>, síndrome de apnea e hipopnea durante el sueño, o cómo caer dormidos al volante</a>, <a href="http://www.circulaseguro.com/instituciones-y-normativa/seguridad-vial-o-deber-de-confidencialidad-medica-he-aqui-el-dilema">¿Seguridad vial o deber de confidencialidad médica? He aquí el dilema</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Un cafelito y aguanto lo que sea]]></title>
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      <pubDate>Fri, 06 Nov 2009 21:58:14 +0000</pubDate>

      <author>jaume</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3022" src="http://img.circulaseguro.com/2009/11/cafetito.jpg" alt="cafetito.jpg" class="centro_sinmarco" /></p>

	<p>¡Qué ritmo de vida llevamos todos! El mundo no nos espera. Si no corremos hacia nuestra próxima tarea, perdemos el tren y nos quedamos saludando con cara de tontos en el arcén las oportunidades perdidas que pasan por delante de nuestras narices.</p>

	<p>A la sociedad actual parece no importarle demasiado que <strong>nuestro cuerpo no esté construido para trabajar de forma indefinida</strong>. Necesitamos seguir el ritmo natural de vigilia y sueño, que dura alrededor de 24 horas. Por ese motivo, recibe el nombre de <strong>circadiano</strong> (cercano al día).</p>

	<p>Pero las prisas, las ganas de terminar la que siempre es la <em>penúltima</em> tarea de la lista, a menudo nos hacen alterar el ciclo natural del cuerpo. <strong>Forzamos la máquina</strong>, y al final puede llegar a romperse. Y si cuando se rompe estamos realizando una actividad de riesgo, como por ejemplo conducir un vehículo, la cosa pinta mal.</p>

	<p><!--more-->Voy a tomar prestada una metáfora que el doctor Pep Serra utilizaba hace tiempo en el <a href="http://curvasrectas.creatuforo.com/">foro de curvas rectas</a> para intentar explicar este asunto. Nuestro cuerpo funciona <strong>como una tarjeta bancaria</strong>. Cada vez que realizamos un esfuerzo, estamos realizando una imposición a cuenta del saldo de dicha tarjeta.</p>

	<p>A principios de mes no hay problema. En nuestra cuenta corriente hay saldo de sobra y cualquier gasto puede ser asumido sin grandes problemas. A medida que avanza el mes, el suelo va mermando. Cuando se acerca la última semana, <strong>tenemos que empezar a controlar los gastos</strong>, no estamos para muchas alegrías. Por suerte, el último día de mes llega la nómina, y volvemos a estar boyantes.</p>

	<p>Pero, ¿qué ocurre si el sueldo se retrasa? ¿O si nos han bajado el suelo y no nos llega para nuestros gastos mensuales? Pues tenemos que empezar a tirar de la tarjeta de <strong>crédito</strong>. Y, claro, eso significa que más tarde tendremos que devolverlo&#8230; con <strong>intereses</strong>. Acumulando intereses, y más intereses, la situación puede llegar a ser agobiante&#8230; que os voy a contar en los tiempos que corren. </p>

	<p><img id="image3024" src="http://img.circulaseguro.com/2009/11/tarjetas.jpg" alt="tarjetas.jpg" class="centro_sinmarco" /></p>

	<p>Volviendo al cuerpo humano, el sueldo que llega al final de cada día para recargar nuestro sueldo es <strong>el sueño</strong>. Yo, personalmente, lo considero un error de diseño, pero necesitamos dormir para poder funcionar correctamente.</p>

	<p>Por la mañana, acabamos de cobrar nuestro sueldo onírico y estamos exultantes. Siguiendo el ritmo frenético del reloj, la estresante cotidianidad acaba por consumir gran parte de nuestro saldo, <strong>acabamos el día agotados</strong>. Pero hay que volver a casa. Nos sentamos en el coche cuando empieza a oscurecer y notamos lo cansados que estamos. </p>

	<p>&laquo;Llegar a casa y pillar la cama&raquo;, eso es lo único en que podemos pensar. Pero, en nuestra metáfora, ya estamos a final de mes. El <strong>esfuerzo necesario para conducir a estas alturas es una operación a crédito</strong>. </p>

	<p>Una forma muy común de pedir ese crédito es tomarse un café. No lo voy a negar, el café nos permitirá probablemente aguantar un rato. Supongo que lo habréis experimentado casi todos (yo no, ya que no me gusta). Pero hay que ser conscientes de que estamos <strong>pidiendo un crédito</strong>, creando una deuda con nuestro cuerpo. Una deuda que pagaremos de una forma u otra.</p>

	<p>¿Y que pasa cuando la deuda pasa de cierto limite? Pues que el banco decide <strong>embargar</strong>. Es decir, caemos rendidos allá donde estemos. Y si estamos al volante&#8230;</p>

	<p><img id="image3023" src="http://img.circulaseguro.com/2009/11/cafetito2.jpg" alt="cafetito2.jpg" class="centro" /></p>

	<p>Pero, como el banco, el sueño siempre avisa. En vez de cartas donde se ve nuestro nombre a través de una ventanilla, empezamos a sentirnos cansados, no logramos encontrar la postura cómoda, empezamos a cabecear&#8230; Hacer caso de esas señales está en nuestras mano.</p>

