
Esta semana hemos oído decir que el fiscal coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha pedido una reforma de la Ley para que todo el transporte público tenga en cuenta la seguridad de los pasajeros de estatura inferior a 135 centímetros y así ninguno de ellos viaje sin un sistema de retención infantil adecuado a su talla y peso. En la actualidad, sólo es exigible el uso de sillas infantiles en recorridos interurbanos, y es responsabilidad de los padres aportar la silla.
Tiempo atrás, cuando se reguló la obligatoriedad de emplear asientos especiales para los niños, ya protestaron los taxistas porque argumentaban que no podían dedicar buena parte del maletero a transportar un catálogo de asientos por si acaso les resultaba imprescindible para hacer alguna carrera. Entonces se les eximió de esa obligación, pero ahora la propuesta de Vargas ha reabierto la polémica de los taxis y las sillas infantiles.













