
Mi dulce hermana se sacó el carnet de conducir cuando yo era bastante más joven. Cosas de la diferencia de edad (y de que yo no me lo saqué hasta ser relativamente mayorcito). Recuerdo que, durante los primeros meses, lo que más respeto le daba era ir a Barcelona. Una cosa era circular en la tranquilidad de una ciudad mediana, y otra muy diferente meterse en el meollo.
Quizá por eso, cuando llegó mi turno de sentarme a la izquierda en el doble mando, le pedí a mi profesor hacer una práctica por la ciudad condal. Aunque comportó pagar tres horas seguidas, valió la pena. En mi segundo día de tener coche ya me encontraba haciendo cola en la avenida Diagonal como el que más.







No siempre lo ecológico es bueno, todo tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, los semáforos con luces LED son muy eficientes energéticamente, ya que ahorran el 90% respecto a las luces convencionales, además tienen una duración muy superior. Toda una ventaja para un aparato que tiene que funcionar tanto tiempo, ¿no?


