
Como decía Javier Costas en una de sus publicaciones anteriores, la somnolencia es una gran enemiga de la conducción segura, ya que sus consecuencias van desde un susto por microsueño hasta un accidente. Si estamos cansados, agotados tras un duro día o no hemos dormido lo suficiente la noche anterior, debemos evitar que afecte a nuestra capacidad para conducir, por tanto la única alternativa realmente eficaz es descansar y si estamos a mitad de viaje, lo mejor es detenerese en un área de descanso o de servicio, bajar del vehículo y estirar las piernas unos minutos.
La somnolencia es un factor de riesgo asociado a los accidentes de tráfico, ya que tiene la propiedad de mermar nuestras capacidades necesarias para conducir de forma segura, disminuyendo la capacidad de concentración e incrementando el comportamiento agresivo y el mal humor. Estos efectos no sólo se manifiestan por la noche, sino que también nos pueden afectar durante el día.
De nada sirve bajar la ventanilla o subir el volumen de la música. ¿Sabéis por qué?






La somnolencia es una gran enemiga de la conducción segura, ya que sus consecuencias van desde un susto por microsueño hasta un accidente. A veces, dicha somnolencia está provocada por un medicamento que altera nuestras facultades. Asímismo, el tiempo de reacción puede aumentarse por la acción de los medicamentos o disminuir los reflejos.