	<p>Se suele aconsejar abrir las ventanas, poner la radio, parar un poco y estirar las piernas. Yo mismo lo he hecho cuando estaba muy cansado a pocos kilómetros de mi casa. Pero, de nuevo, no son soluciones permanentes. Son microcréditos que solo posponen la inevitable quiebra. Si estamos cerca de nuestro destino, pueden ayudarnos a llegar y salvar nuestra vida.</p>

	<p>Pero si estamos <strong>demasiado lejos, no será suficiente</strong>. Si empezamos a acumular una deuda insostenible, la única solución es pasar por el despacho del jefe y pedir un adelanto. Es decir, parar en un lugar seguro, pasar al asiento de atrás y <strong>echar una siesta</strong>. </p>

	<p>En definitiva, el café <strong>nunca será un buen substituto para el sueño</strong>. Y si se utiliza de esta forma, hay que ser conscientes de que tiene unas limitaciones, y unas consecuencias si se abusa. Y eso es así en todos los ámbito de la vida. Incluso al estudiar para un examen. Aunque, claro, en ese caso si te duermes, suspendes y <strong>ya está</strong>. Te presentas en setiembre. Si te duermes al volante, puedes morir&#8230; o matar a alguien. </p>

	<p>Por supuesto, sólo hablamos del uso de café para retrasar el sueño, no del cotidiano y social de mucha gente, por la mañana o después de comer. En principio, ese uso no debería afectar negativamente al ciclo de sueño. Eso sí, los consumidores habituales de café deben tener en cuenta que su cuerpo se acostumbra: sii intentan tomar un café para aguantar despiertos, les afectará menos que a otras personas.</p>

	<p>Si el mundo va tan rápido, si no nos espera&#8230; Quizá lo mejor es bajarnos un rato de él, tumbarnos un rato&#8230; y viajar frescos como una lechuga, fresca.</p>

	<p>Fotos | <a href="http://www.flickr.com/photos/alphaducentaure/2944376331/">alpha du centaure</a>,  <a href="http://www.flickr.com/photos/andresrueda/3274955487/">Andres Rueda</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/bofh/31729024/">xb3</a></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Luz azul para no dormirnos al volante]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/seguridad-activa/luz-azul-para-no-dormirnos-al-volante</link>
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      <pubDate>Mon, 19 Oct 2009 06:00:52 +0000</pubDate>

      <author>Morrillu</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image2951" src="http://img.circulaseguro.com/2009/10/Instrumentacion_Civic.jpg" alt="Cuadro Mandos Honda Civic" class="centro"/></p>

	<p>Desde hace bastante tiempo llevo observando que la luz del cuadro de relojes de muchos de los modelos que se venden actualmente, <strong>predominan los tonos azules</strong>. Me asaltaron las dudas pensando si era cuestión de modas o realmente tenía su porqué, así que me puse a investigar por la red.</p>

	<p>Después de navegar durante un buen rato, me encontré con la referencia de un artículo que hablaba sobre un estudio. En él se desvelaba que la <strong>aplicación de una luz</strong> con cierta frecuencia impedía que <strong>nos durmiésemos al volante</strong>. ¿Sería esta la respuesta? Pues sí y no.<!--more--></p>

	<p>Todo parte de la base de que una luz azul de 464 nanómetros es capaz de alterar el hipotálamo haciendo creer al organismo que todavía es de día. Así, éste no dará la orden a la glándula pineal de que segregue melatonina, también llamada la hormona del sueño. Así, a primera vista parece un poco complicado, pero en la práctica no lo es tanto.</p>

	<p>El autor de semejante invento es el alemán <strong>Burkard Wördenweber</strong>. Sostiene que la colocación de esta luz en algún punto del salpicadero mantendría el cerebro despierto, disminuyendo aproximadamente un 30% las muertes anuales.</p>

	<p>Cuando se publicó el estudio, en el 2006, hablaban de unas cifras de 44.000 muertes al año en Europa, con lo que se <strong>salvarían unas 13.000 vidas</strong>. En España, según los datos, la fatiga y el sueño están presentes en 225.000 accidentes al año.</p>

	<p>Al final, no he conseguido resolver la duda de si la luz de mi coche tiene una frecuencia de 464 nanómetros o en el concesionario se han quedado con alguno, pero si me lleva a pensar y creer que <strong>los fabricantes de automóviles lo hacen por una buena causa</strong>.</p>

	<p>Lo peor es que voy a tener que dar la razón a los tuneros. Ya me veo llenando el coche de neones. ¿Tendrán en la tienda de iluminación <em>enanómetros </em>de esos?</p>

	<p>Vía | <a href="http://motor.terra.es/ultimas-noticias-actualidad/articulo/luz_azul_podria_salvar_vidas_28974.htm">Terra</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el coche, cuidado con el cambio de hora]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/en-el-coche-cuidado-con-el-cambio-de-hora</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/en-el-coche-cuidado-con-el-cambio-de-hora</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Mar 2009 06:45:05 +0000</pubDate>

