
El ritmo de vida actual hace que muchas personas pasen del desayuno para poder salir pronto de casa y enfrentarse a una nueva jornada, ya sea en el trabajo o en los estudios. Esta situación, que al organismo no le sienta nada bien, se transforma en un poderoso factor de riesgo cuando nos ponemos al volante, ya que un conductor en ayunas puede acabar teniendo un accidente.
Para ir funcionando, el organismo necesita energías. Esas energías las extrae de los alimentos. A medida que el cuerpo realiza un actividad, va transformando la energía aportada por los alimentos en energía muscular que a su vez se transformará en energía cinética y calorífica cuando los músculos se muevan. Pero esas energías son limitadas en la medida que una persona no se pasa las 24 horas del día comiendo (Homer Simpson queda excluido de esta aseveración).





