
Diversas asociaciones ponen el grito en el cielo por muertes de niños en el interior de coches estacionados cuando los padres o sus responsables les han dejado solos, accidentalmente o por irresponsabilidad. La Cruz Roja estadounidense y General Motors creen que en los últimos 8 años han muerto más de 350 niños así en EEUU. Si no meteríamos a nuestro hijo en un microondas, ¿por qué en un coche al sol?
El frágil cuerpo de los niños pequeños se calienta más rápidamente que el de los adultos (3 a 5 veces más), pudiendo llegar al estado de hipertermia, potencialmente mortal. Incluso bajando las ventanillas, un coche puede convertirse en un horno. Está demostrado que la temperatura del interior asciende más rápido que en el exterior debido a un “efecto invernadero” (para entendernos).
Incluso el típico recado rápido, con el niño dentro del coche, puede ser fatal. Para que fuese medianamente seguro, habría que dejar puesto el aire acondicionado, y eso implica que esté en muchos casos el coche con el contacto puesto, lo que no es muy seguro de por sí. Lo más racional y responsable es bajar al niño del coche, aunque luego hayan sido sólo 5 minutos. Cualquier demora adicional puede causarnos un ataque de nervios o una desgracia.