      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image2131" src="http://img.circulaseguro.com/2009/03/reloj.jpg" alt="Reloj con cambio de hora de verano automático" /></p>

	<p>Esta mañana todos nos hemos levantado con la extraña sensación de que algún gracioso <strong>nos ha robado una hora de nuestra vida.</strong> Ya ha llegado el habitual cambio de horario, en virtud del cual a las dos de la madrugada la hora oficial cambia a las tres. Desde 1973, año de la <strong>Crisis del Petróleo</strong> y origen de la medida, nos dicen dos veces al año que moviendo las manecillas del reloj <strong>nos ahorramos un pico en energía,</strong> que no están los tiempos como para desaprovechar los recursos. </p>

	<p>Sin embargo, lo que normalmente no se dice demasiado es que este cambio repentino en nuestras rutinas conlleva también una serie de <strong>desajustes en nuestro organismo,</strong> lo cual (cómo no) nos lleva a considerar las consecuencias del cambio de hora como un factor de riesgo asociado a la distracción, al sueño y a la fatiga. Dicho de otra manera: el <strong>cambio de hora</strong> tiene una especial repercusión en la <strong>seguridad vial.</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Es evidente que un reloj se cambia de hora con un gesto más o menos fácil (excepto cuando tenemos que andar quitando tapetas fijadas con tornillos imposibles). De hecho, cada vez son más los aparatos que tienen un <strong>botoncito </strong>que pasa del horario de invierno al horario de verano en un pispás. Incluso hace <em>siglos </em>que los ordenadores se cambian de hora ellos solitos cuando llega el momento: durante el último fin de semana de marzo a horario de verano y durante el último fin de semana de octubre a horario de invierno.</p>

	<p>Pero nuestro cuerpo no es un reloj. O, mejor dicho, el <strong>reloj biológico </strong>que incorporamos los seres humanos no es tan evolucionado como los actuales dispositivos que cambian de hora a golpe de botón o por un registro en la configuración. Nosotros seguimos funcionando con nuestro más primitivo sistema operativo, que dice que durante el día hay que moverse y de noche hay que dormir. Lo vamos aprendiendo tras nuestro nacimiento, coincidiendo con la etapa de récord de ojeras de nuestros padres, y es esa rutina que tanto nos cuesta coger la que nos permite luego estar despiertos cuando toca. </p>

	<p>A la hora de ponerle un nombre, llamamos <strong>ritmo circadiano</strong> a esos cambios en nuestras variables biológicas a lo largo de un ciclo de tiempo más o menos fijo (de 20 a 28 horas, dependiendo de los casos). Es <strong>pura química</strong> asociada a los patrones diarios de luz y oscuridad, la temperatura, la estación del año&#8230; En función de esos patrones y de otros de tipo individual, como la edad o el estrés, se segrega una hormona llamada <strong>melatonina,</strong> que (dicho mal y deprisa) ayuda a reparar nuestro organismo a la vez que estabiliza nuestro ciclo biológico diario.</p>

	<p><img class="centro_sinmarco" id="image2133" src="http://img.circulaseguro.com/2009/03/molecula_melatonina.jpg" alt="Molécula de melatonina, una hormona clave en la seguridad vial" /></p>

	<p>Al sumar o restar de forma repentina una hora a nuestro ritmo circadiano, estamos reajustando nuestro reloj <strong>en torno a un 4%.</strong> Ese cambio de horario que nos hace enormemente felices cuando en las noticias nos comentan que permite y fomenta el ahorro de energía&#8230; nos hace extremadamente desgraciados en nuestro día a día. Desengañémonos: si nosotros como personas no percibiéramos el cambio de horario como un <strong>atentado a nuestro ritmo circadiano,</strong> en las noticias no tendrían que vendernos la idea de que todo es por nuestro bien.</p>

	<p>¿Cómo se venga nuestro cuerpo de ese ataque a su ciclo biológico? De la única forma posible: <strong>desconectando para recuperarse.</strong> Y es así que cuando hay cambio de horario de por medio, nos encontramos <strong>fatigados</strong> durante unos días, aumenta la posibilidad de <strong>distracciones al volante</strong> y nos puede entrar el <strong>sueño</strong> en el peor de los momentos. </p>

	<p>Es evidente que vivimos en la sociedad que vivimos, una sociedad que comprende mejor los balances económicos que las alertas biológicas. Precisamente por eso, estamos sometidos al cambio de horario y de rutina. Vamos, que no nos queda otra. Sin embargo, <strong>sí podemos hacer algo al respecto.</strong> Lo primero, <strong>ser conscientes</strong> de los factores de riesgo que conlleva el cambio de hora (es decir, leer este post). Lo segundo, tratar de <strong>adaptarnos al nuevo ritmo</strong> estimulando nuestro cuerpo cuando procede (haciendo ejercicio físico, por ejemplo) y descansando en cuanto sea posible, sobre todo antes de conducir. Finalmente, si al cabo de unos días no se nos han pasado los daños colaterales del ahorro energético, siempre podemos acudir a la <strong>consulta del médico</strong> y pedirle consejo, que para eso está. </p>

	<p>Foto | Josep Camós, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mltnn-3d.png">Wikimedia</a></p>

