
Recuerdo que en una ocasión un tipo que al parecer no conocía la importancia de la distancia de seguridad me propinó un empujón que me dejó el coche seriamente dañado y sin la posibilidad de moverme del lugar si no era ayudado por la asistencia en carretera. Llamé a mi aseguradora y les comenté el caso. Tras un mortecino nosepreocupe de la operadora que me atendió, me senté a esperar la llegada de la grúa. Para distraerme en aquella solitaria carretera comarcal, me dediqué a contar coches de color verde.
Al cabo de 52.357 vehículos de aquel color, llegó una grúa azul y amarilla subcontratada de quinta generación y el gruísta me encontró medio deshidratado y muy cabreado. Lo que me molestó no fue tanto tener que esperar como no saber absolutamente nada de lo ocurrido entre que yo llamé a la aseguradora y que se presentó aquella grúa en el lugar de los hechos. Mientras esperaba había intentado varias veces hablar con alguien de la que por entonces era mi aseguradora, pero no conseguí nada.
Y lo he recordado todo ahora que sé que MAPFRE ASISTENCIA se comunicará con sus asegurados enviándoles mensajes al móvil cada vez que haya que comentarles alguna cosa: datos de la grúa asignada para evitar pirateos, tiempo de espera y (oh, cielos, no me lo puedo creer)... ¡un teléfono de contacto!


