
No, no quiero verlo. Me voy. Que me sustituya el verde un rato, no quiero estar presente. Luego vuelvo.
(...)
Ya me toca. Vaya, aún está esto así. Qué panorama. Yo ya intenté avisar. Siempre lo hago. «No es el momento, aguardad un poquito». Lo repetía una y otra vez. Estoy seguro de que me vieron, no pueden decir que el mensaje no llegó. Aún así, no puedo evitar sentirme mal.