	<p>En Circula Seguro | <a href="http://www.circulaseguro.com/2009/03/24-la-falta-de-sueno-causa-de-mas-de-la-tercera-parte-de-los-accidentes">La falta de sueño, causa de más de la tercera parte de los accidentes</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El SAHS, síndrome de apnea e hipopnea durante el sueño, o cómo caer dormidos al volante]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/el-sahs-sindrome-de-apnea-e-hipopnea-durante-el-sueno-o-como-caer-dormidos-al-volante</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/el-sahs-sindrome-de-apnea-e-hipopnea-durante-el-sueno-o-como-caer-dormidos-al-volante</guid>
      <pubDate>Sat, 31 Jan 2009 19:10:44 +0000</pubDate>

      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image1875" src="http://img.circulaseguro.com/2009/01/dormido_al_volante.jpg" alt="Dormido al volante" /></p>

	<p><strong>¿Cerrarías los ojos mientras conduces por una abarrotada callejuela?</strong> ¿Echarías una cabezadita al entrar a una rotonda? ¿Dormirías a pierna suelta en medio de un carril de aceleración? Pues eso es lo que puede suceder fácilmente cuando un conductor sufre el <strong>SAHS</strong>, un trastorno del sistema respiratorio que nos ataca sin que nos demos cuenta mientras dormimos y que nos pasa factura a plena luz del día, cuando se supone que estamos despiertos.</p>

	<p>El <span class="caps">SAHS</span> puede pasar desapercibido en un control rutinario de salud. Sin embargo, es <strong>más que frecuente</strong> entre la población. <strong>Afecta a un 4%</strong> de los adultos, más a hombres que a mujeres, lo cual, estadísticamente hablado, quiere decir que si eres el lector número 25, o 50, o 75, o 100&#8230; de este post, puedes tener un serio problema en el coche si sufres de <span class="caps">SAHS</span> y nadie te lo está tratando. Como diría el poeta, <strong>la puedes liar parda.</strong> El síndrome dispara hasta el <strong>700%</strong> la posibilidad de sufrir un siniestro.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image1874" src="http://img.circulaseguro.com/2009/01/leon_duerme.jpg" alt="León duerme" class="centro" /></p>

	<p>Para que nos entendamos, el <span class="caps">SAHS</span> se manifiesta cuando el enfermo está durmiendo y de forma involuntaria <strong>deja de respirar</strong> durante un breve espacio de tiempo. Si sus vías aéreas se obstruyen parcialmente hablamos de <strong>hipopnea.</strong> Si la obstrucción es total, hablamos de <strong>apnea.</strong> También existe un subgrupo dentro del <span class="caps">SAHS</span> que se da cuando el problema está en el <strong>sistema nervioso central,</strong> aunque las consecuencias son similares a las del síndrome que se produce por obstrucción de las vías aéreas.</p>

	<p>Al haber obstrucción en la garganta, el aire no fluye correctamente hacia los pulmones y la sangre deja de transportar el <strong>Oxígeno</strong> necesario hacia el cerebro. Estas crisis pueden durar más de 10 segundos en el caso de la apnea. Cuando esta situación se prolonga, el organismo se estresa, aumenta la presión arterial y segrega adrenalina hasta que el enfermo da un respingo, un <strong>ronquido seco</strong> y respira de nuevo. Es lo que se conoce como <strong>arousal</strong> o microdespertar.</p>

	<p>Antes de continuar, vale la pena destacar un punto: <strong>es normal</strong> que cualquiera de nosotros haga <strong>alguna que otra apnea.</strong> Pero cuando <strong>ese ciclo se repite</strong> cientos de veces durante la noche hay que comenzar a preocuparse. Al día siguiente, el enfermo de <span class="caps">SAHS</span> nota cansancio y una especie de resaca. Lógico: durante la noche no ha tenido un <strong>sueño reparador&#8230;</strong> y sin embargo no es consciente de ello.</p>

	<p>¿Por qué ocurre <strong>mientras la persona duerme</strong>? Porque el tono muscular de la garganta es menor de lo normal debido a que se relaja, y por tanto el espacio para que pase el aire también es menor. Eso facilita que las vías respiratorias se cierren y produzcan vibración y ronquido. También lo potenciará el <strong>alcohol</strong>, los fármacos <strong>sedantes</strong> y los <strong>hipnóticos,</strong> ya que la relajación muscular que producen estas sustancias hará que el paso de aire por la garganta se estreche aún más. Por su parte, el <strong>tabaco,</strong> con su acción irritante sobre las mucosas, ayuda enormemente a que las crisis sean más acentuadas.</p>

	<p>¿Y qué sucede <strong>de día</strong>? Pues que si el cuerpo no ha dormido, está cansado. Y si durante el sueño el cerebro ha sufrido cortes en el suministro de Oxígeno, cuando la persona esté despierta no pasará por su mejor momento para pensar, evaluar y actuar con agilidad y precisión. Mal asunto si nos hemos de poner al volante. Por otra parte, el cerebro está programado para desconectar automáticamente el interruptor cuando nota que el organismo está fatigado. De lo contrario, el organismo se resentiría hasta llegar a la muerte. Con todo esto en la coctelera, tenemos que el enfermo de <span class="caps">SAHS</span> sufre una cierta <strong>confusión mental,</strong> una <strong>somnolencia extrema</strong> y puede llegar a tener <strong>microsueños.</strong> Eso, metido en un coche y llevando un volante entre manos, resulta <strong>extremadamente peligroso.</strong></p>

	<p><img class="centro" id="image1876" src="http://img.circulaseguro.com/2009/01/durmiendo_en_el_trabajo.jpg" alt="Durmiendo en el trabajo" /></p>

	<p>Está claro que quedarse dormido en el trabajo está feo (supongo), pero la cosa se pone verdaderamente grave si esa caída sobreviene al volante. De hecho, el <span class="caps">SAHS</span> es un <strong>asesino silencioso</strong> que  predispone a la hipertensión y a sufrir arrítmias, apoplejías y ataques cardíacos. ¿Cuántas de las colisiones que atribuimos a una distracción o que se etiquetan como &#8220;otras causas&#8221; no habrán sucedido por una dolencia secundaria a un SAHS? Quien durante el día se cae de sueño, está jugando a la ruleta rusa cada vez que coge el coche. Y en su juego <strong>nos involucra a todos.</strong></p>

	<p><strong>¿Cómo reconocer a un enfermo de SAHS?</strong> Como decía al principio, el síndrome no siempre se detecta en los controles médicos rutinarios, pero sí que hay indicios que nos deben ayudar a considerar si nosotros mismos o alguien cercano sufre esta enfermedad. El retrato robot de un enfermo de <span class="caps">SAHS</span> <strong>responde al siguiente perfil:</strong> varón de edad media, obeso y roncador, que se encuentra cansado, con dolores de cabeza persistentes, no rinde adecuadamente en el trabajo, se levanta para orinar a menudo, está irritable, olvida sucesos recientes y además tiene la libido por los suelos.</p>

	<p>El <span class="caps">SAHS</span> se da cuando en una persona confluyen factores como estos:</p>

	<ul>
		<li><strong>Obesidad y/o cuello grueso.</strong> Una persona con problemas severos de sobrepeso tiene el camino abierto hacia el <span class="caps">SAHS</span>. Aunque no están claros los motivos de esta correlación, lo cierto es que existe.</li>
		<li><strong>Ronquidos.</strong> A pesar de que no todos los individuos que roncan tienen <span class="caps">SAHS</span>, el ronquido es un rasgo común a los afectados por el síndrome. Además, es el indicador que aparece en primer lugar.</li>
		<li><strong>Amígdalas protruyentes, úvula voluminosa y engrosamiento de la base lingual.</strong> Unas anginas desarrolladas en exceso, una campanilla hipertrófica o una base de la lengua demasiado gruesa reducen el paso de aire, lo que puede predisponer a la persona a sufrir <span class="caps">SAHS</span>.</li>
		<li><strong>Mandíbula corta o pequeña.</strong> La morfología de un maxilar inferior de pequeño tamaño o retraída redunda en una reducción del caudal de las vías aéreas superiores.</li>
		<li><strong>Posición de descanso.</strong> La posición decúbito supino (boca arriba, para entendernos) favorece los episodios de apneas e hipopneas, ya que estando en esta posición la vía aérea superior se colapsa.</li>
	</ul>
	<ul>
		<li><strong>Predisposición genética.</strong> La morfología craneofacial puede influir en el desarrollo del <span class="caps">SAHS</span>, y esa morfología es hereditaria a través de los genes. Por eso, si nuestros mayores sufren apneas, conviene que prestemos una especial atención a nuestro organismo.</li>
	</ul>

	<p>Lo complicado del asunto es que el sujeto difícilmente va a ver en sí mismo una apnea. Por eso resulta fundamental la <strong>ayuda de su pareja</strong> (si es posible, claro) para aclarar según qué puntos sobre el candidato a enfermo de <span class="caps">SAHS</span>. ¿Ronca al dormir? ¿Se <em>para</em> su respiración unas cuantas veces durante la noche? ¿Se despierta con dolor de cabeza?</p>

	<p>Hay <strong>otros indicadores</strong> que pueden ayudar a centrar el problema, pero son algo más peliagudos. El clásico sería el conductor que se duerme esperando a que el semáforo pase de rojo a verde. Y si lo único que hace es obstaculizar el tráfico, aún tendrá suerte, pero estará <strong>jugando con fuego.</strong></p>

	<p><img id="image1881" src="http://img.circulaseguro.com/2009/01/medico.jpg" class="centro" alt="Médico" /></p>

	<p>Entonces, si esta enfermedad reviste tamaña gravedad cuando quien la sufre se sienta al volante, ¿por qué no se hace algo más para <strong>detectarla</strong> en nuestros centros de salud y en los centros que realizan <strong>revisiones médicas</strong> en el entorno laboral? Esa es una buena pregunta. Desde luego, si yo fuera responsable sanitario no sabría qué responder. </p>

	<p>Cuentan algunos facultativos especializados en medicina familiar que en España <a href="http://www.elmedicointeractivo.com/casos_clinicos/temas/apns.htm">hay un número de unidades de sueño que resulta insuficiente</a> para la cantidad existente de enfermos de <span class="caps">SAHS</span>, un síndrome que <strong>va en aumento.</strong> Esas unidades confirman si hay <span class="caps">SAHS</span> mediante la única prueba realmente eficaz: un estudio polisomnográfico que precisa ingreso hospitalario durante una noche. De ahí que las listas de espera se demoren una barbaridad. Hasta un año puede esperar tranquilamente un enfermo de <span class="caps">SAHS</span> para que se le comience a tratar el problema.</p>

	<p>Y durante ese tiempo el afectado <strong>no debería conducir.</strong> Está claro que un enfermo de <span class="caps">SAHS</span> corre peligro si lleva un volante entre manos, pero un año de parón forzoso puede tener unas <strong>consecuencias económicas</strong> que no son fáciles de aceptar por alguien que necesite moverse para ganarse el pan. Mirémoslo así: Debido a la saturación que sufren las unidades de sueño, si en las revisiones médicas rutinarias se detectaran más casos de <span class="caps">SAHS</span>, seguramente las listas de espera se harían <strong>más y más largas,</strong> lo que llevaría a la ruina económica a más de uno. Quizá por eso, mientras los recursos sean los que son, el mejor remedio oficial para esta enfermedad parece consistir en <strong>esconder la cabeza bajo el ala.</strong> </p>

	<p>Por todo, el mejor consejo que se puede dar es que cada cual investigue si en su alrededor alguien puede sufrir el <span class="caps">SAHS</span> para confirmarlo cuanto antes <strong>con el médico.</strong> De lo contrario, una cabezadita puede llevarlo al <strong>sueño eterno.</strong></p>

	<p>Asesoramiento | Dr. Josep Serra<br />
Más información | <a href="http://www.elmedicointeractivo.com/casos_clinicos/temas/apns.htm">El médico interactivo</a>, <a href="http://archivos.secom.org/archivo/pdf/capitulo30.pdf">Secom</a><br />
Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/yogi/256626637/">Yogi</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/explosivebolts/60622410/">agoode</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/66164549@N00/2491859635/">law keven</a>, <a href="http://www.flickr.com/photos/sophistechate/2670224692/">Lisa Brewster</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La seguridad de los ocupantes]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/la-seguridad-de-los-ocupantes</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/la-seguridad-de-los-ocupantes</guid>
      <pubDate>Wed, 27 Aug 2008 08:18:07 +0000</pubDate>

      <author>Morrillu</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image1364" src="http://img.circulaseguro.com/2008/08/airbag.jpg" class="centro" alt="Airbag" /></p>

	<p>Siempre se comenta las actitudes del conductor al volante. Pero si bien es muy importante, pues es quien en todo momento controla el vehículo, tanto o más importarte es <strong>la forma de comportarse de los pasajeros</strong> dentro de éste.</p>

	<p>No nos estamos refiriendo al cartel que reza en los autobuses de: <em>No hable con el conductor</em>. Nos referimos más bien a <strong>posturas</strong> que los demás ocupantes adoptan dentro que no siempre son las más adecuadas. Quizás, donde más barbaridades se realicen, es en asiento del copiloto. En este verano he visto auténticas locuras realizadas por la <em>mano derecha del conductor</em>. Vamos a intentar recopilar alguna de ellas para intentar corregirlos.<!--more--></p>

	<p>La primera que me gustaría mencionar, es la de <strong>llevar los pies encima del salpicadero</strong>. Ni os imagináis el peligro que corréis con esta práctica bastante habitual en el verano. En caso de colisión, el despliegue del airbag no será le correcto, produciendo lesiones en las piernas. Además, acrecentamos la posibilidad del llamado <strong>efecto submarino</strong>, es decir, el deslizarnos por debajo del cinturón. También nos ocurriría si llevamos el respaldo en una posición demasiado recostada. Debemos intentar llevar el asiento <strong>lo más vertical posible</strong>. Por cierto, está penado por la ley adoptar esta postura bajo multa de <strong>60 Euros</strong>.</p>

	<p>Otra de las malas costumbres que he observado, es el de llevar <strong>objetos en la parte delantera</strong>. La gente es capaz de llevar cualquier cosa, desde el bolso encima de las rodillas hasta una olla exprés llena de fabada. Colisión frontal + olla + airbag = un desperdicio de comida y más cosas que no hace falta que os detalle, ¿verdad?</p>

	<p><img id="image1365" src="http://img.circulaseguro.com/2008/08/HONDA%20Civic_Front.JPG" class="centro" alt="Honda Civic" /></p>

	<p>¿Y los paraguas? La gente se monta en el coche con el <strong>paraguas entre las piernas</strong> y no piensa en las consecuencias. Las banderillas como aperitivo están muy buenas, pero convertirse en una no debe ser nada agradable. <strong>Tampoco es su mejor ubicación en el lateral</strong>, al lado de la puerta, pues se sitúa entre nosotros y el airbag lateral, disminuyendo la función de éste. <strong>El paraguas, al igual que la olla, en el maletero o en el suelo de los asientos traseros</strong>.</p>

	<p>Y el hablar del airbag lateral, me hace recordar otra práctica habitual: <strong>el dormitar en los asientos</strong>. Es lógico que dentro del vehículo nos cansemos, y como no tenemos porque prestar atención, nos acabe entrando el sueño. Pero debemos intentar mantener una postura correcta en el asiento, tanto en los delanteros como en los traseros, y <strong>evitar llevar la cabeza apoyada en la ventanilla</strong>. En caso de una colisión lateral, los airbag de cortinilla se despliegan pegados a éstas, y nuestra cabeza no se verá amortiguada por ellos al impedir su correcto posicionamiento.</p>

	<p>Quiero acabar dejando <strong>una pregunta en el aire</strong>, para intentar analizarla en los próximos días: ¿toda la responsabilidad dentro del vehículo recae en el conductor o deben los ocupantes asumir su parte de responsabilidad?</p>

	<p>En Circula Seguro | <a href="http://www.circulaseguro.com/2008/08/04-manten-la-bandeja-libre-de-trastos">Mantén la bandeja libre de trastos</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las distracciones al volante, segunda causa de mortalidad en España]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/las-distracciones-al-volante-segunda-causa-de-mortalidad-en-espana</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/las-distracciones-al-volante-segunda-causa-de-mortalidad-en-espana</guid>
      <pubDate>Sun, 30 Dec 2007 16:53:34 +0000</pubDate>

      <author>S Marcus</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image552" class="izquierda" alt="Distraerse al volante puede ser fatal" src="http://img.circulaseguro.com/2007/12/distraccion.jpg" /> El dato es demoledor: <strong>las distracciones causan el 39% de los accidentes de tráfico en España</strong>. Justo el doble que el exceso de velocidad. Pero, como ya hemos comentado varias veces, señalar al conductor que excede unos límites de velocidad puestos a la bartola es lo fácil, y por lo tanto, lo que muy a menudo se hace. Parece que los únicos despitados que hay no son los conductores&#8230;</p>

	<p>En 2006, 1.467 murieron por una distracción al volante, mientras que hasta 17.066 siniestros en carretera se produjeron por el mismo motivo. Pero este no es un dato puntual. Durante el primer semestre de 2007,<strong> las distracciones siguen siendo la segunda causa de accidentes mortales en carretera</strong>.<br />
<!--more--><br />
CEA ha efectuado un análisis para intentar ahondar en las distracciones al volante, y entre las mismas aparecen algunas tan típicas como el uso del móvil, fumar, manipular el GPS, el fenómeno del microsueño&#8230; En definitiva, cualquier desatención al volante puede tener consecuencias fatales, <strong>siendo el accidente más común de un despiste de estas características la salida de la vía</strong>.</p>

	<p>Puestos a dar importancia, entre las distracciones más habituales CEA señala el uso del teléfono móvil mientras se conduce, e incluso hablar por el manos libres. Los últimos estudios aseguran que <strong>hablar por el móvil impide recibir un 50% de la información de la carretera</strong>. Tampoco se olvidan de la simple acción de encender y apagar un cigarrillo, ni de la típica distracción por dedicar demasiada atención al navegador del coche o de la fatiga al volante. Es por este motivo que CEA ha elaborado un <a href="http://www.cea-online.es/prensa/videos/distracciones.wmv">interesante vídeo de consejos para evitar distraerse al volante</a>. Os recomiendo que le echéis un vistazo.</p>

	<p>Vía | <em>CEA</em></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La importancia de la dieta saludable como elemento de seguridad activa del conductor]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/la-importancia-de-la-dieta-saludable-como-elemento-de-seguridad-activa-del-conductor</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/conductor-y-ocupantes/la-importancia-de-la-dieta-saludable-como-elemento-de-seguridad-activa-del-conductor</guid>
      <pubDate>Sat, 17 Nov 2007 00:55:24 +0000</pubDate>

      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image432" class="centro_sinmarco" alt="Refrigerio" src="http://img.circulaseguro.com/2007/11/refrigerio.jpg" /></p>

	<p>El ritmo de vida actual hace que muchas personas pasen del desayuno para poder salir pronto de casa y enfrentarse a una nueva jornada, ya sea en el trabajo o en los estudios. Esta situación, que al organismo no le sienta nada bien, se transforma en un poderoso <strong>factor de riesgo </strong>cuando nos ponemos al volante, ya que un conductor en ayunas puede acabar teniendo un accidente.</p>

	<p>Para ir funcionando, <strong>el organismo necesita energías</strong>. Esas energías las extrae de los alimentos. A medida que el cuerpo realiza un actividad, va transformando la energía aportada por los alimentos en energía muscular que a su vez se transformará en energía cinética y calorífica cuando los músculos se muevan. Pero esas energías son limitadas en la medida que una persona no se pasa las 24 horas del día comiendo (Homer Simpson queda excluido de esta aseveración).</p>

	<p><!--more-->Podríamos hacer la comparación entre el cuerpo humano y un coche. Cuando el vehículo comienza a quedarse sin una gota de gasolina se enciende en el cuadro de mandos la <strong>luz de reserva</strong>. Con el organismo pasa algo parecido. Y es ahí cuando hay que saber entender que las fuerzas comienzan a fallar, cuando hay que comprender que se ha encendido la luz de reserva de nuestro cuerpo. Un claro ejemplo serían los bostezos que nos vienen al final de la mañana, mientras trabajamos o estudiamos. Si hemos dormido correctamente durante la noche anterior, esos bostezos normalmente no llegan por una falta de descanso, sino por una falta de energías disponibles.</p>

	<p>Por la noche, mientras descansa, el cuerpo va quemando energías. El descanso es una <strong>necesidad biológica</strong>, es el momento en el que la maquinaria humana se repone del esfuerzo realizado durante el día. Pero ese trabajo no se realiza sin la ayuda de un combustible. Por eso el descanso nocturno necesita ser compensado con un aporte de energías en cuanto sea posible, es decir después de despertar. Si no es así, el cuerpo difícilmente responderá como es debido y ante la falta de energías necesarias para el ejercicio de una actividad fácilmente caerá en la fatiga, es decir, entrará en &#8220;reserva&#8221; aunque haya descansado durante la noche anterior.</p>

	<p>De ese estado de &#8220;reserva&#8221;, que normalmente llamamos <strong>cansancio</strong>, a la aparición del <strong>sueño </strong>hay un suspiro. El sueño no es más que un <strong>sistema de defensa </strong>natural del organismo que se pone en funcionamiento para evitar que el cuerpo se dañe por no descansar cuando lo necesita. Es algo así como una válvula de escape que se abre para evitar que reviente una caldera. Pero si esa válvula de escape se pone en funcionamiento mientras ejercemos una actividad que necesite de nuestra atención como es la conducción, nos pondremos en una situación de riesgo evidente.</p>

	<p><img id="image433" class="izquierda_sinmarco" alt="Bostezo" src="http://img.circulaseguro.com/2007/11/bostezo.jpg" />El peligro del sueño durante la conducción es doble. Por una parte el sueño supone una <strong>falta de control</strong> sobre el organismo, de modo que un conductor que se duerme al volante será incapaz de reaccionar a tiempo en el manejo de su vehículo. Además, el sueño es un <strong>acto involuntario</strong>. Al ser un sistema de defensa del cuerpo, el sueño entra en funcionamiento cuando el cuerpo lo considera oportuno. Por eso beber una bebida con cafeína únicamente retrasará un poco la aparición del sueño, pero cuando se consuman las últimas energías de que dispone el organismo el sueño hará su aparición sin más remedio.</p>

	<p>Como el sueño es involuntario, hay que tener controlados algunos de sus <strong>principales efectos</strong>, que en la conducción son a veces evidentes:</p>

<ul>
	<li>El conductor somnoliento tiene menos capacidad de concentración.</li>
	<li>Cuando se conduce con sueño aumentan las distracciones.</li>
	<li>Con sueño, la toma de decisiones es más lenta y el conductor incurre en más errores.</li>
	<li>El sueño comporta alteraciones sensoriales y perceptivas en el conductor.</li>
	<li>El conductor que tiene sueño ve alteradas sus capacidades motoras.</li>
	<li>Con sueño, aumenta el tiempo de reacción del conductor.</li>
	<li>El conductor que tiene sueño tiende a comportarse de forma automática.</li>
	<li>El conductor somnoliento corre el peligro de caer en micro-sueños.</li>
	<li>Quien conduce con sueño adopta cambios en su comportamiento, que a menudo tiende a la agresividad y a la  irritabilidad.</li>
</ul>

	<p>Pero cuando hablamos de desarreglos alimenticios que derivan en el cansancio del conductor no sólo hablamos de ayuno. También tenemos el extremo opuesto: esas <strong>comilonas salvajes </strong>que hacen que uno se levante de la mesa y salga rodando. Lo veremos dentro de un mes, más o menos, cuando nos sentemos a comer hacia las dos de la tarde y no nos levantemos hasta cuatro horas después, hartos de engullir polvorones y mantecados y con ganas de echar una cabezada en el sofá.</p>

	<p>En esa situación, mientras intentemos movernos buena parte del riego sanguíneo estará atendiendo a nuestro aparato digestivo, por lo que nuestro cerebro no estará para muchas juergas. Aparecerá entonces la falta de concentración, el <strong>cansancio </strong>y finalmente el amodorramiento, que también conocemos como <strong>sueño</strong>. Si en esas condiciones intentamos coger el coche, nos pondremos tontamente en una situación de riesgo que puede llevarnos a celebrar las fiestas en la cama de un hospital.</p>

	<p>Y entonces, si el sueño es un acto involuntario, ¿eso quiere decir que es incontrolable? No. <strong>El sueño es controlable</strong>, pero no de forma directa. Dice el refranero español que más vale prevenir que curar. En el caso del sueño durante la conducción, la verdadera solución a este problema pasa por llevar una <strong>dieta saludable</strong>, hacer comidas ligeras, fácilmente digeribles y frecuentes. De esta forma aseguramos que el organismo va reponiendo sus energías a medida que las consume mientras conducimos y no caemos en el amodorramiento por haber comido más de la cuenta.</p>      ]]></description>
      </item>
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